La croqueta vive un momento dorado en EspaƱa: ha pasado de ser un bocado humilde de aprovechamiento a convertirse en protagonista de festivales masivos, rutas gastronómicas, croqueterĆas especializadas y hasta debates sobre cuĆ”l es la mejor de cada ciudad. De norte a sur, la bechamel se ha colado en la agenda gastronómica con concursos, jornadas temĆ”ticas y aperturas que ponen a prueba la creatividad de cocineros profesionales y aficionados.
Al mismo tiempo, la croqueta mantiene su vĆnculo emocional con la cocina de casa: sigue siendo sinónimo de recuerdos familiares, de las sobras del cocido reconvertidas en manjar y de esas recetas que pasan de abuelas a nietos. Entre la alta cocina y la barra del bar de barrio, se ha consolidado como uno de los bocados mĆ”s reconocibles de la gastronomĆa espaƱola.
Una croqueterĆa que fusiona Argentina, Brasil, Portugal y EspaƱa en Badajoz
En Extremadura, la croqueta suma un nuevo capĆtulo con la llegada de āRica Pancitaā al centro comercial El Faro de Badajoz, donde este concepto de croqueterĆa desembarca tras unos meses de rodaje en MĆ©rida. Bajo el lema Ā«Croquetas y algo mĆ”sĀ», el local aterriza en el gran centro comercial pacense con la intención de ampliar la oferta gastronómica y de demostrar que este bocado puede ser mucho mĆ”s que jamón y pollo.
El nuevo puesto, situado frente a la tienda Primark en El Faro, apuesta por croquetas de gran tamaño, de entre 80 y 100 gramos, que ellos mismos llaman «croquetones». Son piezas caseras, elaboradas de forma cien por cien artesanal, pensadas tanto para comer en el propio espacio como para llevar a casa, adaptÔndose asà al ritmo de un centro comercial muy transitado.
Su carta combina sabores clÔsicos y propuestas mÔs atrevidas. Para quienes prefieren lo de siempre, no faltan croquetas de jamón o de setas, pero también aparecen rellenos menos habituales como el pan de queso o los embutidos alentejanos, guiño a la vecina región portuguesa. El objetivo es que cada cliente pueda llenar su «pancita» con diferentes opciones, desde las mÔs tradicionales hasta las que buscan sorprender.
āRica Pancitaā no se limita a la croqueta. En el nuevo puesto de Badajoz se ofrecerĆ”n tambiĆ©n empanadas argentinas, coxinhas y pan de queso de inspiración brasileƱa, completando una propuesta que mezcla cocinas de Argentina, Brasil, Portugal y EspaƱa en formato informal. Todo ello mantiene el hilo conductor de la masa crujiente, los rellenos cremosos y la idea de comida Ā«como en casaĀ».
La previsión es que el local abra sus puertas en torno al 2 de mayo, si bien sus responsables reconocen que la fecha final depende de la llegada de una mĆ”quina necesaria para la producción. Con esta apertura, la marca suma su tercer punto de venta en Extremadura, tras las dos tiendas en el centro de MĆ©rida: una orientada a comida para llevar con menĆŗ del dĆa y otra dedicada en exclusiva a la preparación y venta de croquetas.
āRica Pancitaā: del oficio de la hostelerĆa a la especialización croquetera
Al frente de este proyecto estĆ” Emanuel RodrĆguez, argentino con amplia trayectoria en hostelerĆa, que ha pasado por distintos paĆses antes de asentarse en Extremadura. Esa experiencia internacional se traslada a la carta, donde conviven recetas espaƱolas e internacionales adaptadas al gusto local, con un protagonismo especial para las croquetas.
En las tiendas de MĆ©rida, āRica Pancitaā se ha ganado un hueco gracias a una oferta que va mĆ”s allĆ” de la croqueta, pero en la que este bocado funciona como autĆ©ntica seƱa de identidad. AllĆ preparan y venden al pĆŗblico croquetas de distintos rellenos, junto con platos caseros listos para llevar, siempre con la idea de acercar una cocina reconfortante, de diario, que recuerde a la de casa.
La expansión hacia Badajoz llega tras tres meses de buena acogida en Mérida, un tiempo en el que han testeado sabores, formatos y preferencias del público. El nuevo puesto en un gran centro comercial busca captar tanto a quienes quieren picar algo rÔpido entre compras como a quienes se llevan la cena resuelta en forma de croquetones y empanadas.
Este modelo ilustra cómo la croqueta, un plato sencillo en apariencia, puede convertirse en eje de un concepto de negocio especializado, capaz de adaptarse a diferentes culturas gastronómicas y de crear una propuesta reconocible en varios puntos de la región.
Jornadas de la croqueta en Soria: tradición y alta cocina en formato bocado
Mientras en Extremadura emergen nuevas croqueterĆas, en Castilla y León la croqueta se reivindica como espacio de creatividad gastronómica de alto nivel. Las Jornadas de la Croqueta en Soria, organizadas por la Agrupación Soriana de HostelerĆa y Turismo (ASOHTUR), se han consolidado como una cita donde bares, restaurantes y hoteles compiten con propuestas que van del recetario tradicional a la casi alta cocina.
El certamen se articula como una ruta por la provincia soriana, en la que el público puede recorrer locales y probar croquetas muy diferentes: desde interpretaciones del cocido y platos pastoriles hasta combinaciones con foie, trufa o maridajes con vino. Cada establecimiento presenta una elaboración propia, a menudo con un discurso ligado al territorio y al producto de temporada.
Entre las propuestas mĆ”s imaginativas se encuentran croquetas como āLa Prohibidaā, del Asador El Rosco en Matalebreras, que combina pollo, manzana y vino tinto en una masa muy afinada, terminada con crema de aguacate para aportar frescor y acidez. O āLo que la nieve nos regalaā, de La Tablada en Ćgreda, donde el marzuelo (seta de temporada) y el jamón se funden en una preparación muy cremosa y con marcado carĆ”cter micológico.
La ruta soriana incluye tambiĆ©n apuestas lĆ”cteas como āLa Coquetaā, de La Espiga de Oro, centrada en una mezcla de quesos de vaca, cabra y oveja con miel del Moncayo y pistacho; bocados intensos como āFoie Noirā de El Ruters en Abejar, con foie de pato, trufa negra, guanciale y chutney de pera con vainilla; y reinterpretaciones de platos populares, como la croqueta de cocido con garbanzos y su caldo, servida en La Cocina del Casino en la capital.
Algunos locales apuestan por conceptos casi de storytelling gastronómico, como āNumanciaā del bar-restaurante Duero, que se inspira en el entorno de Garray con cordero asado y vino de la Ribera, o āEl bocado del pastorā del Parador, que incorpora leche y caldo de cocido, jamón, ajo, huevo duro y un empanado con migas. Otros exploran la fusión, como la croqueta de bacalao con pilpil, crema de piquillos y emulsión de piparra de la Gastro Tasquita, o la āCrocchettaā de La Tagliatella con mascarpone, espinacas y chorizo.
La diversidad llega tambiĆ©n al mundo vegetal con opciones como āLa Veggieā de Meet Gastrobar, que combina calabaza, tofu y queso feta en un bocado mĆ”s ligero, o a lo lĆŗdico con propuestas como la croqueta de morcilla y mostaza con palomitas de torrezno de El Tilo de Vallecas en Soria. No faltan guiƱos a la cocina italiana (ācroqueta de pizzaā en The Red Lion), al trampantojo (āLa croqueta inacabadaā del Hotel Apolonia) o a la inclusión de ingredientes como pies de cerdo, gambón, arroz, bacalao o rabo de toro en formatos sin gluten o con rebozados de kikos y panko.
Festivales de croquetas en Alicante: āAlacroquetaā y el furor popular
En la Comunidad Valenciana, la croqueta tambiĆ©n tiene su propio festival multitudinario. En Alicante, la plaza SĆ©neca ha acogido la segunda edición de āAlacroquetaā, un campeonato en el que miles de asistentes han actuado como jurado popular, degustando las propuestas de catorce establecimientos y votando por sus favoritas.
Durante cinco dĆas, este evento ha logrado vender mĆ”s de 150.000 croquetas, consolidĆ”ndose como una cita gastronómica capaz de dinamizar la hostelerĆa local. Los participantes ofrecĆan sus recetas en packs de tres unidades, acompaƱadas de mĆŗsica en directo, DJs, puestos de postres y helados, y un ambiente de feria culinaria que ha convertido el certamen en un atractivo tanto para residentes como para visitantes.
El primer premio a la mejor croqueta de Alicante ha recaĆdo en el restaurante Brasadāor, gracias a una croqueta de cecina de vaca madurada que, en una de sus versiones, se acompaƱa de mayonesa de granada. El pĆŗblico ha valorado su sabor intenso, el punto de maduración de la carne y la combinación con un toque frutal. Este establecimiento, conocido por sus brasas y por introducir matices de la tradición armenia en su cocina, se refuerza asĆ como referencia croquetera en la ciudad.
El segundo puesto ha sido para Cheos (Cheoās San Gabriel), con una croqueta de pollo asado con salsa teriyaki que apuesta por mezclar sabores locales y guiƱos asiĆ”ticos. La Favorita ha completado el podio con una melosa croqueta de carbonara, elaborada con guanciale, parmesano y mayonesa de trufa, una propuesta que llama la atención por trasladar los sabores de la pasta italiana a la textura cremosa de la bechamel.
āAlacroquetaā, impulsado por Alicante Street Style y Alacant Street Market con la colaboración del Ayuntamiento de Alicante, ha contado con la participación de locales que han llevado la croqueta por caminos muy diversos: desde versiones de shawarma de pollo y jarrete con emulsión de jalapeƱo y lima, hasta croquetas inspiradas en risottos de boletus, recetas ahumadas tipo pulled meat, pollo a lāast, combinaciones con ricotta y ānduja, o reinterpretaciones trufadas. La concejalĆa de HostelerĆa destaca que estos festivales son un reclamo que refuerza la identidad gastronómica de la ciudad y proyecta su cocina a nivel nacional e internacional.
Valencia y el Kroqueta Fest: croquetas de torrezno, oro y sabores sorprendentes
También en la costa levantina, pero esta vez en Valencia, la croqueta ha sido protagonista del Kroqueta Fest, otro evento en el que el público decide cuÔl es la mejor elaboración de la provincia. Celebrado en la explanada frente al Hotel Neptuno, reunió a 18 restaurantes y un total de 54 recetas distintas, evaluadas según criterios como cremosidad, crujiente, sabor y presentación.
El tĆtulo de mejor croqueta valenciana ha sido para los restaurantes Muralla Burgers, que sorprendieron con una croqueta rellena de torreznos. Este local, especializado en hamburguesas, presentaba tres recetas distintas: una croqueta de chuletón madurado baƱada en oro, otra inspirada en las patatas Pringles āSour Cream & Onionā y la mencionada croqueta de torrezno, que finalmente se ha impuesto en la votación popular.
El triunfo en el Kroketa Fest ha permitido que estas croquetas se incorporen de forma estable a la carta de Muralla, y ya pueden degustarse en sus locales repartidos por la Comunitat Valenciana: Villarreal, Puerto de Sagunto, Meliana, la propia ciudad de Valencia y Vall dāUixó. Se sirven en raciones de cuatro unidades por unos ocho euros, lo que las sitĆŗa en un segmento de precio intermedio, entre la tapa de bar tradicional y la propuesta mĆ”s gourmet.
El segundo premio del certamen valenciano ha recaĆdo en una croqueta de rabo de toro al Pedro XimĆ©nez, elaborada en el Bar Sibarita, que cuenta con dos locales en la ciudad y una oferta amplia de sabores, desde jamón ibĆ©rico o mozzarella con tomate y albahaca hasta cecina con parmesano o carrillera con setas. Todas se sitĆŗan en un rango de precios por unidad que rara vez supera los tres euros.
El tercer galardón ha ido a parar al restaurante La Pichurrita, tambiĆ©n en Valencia, con otra croqueta de rabo de toro. Este local, reconocido por sus tortillas de patatas, distribuye ademĆ”s sus croquetas a otros bares y restaurantes, convirtiendo la especialización croquetera en una lĆnea de negocio adicional dentro del canal hostelero profesional.
De los bares de barrio a los recuerdos familiares: la croqueta como sĆmbolo
MĆ”s allĆ” de festivales y concursos, la croqueta sigue muy presente en la hostelerĆa diaria y en la memoria colectiva. En bares como TĆo Curro, donde cocina Margarita López, la receta se cuida al detalle mezclando leche con caldo de puchero para lograr una masa cremosa pero sin llegar a la textura casi lĆquida que algunos locales han puesto de moda.
En este tipo de barras, las croquetas se elaboran en varios sabores, con especial Ć©xito para rellenos como la caƱa de lomo. La cobertura crujiente, la forma generosa e irregular y el acompaƱamiento de unas patatas fritas Ā«de las de verdadĀ» convierten cada tapa en un pequeƱo festĆn. El precio, en torno a los tres euros por ración en algunos casos, refleja ese punto intermedio entre cocina casera y una elaboración que requiere tiempo y buen producto.
En el Ômbito doméstico, muchas familias siguen recurriendo a la croqueta como receta de aprovechamiento. Es el caso de las croquetas de cocido que prepara la madre de la modelo y empresaria Vanesa Lorenzo, una versión que ha compartido en redes sociales y que se ha popularizado como ejemplo de cocina de sobras con un toque mÔs saludable.
La receta parte de carne de cocido desmenuzada, media cebolla, un diente de ajo y una bechamel elaborada con harina integral, mantequilla, leche y caldo, aromatizada con nuez moscada. La masa se cocina a fuego medio, removiendo hasta que espese bien, se deja enfriar varias horas en la nevera y despuĆ©s se forman las croquetas, que se pasan por huevo batido y pan rallado antes de freĆrlas en aceite de oliva virgen extra.
Este tipo de propuestas ilustran cómo la croqueta puede adaptarse a nuevas sensibilidades nutricionales āsustituyendo harinas refinadas por integrales o ajustando las grasasā sin renunciar a la idea de bocado crujiente por fuera y cremoso por dentro. AdemĆ”s, conectan con la imagen de la Ā«croqueta de la abuelaĀ», esa referencia casi universal en la que muchos comparan cualquier otra versión que prueban fuera de casa.
Incluso figuras públicas y actores internacionales contribuyen a reforzar la imagen de la croqueta como plato entrañable y deseado. En algunas entrevistas, se la define como «el cielo en un plato» y se subraya su capacidad para condensar en un solo bocado texturas, recuerdos y sabores de distintas cocinas, desde la española a la cubana.
Entre croquetones artesanos en Badajoz, rutas micológicas en Soria, festivales masivos en Alicante y Valencia y recetas familiares que viajan por redes sociales, la croqueta se confirma como uno de los bocados mĆ”s versĆ”tiles y queridos de la gastronomĆa espaƱola, capaz de moverse con naturalidad entre la alta cocina, el bar de toda la vida y la mesa del salón en una comida de domingo.
