El restaurante René de Málaga triunfa en la Final Nacional de la Copa Jerez

  • El equipo malagueño formado por Diego René López y Jesús Rioboo representará a España en la Final Internacional de 2027.
  • Su propuesta gastronómica, denominada 'Meridiano yodado', destacó por su coherencia entre cocina y sala.
  • El Wellington de rape maridado con Palo Cortado fue premiado como la mejor armonía de toda la competición.
  • Jerez de la Frontera acogió este evento consolidándose como la Capital Española de la Gastronomía para 2026.

Equipo de René en la Copa Jerez

El panorama gastronómico nacional ha vivido una jornada de gran intensidad en el EIGO-Center de Jerez de la Frontera, donde se ha decidido quién portará la bandera española en el prestigioso certamen internacional de maridajes. En esta ocasión, el restaurante René de Málaga ha logrado imponerse en una reñida Final Nacional, demostrando un dominio excepcional de la combinación entre los fogones y los vinos generosos del Marco de Jerez.

El equipo ganador, compuesto por el reconocido chef Diego René López y el sumiller Jesús Rioboo, ha convencido de forma unánime a un jurado de expertos con una propuesta que destila territorio y técnica a partes iguales. Este triunfo no solo supone un espaldarazo para su proyecto en la calle Carretería de la capital malagueña, sino que les otorga el billete directo para medirse con los mejores equipos de otros siete países en la Final Internacional de la Copa Jerez que tendrá lugar en el año 2027.

Un maridaje perfecto bajo el concepto Meridiano yodado

Plato ganador de la Copa Jerez

La propuesta presentada por el establecimiento malagueño se articuló bajo un sugerente hilo conductor: «Meridiano yodado: Alicante, Málaga, Jerez». Con este concepto, el equipo buscaba trazar un puente sensorial entre la tierra natal del chef, el lugar donde desarrolla su actividad profesional y la cuna de los vinos que protagonizan el concurso. La ejecución fue tan impecable que los asistentes pudieron percibir esa influencia marina y salina en cada uno de los pases servidos durante la mañana de competición.

El menú de René arrancó con una elaboración denominada «Matrimonio malagueño», que fue acompañada magistralmente por un Fino Viña Corrales Pago Balbaína. Sin embargo, el plato que verdaderamente dejó con la boca abierta a los examinadores fue el Wellington de rape con demi-glace de sus propias cabezas y salsa Café de París. Esta receta fue armonizada con un Palo Cortado Solera Familiar de las Bodegas Gutiérrez Colosía, logrando un equilibrio tan perfecto que fue galardonado de forma independiente como el mejor maridaje de todo el certamen nacional.

Para cerrar el círculo, el postre consistió en un flan de ñora con helado de caramelo salado, una apuesta arriesgada pero ganadora que se sirvió junto a un Moscatel Pasas de la firma César Florido. Esta secuencia no solo mostró la habilidad culinaria de Diego René, sino también el profundo conocimiento vinícola de Jesús Rioboo, quien supo explicar con precisión cada elección frente al tribunal evaluador, destacando la versatilidad de los caldos del Marco.

La coordinación mostrada por ambos profesionales fue uno de los puntos clave para decantar la balanza a su favor. Mientras en la cocina se trabajaba con una precisión milimétrica para ajustar los tiempos, en la sala se construía un discurso sólido que ponía en valor el patrimonio enológico de la región. Esta simbiosis es, precisamente, lo que busca la Copa Jerez: que el vino no sea un simple acompañante, sino una pieza estructural del relato gastronómico que se ofrece al comensal.

Detalle del maridaje en Copa Jerez

Competidores de primer nivel y un jurado de excepción

Finalistas de la Copa Jerez nacional

No fue un camino sencillo para el equipo de Málaga, ya que tuvo que enfrentarse a rivales de una trayectoria contrastada y con estrellas Michelin a sus espaldas. En la final también participaron el restaurante Aleia de Barcelona, representado por Jean Pierre Lapenna y Patricio Planells, y el restaurante Monastrell de Alicante, con Víctor Duque y Nuria España al frente. Ambas candidaturas presentaron menús de una complejidad técnica envidiable, lo que obligó al jurado a hilar muy fino en su deliberación final.

El panel encargado de juzgar las propuestas estuvo integrado por voces autorizadas del sector, como la crítica Pilar Cavero, el chef con dos estrellas Michelin Juanlu Fernández, el embajador de los vinos de Jerez José Ferrer y el sumiller Robert Tetas. Todos ellos coincidieron en resaltar que el nivel de esta edición ha sido especialmente alto, con propuestas muy coherentes que demuestran que los vinos de Jerez y la Manzanilla tienen un lugar preferente en la cocina contemporánea más ambiciosa.

Jerez, epicentro de la gastronomía en 2026

Celebración de la victoria de René

La alcaldesa de la ciudad, María José García-Pelayo, fue la responsable de anunciar el nombre de los vencedores, aprovechando la ocasión para recordar que Jerez ostentará la Capitalidad Española de la Gastronomía en 2026. Este marco incomparable añade un valor extra a la competición, convirtiendo a la localidad en un escaparate mundial donde se dan cita la tradición, el territorio y la innovación culinaria más puntera del momento.

Desde el Consejo Regulador, su presidente César Saldaña quiso destacar la importancia de estos restaurantes como embajadores de los vinos del Marco. Al finalizar la jornada, tanto René como Aleia y Monastrell recibieron una distinción que los acredita como referentes en la difusión de estos productos únicos, subrayando su capacidad para dialogar con los paladares más exigentes de todo el mundo mediante armonías que muchas veces desafían las reglas establecidas.

Vinos de Jerez en la mesa

El próximo gran reto para el restaurante malagueño se sitúa ya en el horizonte de 2027, cuando el Teatro Villamarta se convierta en la sede de la Final Internacional. Allí, el equipo de René tendrá la responsabilidad de defender la gastronomía española frente a países con una gran cultura de sumillería, buscando reeditar el éxito obtenido en esta fase nacional. Con la solidez demostrada y un discurso basado en el producto marino, Málaga se posiciona con fuerza para intentar hacerse con el máximo galardón mundial en esta prestigiosa disciplina del maridaje.

El triunfo de la pareja malagueña en esta duodécima edición nacional pone de manifiesto el excelente estado de salud de la hostelería en la Costa del Sol y su capacidad para brillar en competiciones técnicas de alto calado. La armonía entre el Wellington de rape y el Palo Cortado ha marcado un antes y un después en el certamen, dejando claro que cuando la sala y la cocina trabajan codo con codo, el resultado es capaz de conquistar a los paladares más críticos de la geografía española.


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