Parece que en nuestro día a día hemos caído en la costumbre de comer el maíz casi exclusivamente en ensaladas, ya sea en grano o en conserva. Sin embargo, basta con echar la vista atrás y recordar aquellos puestos de ferias de pueblo o incluso algunas costumbres de Suiza para darnos cuenta de que el maíz a la brasa tiene un encanto especial que merece recuperar en nuestra propia cocina.
Preparar estas mazorcas en casa es una forma estupenda de reivindicar un alimento nutritivamente muy completo y mucho más saludable que las opciones industriales. El contraste entre el dulzor natural del cereal y ese toque tostado que solo se consigue con el fuego es sencillamente espectacular, sorprendiendo especialmente a quienes solo conocen el sabor dulce de las latas.
Ingredientes necesarios y persiapan

Para conseguir un resultado profesional, lo más cómodo es utilizar mazorcas que ya vengan cocidas y envasadas al vacío, que son las que encontramos normalmente en el súper. Si prefieres usar maíz fresco, no olvides que deberás darles un hervor previo en agua durante unos 20 o 30 minutos hasta que los granos estén tiernos.
En cuanto a los complementos, para dos raciones necesitaremos:
- 2 mazorcas de maíz ya cocidas.
- Aproximadamente 15 gramos de aceite de oliva virgen extra, aunque el de girasol o la mantequilla también funcionan de maravilla.
- Sal gorda o gruesa y pimienta negra molida al gusto.
Paso a paso para unas mazorcas perfectas

El primer truco para que queden bien es eliminar la humedad. Antes de llevarlas al fuego, pasa un trozo de papel de cocina por las mazorcas para secarlas bien; así evitaremos que salten gotas de aceite y conseguiremos un dorado más uniforme.
Calentamos una plancha o una sartén a fuego medio. Una vez que esté en su punto, añadimos el aceite y colocamos el maíz. El secreto está en girarlas continuamente cada 20 o 30 segundos con unas pinzas durante unos 5 minutos. Justo antes de retirarlas, cuando ya estén bien doraditas, es el momento de añadir la sal y la pimienta negra por todos los lados mientras seguimos rotando la pieza.
Sugerencias para servirlas y acompañamientos

Estas mazorcas son una guarnición económica y original que encaja a la perfección tanto con platos de carne como de pescado. Si quieres darle un toque más gourmet, puedes añadir una nuez de mantequilla justo al servirlas para que se funda con el calor residual del maíz.
Si prefieres algo más versátil, puedes desgranar las mazorcas ya planchadas con un cuchillo bien afilado y mezclarlas en una ensalada o saltearlas con otras verduras frescas. Es una alternativa deliciosa que aporta una textura mucho más interesante que el maíz de bote.
Con un tiempo total de preparación de apenas 10 minutos y un aporte calórico cercano a las 287 kcal por ración, esta receta es la opción ideal para quienes buscan un acompañamiento nutritivo y rápido. El resultado final es un plato sencillo donde el sabor tostado y la frescura del maíz cocinado al momento crean una experiencia culinaria irresistible y muy casera.

