
Con la llegada de las altas temperaturas, a todos nos apetece algo fresco para pasar el rato, y si encima es sano, pues mejor que mejor. Los helados industriales suelen venir cargados de azúcares y grasas que no nos convienen demasiado, por lo que lanzarse a preparar nuestras propias versiones en casa se ha convertido en una opción ganadora para muchas familias en España que buscan alternativas más naturales y ligeras.
Una de las marcas que más está dando que hablar en este sentido es la catalana Lékué, que ha conseguido que hasta el más patoso en la cocina pueda sacar pecho con sus creaciones. Gracias a sus diseños pensados para el dÃa a dÃa, resulta muy sencillo integrar este tipo de reposterÃa frÃa en nuestra rutina estival sin que suponga un esfuerzo extra ni nos quite mucho tiempo, permitiéndonos controlar cada ingrediente que consumimos.
Variedad de diseños para todos los gustos
Lo que más llama la atención al echar un vistazo a los diferentes modelos disponibles es que hay opciones para aburrir. Desde los mÃticos moldes con formas que nos recuerdan a nuestra infancia, como el cohete, el pie o el lápiz, hasta otros más sobrios de tipo clásico. Estos accesorios vienen fabricados habitualmente en silicona platino de alta calidad, un material que aguanta perfectamente las temperaturas extremas del congelador sin degradarse ni soltar sustancias raras.
Además, la mayorÃa de estos sets incluyen palos reutilizables y tapas individuales que facilitan mucho el proceso de congelado. Al estar pensados para ser utilizados una y otra vez, se nota que los materiales son robustos y que no se van a romper a la primera de cambio cuando intentemos desmoldar nuestras mezclas favoritas de fruta o yogur, algo que a veces es un suplicio con moldes de plástico rÃgido de mala calidad.
Aprovechando al máximo el espacio en el congelador
Uno de los problemas más comunes cuando nos ponemos a hacer cosas en casa es que el congelador suele estar a tope de comida y no cabe ni un alfiler. Para solucionar esto, muchos de estos recipientes cuentan con un diseño que permite que sean apilables entre ellos, lo que supone un alivio para quienes andamos con el espacio justo en los cajones y queremos tenerlo todo bien organizado.
Esta caracterÃstica no solo ayuda a mantener el orden, sino que también permite que podamos preparar una mayor cantidad de polos de una sola vez sin que parezca que ha pasado un huracán por la cocina. Se pueden encontrar tanto en tamaños estándar como en versiones mini, ideales para controlar las raciones de los más pequeños o simplemente para darnos un capricho ligero como un sorbete de plátano después de comer sin pasarnos con las cantidades.
Limpieza y mantenimiento sin complicaciones
A nadie le gusta tirarse media hora fregando después de disfrutar de un buen postre, y en esto los fabricantes han dado en el clavo. Casi todos los componentes de estos kits, desde la base hasta las tapas, son totalmente aptos para el lavavajillas, lo que nos quita un peso de encima considerable a la hora de recoger y dejar la cocina como los chorros del oro.
El uso de silicona flexible también juega a nuestro favor, ya que evita que los restos de comida se queden pegados de forma rebelde en las esquinas. Al ser un material no poroso, se asegura que los moldes no cojan olores ni sabores extraños del propio congelador, algo fundamental para que el helado de fresa sepa realmente a fruta y no a lo que hayamos guardado en el compartimento de al lado hace una semana.
Tener a mano estos utensilios nos abre un mundo de posibilidades para experimentar con zumos, batidos y trozos de fruta de temporada de forma sencilla, como preparar un refrescante sorbete de mango y naranja. Es una manera estupenda de disfrutar de un snack refrescante, sabiendo exactamente qué estamos tomando y aprovechando la durabilidad de unos productos que están diseñados para durar varios veranos sin perder sus propiedades ni esa facilidad de uso que tanto nos gusta cuando aprieta el calor.

