Guía Completa sobre el Etiquetado de Alérgenos en el Vino

  • Obligación de declarar sulfitos y proteínas de clarificación según la normativa europea y la OIV.
  • Implementación del Reglamento (UE) 2021/2117 que permite el uso de códigos QR para datos nutricionales e ingredientes.
  • Requisitos estrictos de visibilidad y tipografía para resaltar los alérgenos en el campo visual de la etiqueta.

Etiquetado de alérgenos en vino

Cuando hablamos de vino, solemos centrarnos en la casta, la añada o el terruño, pero hay un aspecto fundamental que no podemos pasar por alto: la seguridad del consumidor. Para quienes padecen intolerancias o alergias alimentarias, un dato omitido en la etiqueta puede convertir una cata placentera en un problema de salud serio, ya que ciertas sustancias que para la mayoría son inocuas, para algunos son peligrosas.

El sector vitivinícola se enfrenta ahora a un marco legal mucho más riguroso que busca eliminar cualquier zona gris en la información. No se trata solo de cumplir la ley para evitar multas, sino de garantizar que cualquier persona, independientemente de sus sensibilidades, pueda disfrutar de una copa con total tranquilidad y transparencia.

Sustancias que deben declararse obligatoriamente

Etiquetado de alérgenos en vino

El vino puede contener alérgenos de dos tipos: los endógenos, como la histamina, y los exógenos, que son los que realmente nos preocupan a efectos de etiquetado. Los más comunes provienen de la conservación o de los procesos de clarificación. En este sentido, la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) ha actualizado sus normas para alinearse con el Codex Alimentarius.

Dentro de los componentes críticos, destacan los sulfitos, que deben indicarse siempre que su concentración sea igual o superior a 10 mg/L. Asimismo, es imperativo señalar los residuos de proteínas utilizadas para limpiar el vino, específicamente aquellas derivadas de la leche, el huevo y el trigo, siempre que se detecten mediante métodos de análisis homologados (como el OIV-MA-AS315-23). Curiosamente, se ha determinado que la ictiocola (cola de pescado) no supone un riesgo significativo para la salud de los alérgicos al pescado, por lo que su tratamiento es distinto.

El nuevo escenario normativo de la Unión Europea

Etiquetado de alérgenos en vino

Desde finales de 2023, el Reglamento (UE) 2021/2117 ha dado un vuelco a cómo presentamos la información. Ahora es obligatorio incluir una lista de ingredientes detallada en orden decreciente y una tabla nutricional. El objetivo es claro: que el cliente sepa exactamente qué hay dentro de la botella, aplicando los principios del Reglamento (UE) 1169/2011.

Para que la información no pase desapercibida, los alérgenos deben resaltar visualmente. Esto se logra utilizando una tipografía diferente, ya sea cambiando el color, el estilo o el grosor de la letra. Si el vino no tiene una lista de ingredientes, la normativa exige usar la fórmula «Contiene [alérgeno]», siendo expresiones como «contiene sulfitos» o «contiene dióxido de azufre» las más habituales y aceptadas.

La revolución del Código QR y la etiqueta digital

Una de las novedades más disruptivas es la posibilidad de no saturar la etiqueta física. Gracias a la Política Agrícola Común (PAC), las bodegas pueden optar por un sistema de etiquetado electrónico mediante un código QR. Esto permite trasladar la tabla nutricional y la lista completa de ingredientes a una web neutral, libre de publicidad.

Sin embargo, hay datos que son tan sagrados que no pueden delegarse al QR y deben figurar sí o sí en la botella física: el valor energético (calorías) y la mención de los alérgenos. El código QR debe estar ubicado en el mismo campo visual que el resto de datos obligatorios y el tamaño de la letra en la etiqueta física no puede ser inferior a los 1,2 mm para asegurar que sea perfectamente legible.

Regulaciones generales y venta a distancia

Más allá del vino embotellado, el Real Decreto 126/2015 regula los productos sin envasar o aquellos preparados en el momento, como ocurre en bares y restaurantes. En estos casos, la información sobre alérgenos puede darse de forma oral, pero siempre debe haber un respaldo escrito o electrónico accesible para el cliente y las autoridades.

En el mundo del e-commerce, la transparencia debe ser total. Las webs de venta de vino deben proporcionar toda la información reglamentaria en la ficha de producto antes de que el usuario finalice la compra. Si existe un riesgo de contaminación cruzada, aunque no sea obligatorio, es muy recomendable añadir advertencias como «puede contener trazas de…», lo cual aporta un valor añadido de seguridad y profesionalidad a la marca.

El cumplimiento de estas directrices, que abarcan desde la medición precisa de los sulfitos hasta la implementación de tecnologías digitales, asegura que el sector vitivinícola avance hacia un modelo de máxima transparencia. La correcta gestión de la información, respetando los tamaños de letra y las menciones obligatorias tanto en el soporte físico como en el digital, es la única vía para proteger la salud del consumidor y evitar sanciones legales en el mercado europeo.


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