Cuando el termómetro se dispara, la mayorÃa de la gente corre a encender el aire acondicionado o a buscar una bebida helada. Sin embargo, la verdadera solución para combatir las altas temperaturas está en el plato. Varios expertos en nutrición coinciden en que una alimentación adecuada puede marcar la diferencia entre pasar un verano agotador o sentirse fresco y con energÃa.
La dietista-nutricionista Mónica Hacha y la también nutricionista Nerea Roussel, junto con las recomendaciones de la Dirección General de Salud Pública de Canarias, han puesto el foco en un mismo mensaje: la hidratación no solo llega a través del agua, sino también de los alimentos. Incorporar frutas y verduras de temporada con alto contenido en lÃquidos es la estrategia más eficaz para regular la temperatura corporal de forma natural.
Los alimentos estrella para combatir el calor

Entre los productos más recomendados destaca la sandÃa, una fruta que, según Mónica Hacha, 200 gramos sin piel equivalen a un vaso de agua. Además de su elevado porcentaje de agua, aporta sodio, potasio y citrulina, un compuesto que favorece la circulación y la regulación térmica. El tomate, el pepino y el melón también son grandes aliados, ya que superan el 90% de agua y proporcionan electrolitos que se pierden con el sudor.
Otra preparación que aparece en todas las guÃas es el gazpacho. Tanto los nutricionistas como las autoridades sanitarias lo consideran una receta perfecta para hidratarse y refrescarse, siempre que se elabore sin pan para mantener su poder saciante y su perfil ligero. Las sopas frÃas, las ensaladas frescas y nutritivas y los vegetales crudos se convierten en la base de una dieta anti-calor.
La importancia de la hidratación a través de la comida
Los especialistas insisten en que beber agua incluso antes de tener sed es fundamental, pero también recuerdan que una parte importante del lÃquido que necesita el organismo puede obtenerse de los alimentos. La estrategia de «beber agua en forma de alimentos» es especialmente útil para quienes tienen dificultades para alcanzar la cantidad de lÃquidos recomendada durante los dÃas más calurosos.
Además, se aconseja limitar el consumo de alcohol y bebidas azucaradas, ya que tienen un efecto diurético que acelera la deshidratación. El agua, las infusiones frÃas sin azúcar y las aguas aromatizadas de forma natural son las mejores opciones para mantenerse hidratado sin recurrir a productos procesados.
Cómo organizar las comidas en los dÃas de calor
Para evitar que el cuerpo genere calor interno al digerir alimentos pesados, los expertos proponen repartir la ingesta en cuatro o cinco comidas ligeras a lo largo del dÃa. Esto evita la termogénesis inducida por la dieta, que obliga al metabolismo a trabajar más y eleva la temperatura corporal. Las comidas copiosas, especialmente las ricas en grasas y carbohidratos refinados, son las principales responsables de esa sensación de bochorno después de comer.
En cuanto a las proteÃnas, se recomienda optar por opciones ligeras como el pescado blanco, el pavo, los huevos o las legumbres. Las carnes rojas y los guisos complejos deben dejarse para dÃas más frescos. Para el postre, el yogur natural con fruta fresca es una alternativa excelente que aporta probióticos y dulzor natural sin disparar los niveles de glucosa.
La combinación de estos hábitos, junto con una correcta hidratación y la elección de alimentos de temporada, permite disfrutar del verano sin sufrir las consecuencias del calor. Pequeñas decisiones cotidianas, como cambiar el snack de media tarde por una ración de sandÃa o preparar un gazpacho casero, pueden marcar la diferencia en la forma en que el cuerpo afronta las altas temperaturas. La clave está en adaptar la nevera a la estación y priorizar lo fresco, lo natural y lo ligero.

