
La croqueta vuelve a ocupar un lugar central en la agenda gastronómica alicantina con la celebración de la segunda edición de Alacroqueta, un certamen popular que busca coronar la mejor croqueta de la ciudad. Durante varios dÃas, la plaza Séneca se transformará en un gran recinto culinario al aire libre donde vecinos y visitantes podrán probar propuestas muy variadas y votar por sus favoritas.
Este festival, organizado por Alicante Street Style y Alacant Street Market con el apoyo del Ayuntamiento de Alicante, se consolida como una de las citas más llamativas del calendario gastronómico local. La combinación de cocina creativa, ocio familiar, música y un precio accesible pretende acercar la alta cocina de bar a todo tipo de público y reforzar la imagen de Alicante como destino gastronómico de primer nivel.
Fechas, lugar y horarios de Alacroqueta
La nueva edición de Alacroqueta se celebrará del miércoles 15 al domingo 19 de abril en la plaza Séneca, uno de los espacios urbanos que en los últimos años se ha consolidado como punto de encuentro para este tipo de eventos. El certamen se amplÃa a cinco dÃas completos, una de las principales novedades respecto al estreno del festival.
El arranque está previsto para el miércoles 15 a partir de las 18:00 horas, mientras que el resto de jornadas el horario será ininterrumpido desde el mediodÃa. Los dÃas jueves, viernes y sábado el recinto permanecerá abierto de 12:00 a 00:00 horas, y el domingo, jornada de clausura, de 12:00 a 23:00 horas, de modo que se cubren tanto las horas de aperitivo como las cenas y el ocio nocturno.
La entrada al espacio será totalmente gratuita, de manera que solo habrá que pagar por las consumiciones. Los distintos puestos de los restaurantes participantes se repartirán por la plaza para facilitar el recorrido y que los asistentes puedan ir probando diferentes croquetas sin necesidad de reservar ni abonar un acceso previo.
Además de la zona gastronómica, el recinto incorporará actividades paralelas como conciertos, DJs y propuestas para todos los públicos, especialmente pensadas para convertir la visita al festival en un plan completo de ocio, más allá de la mera degustación de croquetas.
Un festival centrado en la croqueta y abierto a todos los públicos
Alacroqueta nace con la intención de reivindicar la croqueta como sÃmbolo de la cocina de aprovechamiento y de la tradición casera, y de poner en valor la bechamel para croquetas, pero puesta al dÃa con técnicas actuales e ingredientes poco habituales. La concejala de HostelerÃa, Lidia López, ha subrayado que el certamen refleja la capacidad de los cocineros alicantinos para reinventar un bocado clásico sin perder su esencia.
Los organizadores, Elena Vidal y Rafa Baeza, destacan que el objetivo es dar mayor visibilidad al talento gastronómico local y demostrar que Alicante tiene mucho que aportar más allá de su reconocimiento como capital gastronómica. El festival se plantea como un escaparate para restaurantes consolidados y nuevos proyectos que encuentran aquà una oportunidad de darse a conocer ante un público amplio.
Con la croqueta como eje central, el certamen busca también que familias, grupos de amigos y turistas puedan disfrutar de un entorno festivo accesible, tanto por el formato como por el precio. La idea es que cualquiera pueda acercarse, probar distintas elaboraciones y participar en la elección de la croqueta ganadora, sin formalidades ni barreras.
En su primera edición se superó la cifra de 80.000 croquetas vendidas, un dato que ha animado a la organización a reforzar la propuesta y a plantearse la posibilidad de llevar el formato a otras localidades de la provincia, replicando el modelo con cocineros y restaurantes de cada zona.
Catorce restaurantes compiten por la mejor croqueta de Alicante
El corazón del festival lo forman las catorce croquetas a concurso, diseñadas expresamente para esta cita por bares y restaurantes de la ciudad y la provincia. Cada establecimiento presenta una única versión con personalidad propia, en muchos casos vinculada a su estilo de cocina habitual.
Entre las propuestas saladas que se podrán degustar destacan combinaciones que mezclan tradición y cocina internacional. El Camello participa con una croqueta de shawarma de pollo, que lleva al formato de tapa un guiño a la cocina de Oriente Medio. Grupo Montoro apuesta por una receta de jarrete con emulsión de jalapeño, lima y sésamo tostado, que busca equilibrar intensidad y frescor.
La Taberna del Gourmet presenta una croqueta de jamón cocido ibérico con stracciatella de burrata y tartar de tomate seco, una elaboración que fusiona producto clásico español con toques italianos. Desde Da Nené llega una croqueta de ricotta y ‘nduja, en la que el picante tÃpico del embutido calabrés se combina con la untuosidad del queso.
Otros locales tiran de referentes muy reconocibles: Cheos propone una croqueta de pollo teriyaki, La Favorita se inclina por una versión carbonara, y Santabar se decanta por su pollo a l’ast como base. La oferta se completa con creaciones como el risotto di boletus al tartufo de Ditaly, la croqueta de cecina de vaca madurada de Brasad’or, o las recetas «La Kimcheta» de Samana, «La Tentazione» de De Pizzeo, «Smoky Pulled» de Distópico, «La tentación trufada» de Donde Nakiss y las «Umami Txuletballs» de Vicbros.
En todos los casos se mantiene la estructura clásica de croqueta —rebozado crujiente y relleno cremoso—, pero cada cocinero ha elegido ingredientes y salsas que identifican a su casa y que permiten jugar con matices ahumados, especias, quesos o trufa, entre otros elementos. El resultado es un recorrido muy variado por diferentes estilos culinarios sin salir de la plaza Séneca.
Formato, precios y sistema de votación popular
Para facilitar que los asistentes prueben varias recetas, todas las croquetas en concurso se servirán en un formato común de packs de tres unidades. Cada ración tendrá un precio de seis euros, lo que equivale a dos euros por pieza, una tarifa que la organización ha definido como «precio popular» para asegurar que el festival siga siendo accesible.
La dinámica es sencilla: el público recorre los distintos puestos, elige qué propuestas quiere probar y adquiere sus packs. Con cada compra se entrega un código QR que da acceso a un formulario digital donde se puede puntuar la croqueta que se acaba de degustar.
En esa votación se valoran aspectos como la presentación, el sabor y la textura, con una escala que permite diferenciar matices entre unas y otras elaboraciones. Al cierre del festival se recopilarán todas las puntuaciones y la croqueta con mejor nota media será reconocida como la ganadora de esta edición.
Este sistema de votación popular otorga al público el papel de jurado principal y refuerza la dimensión participativa del evento. Para los restaurantes, supone además un termómetro directo sobre la acogida de sus propuestas, que pueden acabar incorporándose a sus cartas habituales si la respuesta resulta positiva.
Opciones sin gluten y sello para personas celÃacas
Uno de los elementos más destacados de esta edición es la inclusión de propuestas adaptadas a personas con enfermedad celÃaca. Dos de los restaurantes participantes, Donde Nakiss y Distópico, ofrecerán croquetas sin gluten elaboradas bajo los criterios de seguridad exigidos para este colectivo.
Estas opciones contarán con el sello de garantÃa de la Asociación de CelÃacos de la Comunitat Valenciana (ACECOVA), que supervisa que tanto las materias primas como los procesos de elaboración y servicio eviten cualquier tipo de contaminación cruzada.
Con esta apuesta, Alacroqueta busca consolidarse como un festival más inclusivo y accesible, donde las personas celÃacas puedan disfrutar del evento con tranquilidad. La presencia de estos puestos especÃficos y su señalización clara permiten que quienes necesitan una dieta sin gluten no tengan que renunciar a participar en la experiencia gastronómica.
Este enfoque también refuerza la imagen de los restaurantes implicados, que encuentran en el festival una oportunidad para demostrar su capacidad de adaptación a diferentes necesidades dietéticas, un aspecto cada vez más presente en la restauración europea.
Más allá de la croqueta: postres, bocadillos y ambiente festivo
Aunque la protagonista absoluta es la croqueta, el festival completa su oferta con puntos dulces y bocadillos fuera de concurso que amplÃan el abanico de opciones. Los asistentes podrán terminar la comida con las tartas de queso de Gozo y los helados artesanales de Borgonesse, dos propuestas pensadas para rematar el recorrido gastronómico.
En paralelo, se instalarán stands de bocadillos con un precio de ocho euros, orientados a quienes quieran complementar la degustación de croquetas con una opción más contundente o hacer una comida completa en el propio recinto. Estas alternativas no participan en la competición, pero contribuyen a diversificar la experiencia.
Durante las cinco jornadas se han programado conciertos gratuitos, sesiones de DJ y actividades para toda la familia, incluyendo propuestas de ocio pensadas para el público infantil. El objetivo es que la visita al festival pueda alargarse más allá de la comida o la cena y que el ambiente en la plaza Séneca sea animado durante todo el dÃa.
Los organizadores subrayan que Alacroqueta pretende ser algo más que una feria gastronómica al uso: la idea es consolidar un punto de encuentro ciudadano donde la gastronomÃa se combine con cultura, música y ocio, reforzando la vida en los espacios públicos del centro de Alicante.
Alicante como referente gastronómico y un formato con proyección
Desde el Ayuntamiento, la ConcejalÃa de HostelerÃa destaca que el éxito de Alacroqueta se suma a otras citas recientes que han situado a la gastronomÃa alicantina en el foco mediático. Eventos como este ayudan a consolidar la imagen de la ciudad como referente culinario a nivel provincial y nacional, más allá de reconocimientos concretos o de si ostenta o no el tÃtulo formal de capital gastronómica en un año determinado.
El balance de la primera edición, con más de 80.000 croquetas vendidas en unos pocos dÃas, ha animado a los promotores a plantear la expansión del modelo a otras localidades de la provincia, replicando el formato con cocineros y restaurantes locales. La intención es que la croqueta sirva de hilo conductor para promocionar la restauración de diferentes municipios y dinamizar sus espacios urbanos.
En el contexto europeo, este tipo de festivales encajan con una tendencia creciente hacia eventos gastronómicos temáticos que combinan producto local, ocio y turismo interior. En el caso de Alicante, la croqueta se utiliza como vehÃculo para dar visibilidad tanto a negocios consolidados como a proyectos emergentes que buscan diferenciarse por creatividad y calidad.
Organizadores y restauradores coinciden en que Alacroqueta vuelve a colocar a la croqueta en el centro de la escena, pero lo hace desde una perspectiva abierta y contemporánea: recetas clásicas reinterpretadas, influencias internacionales, opciones sin gluten y una fuerte participación del público configuran un festival que aspira a seguir creciendo en próximas ediciones y a mantenerse como una cita fija en el calendario gastronómico de la ciudad.