Las croquetas se han convertido en uno de los bocados mĆ”s queridos y reconocibles de la gastronomĆa espaƱola, un plato capaz de generar autĆ©nticas devociones y tambiĆ©n debates interminables sobre cuĆ”les son las mejores. De norte a sur, no hay barra de bar ni carta de restaurante que no incluya su propia versión, clĆ”sica o vanguardista, de este bocado crujiente por fuera y cremoso por dentro.
En los Ćŗltimos aƱos, esta pasión se ha trasladado tambiĆ©n al terreno de los concursos y las jornadas temĆ”ticas, con rutas, semanas gastronómicas y hasta dĆas festivos dedicados en exclusiva a las croquetas. A la vez, grandes cocineros de nuestro paĆs comparten sus trucos para afinar bechameles, rebozados y frituras, elevando un plato popular a la categorĆa de pequeƱos bocados de alta cocina.
La I Semana de la Croqueta de Ćlava: un territorio volcado con su bocado estrella
En Vitoria-Gasteiz, la primera edición de la Semana de la Croqueta de Ćlava ha nacido con vocación de convertirse en una cita anual, pensada para reivindicar el trabajo de la hostelerĆa local en torno a este clĆ”sico. Durante varios dĆas, bares, restaurantes y hoteles del territorio han diseƱado elaboraciones especĆficas para participar en una ruta que ha terminado con una final muy reƱida.
La gran cita se celebró en el Aula de Cocina del Mercado de Abastos, donde se dieron cita 14 establecimientos finalistas que habĆan destacado en las fases previas. El pĆŗblico pudo seguir la cata decisiva en el espacio Gasteiz, el invernadero situado en la planta superior del mercado, donde el jurado fue probando una a una las diferentes propuestas a partir de las 16:25 horas.
El ambiente tuvo mÔs de gala gastronómica que de simple concurso: ademÔs de premiar a las tres mejores croquetas, la organización reservó un espacio para reconocer aspectos concretos como el mejor rebozado, la creatividad, la fritura mÔs lograda, el maridaje o el apego a la receta tradicional. Una forma de subrayar que detrÔs de una buena croqueta hay técnica, producto y mucha atención al detalle.
Tras una deliberación que se prolongó hasta las 19:00 horas, se anunciaron los nombres que pasarĆ”n a la primera pĆ”gina de la historia de esta Semana de la Croqueta. El local Waska se hizo con el oro gracias a su propuesta āCroquepiesdetxerriā, una elaboración de inspiración porcina que se impuso al resto por sabor y equilibrio.
El segundo puesto recayó en el Hotel Jardines de Uleta con su āCroqueta casera Uletaā, una apuesta por la versión mĆ”s reconocible y hogareƱa de este plato. El bronce viajó al Silken Ciudad de Vitoria, que presentó una croqueta de txitxikis de potro alavĆ©s con trufa de Orbiso, ejemplo de cómo los productos locales pueden vestir un formato tan popular como la croqueta.

Tradición, guiƱos internacionales y premios especiales en Ćlava
El listado de finalistas de esta primera Semana de la Croqueta mostró un abanico de estilos que va de la cocina mĆ”s clĆ”sica a las fusiones mĆ”s atrevidas. Entre las 14 croquetas seleccionadas habĆa propuestas que miraban lejos, como la āCroqueta de gamba roja thayā de Sutan Cook o la āCroqueta japo atĆŗnā de Kobijo, con referencias claras a sabores asiĆ”ticos.
Frente a estas elaboraciones de corte internacional, varios participantes optaron por reivindicar el recetario local y los productos del entorno. Es el caso de la ya mencionada croqueta de txitxikis de potro alavĆ©s con trufa de Orbiso del Silken Ciudad de Vitoria, o de la contundente āCroqueta de nuestros callos y morrosā de Al TulipĆ”n de Oro, que traslada al formato de bocado una preparación tradicionalmente de cuchara.
Tampoco faltaron versiones centradas en ingredientes concretos, como la āGazta ToloƱoā de ToloƱo Plaza, que rinde homenaje al queso, o la āCroqueta de carrilleraā de Izartza, con un relleno meloso. A ellas se sumaron las propuestas del Hotel Jardines de Uleta (āCroqueta casera Uletaā), Sagartoki (āItsasoko Urrea ā Oro del Marā), Jontxu (āGaztabrilloā), Waska (āCroquepiesdetxerriā), Antojo de Respaldiza (āAntocroquetā), El Trasgu Fartón (āCroqueta de pitu de caleyaā), Camping Ibaia (āLa croqueta campistaā) y Kaskazuri de Agurain-Salvatierra (ā01200ā), configurando un paisaje muy variado.
El jurado, formado por el asesor gastronómico Aitzol Zugasti (AZ GastronomĆa), la gerente de Sukaldea Mari Jose GarcĆa, el copropietario de Kroketak.eus Juan Gil, el representante del jurado popular Gontzal Mugaburu y la cocinera amateur Kontxi Foronda, valoró cada bocado atendiendo a criterios como sabor, textura, punto de fritura, cremosidad y rebozado. Se trataba de encontrar croquetas equilibradas, con identidad propia y sin descuidar la ejecución tĆ©cnica.
MĆ”s allĆ” del podio general, se otorgaron premios especĆficos por categorĆas, lo que permitió destacar fortalezas muy concretas. La distinción a la croqueta mĆ”s creativa recayó en Kobijo por su āCroqueta japo atĆŗnā, ejemplo de fusión y riesgo controlado. El premio a la croqueta mĆ”s tradicional fue para Kaskazuri con su ā01200ā, guiƱo al recetario de siempre. Sutan se llevó el reconocimiento a la mejor fritura por su āCroqueta de gamba roja thayā, Sagartoki fue distinguido por lograr la mayor cremosidad con āItsasoko Urrea ā Oro del Marā, ToloƱo Plaza firmó el mejor rebozado con āGazta ToloƱoā y El Trasgu Fartón obtuvo el premio al mejor maridaje gracias a su āCroqueta de pitu de caleyaā.
Una ruta que moviliza a la hostelerĆa alavesa
La Semana de la Croqueta de Ćlava no ha sido solo un concurso, sino una autĆ©ntica ruta gastronómica que ha recorrido buena parte del territorio. En total, 44 establecimientos participaron en esta primera edición, diseƱando para la ocasión croquetas especĆficas que los clientes podĆan ir probando a lo largo de varios dĆas.
La organización corrió a cargo de Harinas Ćrdanoz, empresa ligada al sector panadero y hostelero, que contó con el apoyo del periodista gastronómico Aitor BuendĆa, responsable del proyecto āLa Ruta Slowā. El patrocinio principal vino de la mano de SEA HostelerĆa-Ostalaritza, la organización empresarial del sector en Ćlava.
AdemĆ”s, la iniciativa sumó el respaldo institucional del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y de la Diputación Foral de Ćlava, un apoyo que suele ser clave para consolidar este tipo de citas culinarias. Junto a ellos, varias firmas colaboradoras como Bodegas Aimarez, Aceite Urzante, ChovĆ o Kaiku aportaron recursos y visibilidad, reforzando la idea de que la croqueta puede ser un buen vehĆculo para promocionar tanto el territorio como sus productos.
Con estos mimbres, el certamen nace con la clara intención de repetirse cada aƱo y convertirse en una parada obligatoria para los aficionados a las croquetas. Para la hostelerĆa alavesa, supone una oportunidad de diferenciarse, atraer pĆŗblico y experimentar con nuevos rellenos y formatos, mientras que para los clientes es una excusa perfecta para recorrer la ciudad y sus alrededores a base de pequeƱos bocados.
Fiestas de la croqueta en AndalucĆa: Espartinas y AlcalĆ” de los Gazules
La fiebre por las croquetas no se limita al norte. En AndalucĆa, varias localidades han decidido dedicar jornadas completas a este plato, apostando por un formato muy festivo en el que la gastronomĆa se mezcla con la mĆŗsica, las actividades familiares y el ocio al aire libre.
En la provincia de Sevilla, el municipio de Espartinas celebrarĆ” el DĆa de la Croqueta, una jornada monogrĆ”fica en la que los asistentes podrĆ”n llegar a probar hasta 24 variedades diferentes. La cita estĆ” prevista en la Plaza del Avión y su entorno, entre las 13:00 y las 23:59 horas, y contarĆ” con nueve carpas instaladas para los establecimientos participantes, que centrarĆ”n la oferta en croquetas caseras y tapas adicionales, desde las versiones mĆ”s clĆ”sicas hasta propuestas mĆ”s creativas.
En total, ocho negocios hosteleros presentarĆ”n tres tipos de croquetas cada uno, siempre elaboradas de forma artesanal, lo que permite configurar un recorrido amplio por diferentes sabores: desde las versiones mĆ”s clĆ”sicas hasta propuestas mĆ”s creativas. AdemĆ”s, cada local podrĆ” completar su carta con dos tapas extra, dulces o saladas, frĆas o calientes, para quienes quieran alargar la experiencia mĆ”s allĆ” de la croqueta.
Uno de los momentos clave del DĆa de la Croqueta en Espartinas serĆ” el concurso con votación popular. Los visitantes irĆ”n depositando sus papeletas en una urna junto al photocall principal, eligiendo sus favoritas despuĆ©s de probar las distintas elaboraciones. EstĆ” previsto que el recuento se realice en torno a las 22:00 horas, momento en el que se darĆ”n a conocer los establecimientos ganadores en las distintas categorĆas previstas.
La propuesta se completa con un amplio programa de actividades pensadas para todo tipo de pĆŗblico: zonas infantiles, atracciones, espacio con DJ, photocall y un despliegue de mesas, sillas y sombrillas para hacer mĆ”s cómoda la estancia en la plaza. La intención del Ayuntamiento es que la jornada funcione como una pequeƱa feria gastronómica, donde las croquetas actĆŗen como hilo conductor de un dĆa festivo.
III Jornada de la Croqueta en AlcalĆ” de los Gazules
TambiĆ©n en AndalucĆa, pero esta vez en la provincia de CĆ”diz, la Venta Las Cruces, en AlcalĆ” de los Gazules, vuelve a organizar la III Jornada de la Croqueta. Este encuentro, ya consolidado en el calendario del establecimiento, rinde homenaje a uno de los platos mĆ”s demandados por su clientela y atrae cada aƱo a numerosos aficionados procedentes de distintos puntos de la comarca.
Las jornadas se celebran a lo largo de un fin de semana y ofrecen un surtido especial de croquetas totalmente caseras. El Ć©xito de las ediciones anteriores y la buena acogida de estas elaboraciones en la carta diaria han llevado al equipo de cocina a convertirlas, durante unos dĆas, en protagonistas absolutas.
Uno de los rasgos distintivos de esta cita es la forma de presentar las croquetas. Cada unidad llega a la mesa con una pequeña banderita que indica el sabor, acompañada de una salsa o elemento decorativo que ayuda a identificar la variedad. De esta manera, los comensales pueden distinguir con facilidad qué estÔn probando en cada bocado, algo especialmente útil cuando se combinan sabores muy diferentes en un mismo plato.
El formato de degustación se articula en torno a un plato con ocho croquetas distintas, pensado para que cada persona pueda realizar un recorrido completo por varios tipos de relleno sin necesidad de elegir una única opción. Para esta tercera edición, la venta apuesta por una mezcla de recetas marineras y propuestas mÔs contundentes, buscando cubrir un espectro amplio de gustos.
Entre las combinaciones anunciadas figuran croquetas de atún con piquillo, de champiñones, de calamares en su tinta, de carne wagyu trufada o de lagartitos confitados, todas con la misma base: una masa suave y cremosa por dentro, recubierta por un rebozado crujiente. La creatividad en los rellenos es una seña de identidad de estas jornadas y, de hecho, en la edición anterior una de las elaboraciones que mÔs curiosidad despertó fue la croqueta de callos hecha a partir de un potaje de menudo, que acabó siendo uno de los grandes éxitos del evento.
La croqueta en la alta cocina: trucos de los grandes chefs
Paralelamente a la expansión de concursos y fiestas, los grandes nombres de la cocina española han ido perfeccionando sus propias versiones de la croqueta, compartiendo secretos que han ayudado a muchos aficionados a mejorar sus resultados en casa. Aunque cada cocinero defiende su método, casi todos coinciden en que la clave estÔ en la bechamel o en la base cremosa del relleno.
En España se asocia este plato a una fuerte tradición familiar: croquetas de jamón, de cocido, de pollo, de bacalao o de queso aparecen una y otra vez en los recuerdos domésticos. Pero en los últimos años han irrumpido combinaciones menos previsibles, como croquetas de sobrasada, de salmón, de setas variadas, versiones vegetarianas e incluso propuestas dulces o con guiños a cócteles. Este abanico refleja hasta qué punto la croqueta se ha abierto al juego y a la experimentación.
Pese a tanta variedad, hay ciertos consejos que se repiten en boca de los chefs mĆ”s reconocidos: cocinar bien la bechamel, infusionarla con elementos que aporten sabor, controlar la textura para que sea cremosa pero manejable y respetar los tiempos de enfriado antes de dar forma y freĆr. Y por supuesto, usar una buena materia prima, tanto en el relleno como en el empanado.
Carme Ruscalleda y la importancia del sofrito
Entre las voces autorizadas que han desvelado parte de sus trucos estÔ Carme Ruscalleda, una de las chefs españolas con mayor número de estrellas Michelin. En uno de sus libros ha explicado que sus croquetas se caracterizan por ser especialmente cremosas y que el punto decisivo reside en el sofrito inicial, al que dedica tiempo y cuidado.
En su caso, la base aromĆ”tica incluye cebolla, la parte blanca del puerro, perejil y chalota o ajo, todo bien trabajado antes de incorporar el resto de ingredientes. Para realzar el sabor, infusiona la leche con un hueso de jamón ibĆ©rico, de modo que el lĆquido que darĆ” cuerpo a la bechamel ya llegue cargado de matices. A esta leche aromatizada aƱade harina de trigo, maicena, nuez moscada y sal, integrĆ”ndolo todo en un mismo sofrito bien liguado.
El jamón ibĆ©rico se incorpora cuando la mezcla empieza a espesar, evitando asĆ que se reseque en exceso durante la cocción prolongada de la bechamel. Para la fase final, Ruscalleda insiste en la relevancia del frĆo: la masa debe reposar en la nevera el tiempo suficiente para que coja cuerpo antes de bolearla o dar forma cilĆndrica y pasarla por el rebozado.
Siguiendo este método, la chef asegura que se obtienen croquetas con gusto intenso, textura sedosa y un punto de finura que las aleja de versiones mÔs bastas o harinosas. El sofrito bien trabajado y la leche infusionada se convierten asà en pilares fundamentales de su receta.
Dani GarcĆa y la bechamel bien cocinada
Otro cocinero que ha compartido abiertamente su forma de entender este plato es Dani GarcĆa, que ha explicado en diversos formatos que su objetivo es lograr croquetas crujientes por fuera, muy cremosas por dentro y con un sabor potente pero equilibrado. Para Ć©l, la pieza central vuelve a ser la bechamel.
GarcĆa incide en que cuanto mĆ”s se cocina y hierve la bechamel, mejor resulta el conjunto, porque asĆ se trabaja bien la harina y se consigue una textura final mĆ”s fina, sin regusto a crudo. Al igual que otros colegas, recomienda dejar atemperar la masa antes de introducirla en la nevera, de forma que el enfriado sea mĆ”s uniforme y no se formen condensaciones indeseadas.
En su versión, la leche no se limita a calentarse: se infusiona con tacos de jamón y hojas de hierbabuena, lo que refuerza el sabor y aporta un matiz fresco muy particular. Una vez que la bechamel estÔ lista, el cocinero propone cubrirla con queso crema cuando ya se ha enfriado, para no alterar sus propiedades. Este añadido ayuda a ganar un punto extra de untuosidad sin romper la estructura de la masa.
Alberto Chicote: precisión en cantidades y técnica
El chef madrileƱo Alberto Chicote tambiĆ©n ha detallado su proceso para obtener croquetas de jamón bien equilibradas, poniendo el acento en las cantidades y en el orden de los pasos. En su receta, parte de un litro de leche y 200 gramos de nata, que infusiona con huesos de jamón para conseguir un lĆquido lĆ”cteo cargado de sabor.
En paralelo, Chicote prepara la base grasa en la cazuela donde trabajarĆ” la bechamel: 100 gramos de mantequilla y 40 gramos de aceite de oliva virgen extra, a los que suma una cebolla de unos 200 gramos, muy picada. Esta mezcla se cocina a fuego suave unos diez minutos para que la cebolla se vuelva transparente y pierda agresividad.
A continuación, añade el jamón picado y lo deja al fuego unos cinco minutos mÔs, permitiendo que suelte parte de su grasa y se integre con el conjunto. Es en ese momento cuando incorpora 90 gramos de harina, que cocina durante varios minutos para evitar sabores crudos y formar el roux que darÔ cuerpo a la bechamel.
La leche infusionada se incorpora poco a poco, sin aƱadir mĆ”s hasta que la anterior se haya ligado bien. Una vez incorporada toda, Chicote deja que la mezcla hierva suavemente durante unos diez minutos, momento en el que ajusta de sal, aƱade pimienta molida y nuez moscada al gusto. DespuĆ©s, la masa se enfrĆa hasta que adquiere consistencia suficiente para dar forma a las croquetas.
En cuanto al empanado, Chicote mantiene el orden clÔsico pero con matices: un ligero paso por harina, seguido de huevo batido y, por último, pan rallado. La fritura se realiza en aceite caliente, alrededor de 170-180 ºC, para conseguir el contraste ideal entre superficie crujiente y centro caliente y cremoso.
Carlos Maldonado y el uso de gelatina
El toledano Carlos Maldonado ha aportado una visión algo distinta al introducir en su receta un ingrediente menos habitual en la croqueta tradicional: colas de pescado hidratadas, es decir, gelatina animal. Para él, la clave vuelve a estar en enlazar una buena bechamel con una leche bien aromatizada.
Maldonado recomienda trabajar con 2,2 litros de leche entera, que se reduce aproximadamente a la mitad tras infusionarla con huesos de jamón. Este proceso concentra el sabor y ajusta la cantidad de lĆquido, preparando el terreno para una masa consistente pero cremosa.
Las colas de pescado aportan una ventaja concreta: su capacidad termoflexible. Al contacto con el calor, la gelatina se funde y prĆ”cticamente desaparece, mientras que en frĆo ayuda a que la mezcla cuaje y se vuelva mĆ”s firme. Esto significa que las croquetas se pueden bolear o dar forma con mayor facilidad, pero una vez en la sartĆ©n recuperan una textura muy cremosa en el interior.
Con este mĆ©todo, el chef consigue croquetas suaves y sabrosas que mantienen bien la forma antes de freĆr, algo que suele preocupar a quienes preparan grandes cantidades o versiones muy lĆquidas. El resultado se mueve entre la croqueta clĆ”sica y una interpretación algo mĆ”s tĆ©cnica, pensada para mantener un estĆ”ndar regular en cada servicio.
La croqueta lĆquida de Ferran AdriĆ
En el terreno de la vanguardia, Ferran AdriĆ ha ido un paso mĆ”s allĆ” con su cĆ©lebre versión de croquetas lĆquidas de jamón, pensadas para disfrutarse de una forma distinta a la habitual. Lejos de la receta mĆ”s extendida, plantea una base en la que el caldo tiene tanto protagonismo como la leche.
Según ha explicado el chef catalÔn, sus croquetas de jamón no se basan exclusivamente en la leche. En su fórmula, utiliza 700 ml de caldo de jamón y 300 ml de leche entera, reduciendo asà en torno a un 30 % la proporción lÔctea respecto a la bechamel tradicional. Esto da lugar a una preparación situada a medio camino entre una bechamel clÔsica y una velouté, mÔs ligera y muy intensa de sabor.
En la parte grasa, AdriĆ combina 70 gramos de mantequilla con 30 gramos de aceite de oliva virgen extra, a los que suma 70 gramos de harina de trigo. El jamón serrano picado āunos 100 gramosā se integra en la mezcla para aportar textura y un punto salino. El resultado final es una masa muy fluida, que se aleja del concepto de croqueta compacta.
La presentación tambiĆ©n rompe esquemas: en lugar de rebozar y freĆr la masa, el chef la sirve en cuencos individuales una vez ha reposado, cubierta por picatostes de pan crujiente que evocan el clĆ”sico pan rallado de la croqueta tradicional. De esta forma, el comensal encuentra en cucharadas sucesivas los mismos sabores que esperarĆa en una croqueta, pero en formato de preparación casi de cuchara.
Esta propuesta ilustra bien cómo un plato tan popular puede reinterpretarse desde la alta cocina sin perder su esencia: se respetan el jamón, la cremosidad y el contraste con el pan crujiente, pero se altera por completo la forma de comerlo, convirtiendo la croqueta en un pequeño trampantojo.
Entre concursos como la Semana de la Croqueta de Ćlava, fiestas populares como el DĆa de la Croqueta en Espartinas o las jornadas temĆ”ticas en AlcalĆ” de los Gazules, y las versiones cada vez mĆ”s trabajadas que proponen chefs de referencia, la croqueta vive un momento dulce en EspaƱa. Este bocado, que combina memoria familiar, creatividad y tĆ©cnica, se consolida como un sĆmbolo gastronómico capaz de unir tradición y vanguardia, rutas de bares y alta cocina, demostrando que algo tan aparentemente sencillo puede dar mucho mĆ”s de sĆ de lo que parece a primera vista.