Huevos, verduras, frutas tropicales y café tensan la cesta de la compra

  • Los huevos lideran las subidas de precio en España con un alza anual superior al 30%.
  • Hortalizas de fruto, legumbres verdes y frutas tropicales encadenan incrementos destacados según el IPC.
  • El café y otros alimentos como cítricos, frutos secos o chocolate también se encarecen, mientras bajan aceites y azúcar.
  • Los cambios metodológicos del IPC base 2025 afinan la medición de precios y actualizan la cesta de la compra.

Alimentos básicos con subidas de precio

La cesta de la compra en España se ha visto sacudida en los últimos meses por un repunte notable de varios alimentos básicos. Entre los productos que más han presionado el bolsillo de los hogares figuran, sobre todo, huevos, hortalizas de fruto, legumbres verdes, frutas tropicales y café, con aumentos de precio que en algunos casos superan holgadamente los dos dígitos.

Según los datos más recientes del Índice de Precios al Consumo (IPC) del Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondientes al periodo comprendido entre febrero de 2025 y febrero de 2026, estas categorías se han convertido en las principales responsables del encarecimiento de la alimentación, mientras que otros productos, como los aceites vegetales o el azúcar, han dado un ligero respiro al consumidor al abaratarse.

Huevos, hortalizas y legumbres verdes, a la cabeza de las subidas

Dentro del grupo de alimentos que más se encarecen, los huevos destacan con un incremento interanual cercano al 30,1%, lo que los coloca como uno de los productos que más han aumentado su coste en la última vuelta al calendario. Esta subida se deja notar especialmente en los hogares que los consumen a diario, ya sea como alimento principal o como ingrediente en múltiples recetas.

Junto a ellos, las hortalizas cultivadas por su fruto también se han disparado. En esta categoría se incluyen verduras tan habituales como los distintos tipos de tomate, el pepino, el calabacín, la calabaza, la berenjena, el pimiento o el maíz dulce, entre otros. En su conjunto, estos productos registran un encarecimiento de alrededor del 15,2% en el último año, lo que se traduce en tickets más altos en mercados y supermercados.

Las legumbres verdes siguen una senda similar de aumentos. Judías y guisantes verdes, habas, tirabeques, pochas frescas, soja fresca o brotes de soja y alfalfa se pagan ahora aproximadamente un 9,7% más caros que en febrero de 2025. Este repunte afecta tanto al consumidor final como a la restauración, para la que estos productos son una base habitual en menús y platos de temporada.

Si se analiza únicamente el arranque del año, la tendencia resulta aún más llamativa. Durante los dos primeros meses, las legumbres verdes aumentaron sus precios en torno a un 21,8%, mientras que las hortalizas cultivadas por su fruto se encarecieron alrededor de un 12,3%. Es decir, buena parte del ajuste al alza se ha concentrado en un periodo muy corto de tiempo.

Frutas tropicales y café: subidas constantes en productos de consumo habitual

Otro de los focos de tensión se sitúa en las frutas tropicales, un grupo en el que se incluyen aguacates, plátanos y bananas, piñas, mangos, papayas, chirimoyas, dátiles o higos. Con un incremento cercano al 8,6% interanual, estos productos, que han ganado peso en la dieta de muchas familias en los últimos años, exigen ahora un esfuerzo extra cada vez que se llenan las bolsas de la compra.

En paralelo, el café y sus sucedáneos también elevan la factura. De acuerdo con los datos del IPC, esta categoría ha registrado un encarecimiento en torno al 8,3% en los últimos doce meses. Para un producto tan arraigado en el consumo diario como el café, este porcentaje se nota tanto en las compras de paquetes para el hogar como en el precio de la taza en bares y cafeterías.

En el comportamiento mensual, el grupo de frutas tropicales vuelve a aparecer entre los que más presionan al alza, con una subida de aproximadamente un 3,2% en febrero respecto a enero. A ello se suman otros alimentos relacionados con la fruta, como los cítricos frescos, que también encadenan incrementos, apuntando a una cesta de la compra más cara para quienes priorizan el consumo de fruta durante todo el año.

Este escenario de encarecimiento se produce, además, en un contexto en el que el INE ha afinado su medición de los precios, incorporando nuevos productos a la estadística oficial y ajustando las ponderaciones a los hábitos reales de consumo, lo que permite seguir con mayor detalle lo que ocurre con artículos como el aguacate o los arándanos, ahora mejor representados en el índice.

Otros alimentos que suben: cítricos, frutos secos, chocolate y carne

La presión sobre el presupuesto de alimentación no se limita a huevos, verduras, legumbres, frutas tropicales y café. Los datos del IPC apuntan a incrementos relevantes en otras subclases de alimentos muy presentes en el día a día de los hogares españoles.

Entre ellos, llaman la atención los despojos comestibles (como hígados, mollejas, riñones, sesos o criadillas), que experimentan una subida aproximada del 7,9% interanual. Aunque se trata de productos con un consumo más específico, su encarecimiento se suma al resto de carnes, que también muestran tensiones importantes.

Los cítricos frescos —naranjas, limones, limas, mandarinas, pomelos y productos similares— han registrado un aumento de precios cercano al 7,6% frente al año anterior. Este comportamiento se refuerza si se observa el dato mensual: en febrero, estos cítricos avanzaron en torno a un 2,5% respecto a enero, reflejando una dinámica de subidas continuadas.

Los frutos secos naturales, tanto con cáscara como pelados, se encarecen alrededor de un 6,1%, mientras que el chocolate lo hace en torno al 6%. También repuntan con fuerza las bayas frescas —fresas, fresones, frambuesas, arándanos, moras o grosellas— y la carne fresca, refrigerada o congelada, ambas con incrementos anuales cercanos al 5,9%, así como el pescado y los postres y bebidas a base de leche (flanes, natillas caseras, etc.), que suben alrededor de un 5,5%.

Si se pone el foco solo en los primeros compases del año, son precisamente las bayas frescas las que lideran las subidas, con un espectacular aumento cercano al 55% en los dos primeros meses. Es un salto que deja claro cómo algunos productos muy estacionales pueden experimentar variaciones de precio muy acusadas en muy poco tiempo.

Qué productos se abaratan: aceites vegetales, azúcar y patatas

Aunque la tónica general en la alimentación es de subidas, el IPC también recoge algunos descensos de precios en el último año que han contribuido, en parte, a amortiguar el golpe en la cesta de la compra. El caso más llamativo es el de los aceites vegetales, que se abaratan alrededor de un 14,1% interanual.

Dentro de este grupo se encuentra el aceite de oliva, que registra una caída de precio cercana al 16,8% en el último año. Sin embargo, este alivio tiene matices: pese a la bajada reciente, el conocido como “oro líquido” aún acumula un incremento de alrededor del 64% desde enero de 2021, lo que mantiene su precio en niveles históricamente elevados para muchos consumidores.

También se abarató el azúcar de caña y de remolacha, con una reducción en torno al 4,7%, así como las patatas y otros tubérculos, que se reducen aproximadamente un 4,5% en comparación con el año anterior. Estas bajadas resultan especialmente relevantes en productos de alto consumo y con gran presencia en la dieta mediterránea.

En la misma línea, se observa un retroceso de precios en otras frutas frescas diferentes a las tropicales y a los cítricos —como melones, sandías, kiwis, uvas, granadas o caquis—, con un descenso cercano al 4,2%. A ello se suman recortes más contenidos en las bebidas vegetales (alrededor del 2,1% menos), en los cereales (hasta un 1% de bajada) y en la pasta alimenticia (macarrones, tallarines, cuscús y similares), que se abarata aproximadamente un 0,9%.

En términos mensuales, febrero dejó también algunos descensos puntuales reseñables. Las hortalizas de hoja o de tallo —como la lechuga, la escarola, las endivias, los cogollos, los canónigos, las alcachofas, las acelgas, la coliflor, el brócoli o las coles— redujeron sus precios alrededor de un 1,5% respecto a enero, al igual que la mantequilla, mientras que las patatas y otros tubérculos recortaron en torno a un 1,2% mensual.

Cambios en el IPC: nueva base 2025 y actualización de la cesta

Las cifras de encarecimiento de huevos, hortalizas, legumbres verdes, frutas tropicales y café se enmarcan en un contexto de renovación metodológica del IPC. Desde enero de 2026, el INE publica el índice con la denominada base 2025, que introduce modificaciones relevantes en la forma de medir la evolución de los precios al consumo.

La principal novedad es la implantación de una nueva clasificación de consumo, que eleva de 12 a 13 el número de grandes grupos en los que se organiza el índice. Esta estructura más detallada pretende reflejar mejor la realidad del gasto de los hogares, dando mayor precisión al impacto que cada tipo de producto tiene en la inflación.

En paralelo, se ha revisado la cesta de la compra que sirve de referencia al IPC, actualizando las ponderaciones de cada artículo y adaptando el listado de productos a los hábitos de consumo actuales. De este modo, se incorporan al índice alimentos que han ganado peso en los últimos años, como los aguacates y los arándanos en el apartado de alimentación, así como nuevas bebidas —refrescos de té o cerveza con limón— y servicios como las radiografías en el ámbito sanitario.

Al mismo tiempo, se eliminan de la cesta artículos considerados en desuso o con un peso muy residual en el gasto de los hogares, como la corbata o el pañuelo. Con estos ajustes, el indicador intenta ofrecer una fotografía más fiel de cómo consumen hoy las familias y, por tanto, de cómo les afectan las variaciones de precios.

La nueva base 2025 incorpora también mejoras técnicas en la recogida y tratamiento de los datos de precios. Antes, cuando se detectaba un cambio importante en las características de un producto —por ejemplo, una modificación en el formato, la calidad o la marca—, el ajuste se aplicaba al cálculo del IPC con un mes de retraso. Ahora, gracias al uso generalizado de dispositivos electrónicos para el trabajo de campo, estos cambios se integran en el propio mes en que se producen, lo que reduce el desfase entre la realidad del mercado y su reflejo estadístico.

El INE, además, sigue avanzando en métodos de recolección automatizada de información, aprovechando bases de datos proporcionadas por las empresas (scanner data), sistemas de recogida de precios en Internet (web scraping) y herramientas informáticas para el registro de precios en establecimientos. Estas innovaciones permiten disponer de un volumen de datos mucho mayor y más detallado, lo que facilita detectar con rapidez cuándo productos como huevos, hortalizas de fruto, legumbres verdes, frutas tropicales o café empiezan a disparar sus precios.

Con este conjunto de cambios, la estadística oficial refleja con mayor precisión qué está ocurriendo en los lineales de los supermercados y en los mercados tradicionales, ilustrando cómo alimentos tan presentes en el día a día como los huevos, las verduras, las legumbres frescas, la fruta exótica o el café han ido perdiendo parte de su carácter asequible para muchas economías domésticas, al tiempo que algunos productos puntuales se abaratan y amortiguan parcialmente el impacto en la cesta de la compra.

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