La cesta de la compra en España se ha visto sacudida en los Ăşltimos meses por un repunte notable de varios alimentos básicos. Entre los productos que más han presionado el bolsillo de los hogares figuran, sobre todo, huevos, hortalizas de fruto, legumbres verdes, frutas tropicales y cafĂ©, con aumentos de precio que en algunos casos superan holgadamente los dos dĂgitos.
SegĂşn los datos más recientes del ĂŤndice de Precios al Consumo (IPC) del Instituto Nacional de EstadĂstica (INE), correspondientes al periodo comprendido entre febrero de 2025 y febrero de 2026, estas categorĂas se han convertido en las principales responsables del encarecimiento de la alimentaciĂłn, mientras que otros productos, como los aceites vegetales o el azĂşcar, han dado un ligero respiro al consumidor al abaratarse.
Huevos, hortalizas y legumbres verdes, a la cabeza de las subidas
Dentro del grupo de alimentos que más se encarecen, los huevos destacan con un incremento interanual cercano al 30,1%, lo que los coloca como uno de los productos que más han aumentado su coste en la última vuelta al calendario. Esta subida se deja notar especialmente en los hogares que los consumen a diario, ya sea como alimento principal o como ingrediente en múltiples recetas.
Junto a ellos, las hortalizas cultivadas por su fruto tambiĂ©n se han disparado. En esta categorĂa se incluyen verduras tan habituales como los distintos tipos de tomate, el pepino, el calabacĂn, la calabaza, la berenjena, el pimiento o el maĂz dulce, entre otros. En su conjunto, estos productos registran un encarecimiento de alrededor del 15,2% en el Ăşltimo año, lo que se traduce en tickets más altos en mercados y supermercados.
Las legumbres verdes siguen una senda similar de aumentos. JudĂas y guisantes verdes, habas, tirabeques, pochas frescas, soja fresca o brotes de soja y alfalfa se pagan ahora aproximadamente un 9,7% más caros que en febrero de 2025. Este repunte afecta tanto al consumidor final como a la restauraciĂłn, para la que estos productos son una base habitual en menĂşs y platos de temporada.
Si se analiza únicamente el arranque del año, la tendencia resulta aún más llamativa. Durante los dos primeros meses, las legumbres verdes aumentaron sus precios en torno a un 21,8%, mientras que las hortalizas cultivadas por su fruto se encarecieron alrededor de un 12,3%. Es decir, buena parte del ajuste al alza se ha concentrado en un periodo muy corto de tiempo.
Frutas tropicales y café: subidas constantes en productos de consumo habitual
Otro de los focos de tensión se sitúa en las frutas tropicales, un grupo en el que se incluyen aguacates, plátanos y bananas, piñas, mangos, papayas, chirimoyas, dátiles o higos. Con un incremento cercano al 8,6% interanual, estos productos, que han ganado peso en la dieta de muchas familias en los últimos años, exigen ahora un esfuerzo extra cada vez que se llenan las bolsas de la compra.
En paralelo, el cafĂ© y sus sucedáneos tambiĂ©n elevan la factura. De acuerdo con los datos del IPC, esta categorĂa ha registrado un encarecimiento en torno al 8,3% en los Ăşltimos doce meses. Para un producto tan arraigado en el consumo diario como el cafĂ©, este porcentaje se nota tanto en las compras de paquetes para el hogar como en el precio de la taza en bares y cafeterĂas.
En el comportamiento mensual, el grupo de frutas tropicales vuelve a aparecer entre los que más presionan al alza, con una subida de aproximadamente un 3,2% en febrero respecto a enero. A ello se suman otros alimentos relacionados con la fruta, como los cĂtricos frescos, que tambiĂ©n encadenan incrementos, apuntando a una cesta de la compra más cara para quienes priorizan el consumo de fruta durante todo el año.
Este escenario de encarecimiento se produce, además, en un contexto en el que el INE ha afinado su mediciĂłn de los precios, incorporando nuevos productos a la estadĂstica oficial y ajustando las ponderaciones a los hábitos reales de consumo, lo que permite seguir con mayor detalle lo que ocurre con artĂculos como el aguacate o los arándanos, ahora mejor representados en el Ăndice.
Otros alimentos que suben: cĂtricos, frutos secos, chocolate y carne
La presiĂłn sobre el presupuesto de alimentaciĂłn no se limita a huevos, verduras, legumbres, frutas tropicales y cafĂ©. Los datos del IPC apuntan a incrementos relevantes en otras subclases de alimentos muy presentes en el dĂa a dĂa de los hogares españoles.
Entre ellos, llaman la atenciĂłn los despojos comestibles (como hĂgados, mollejas, riñones, sesos o criadillas), que experimentan una subida aproximada del 7,9% interanual. Aunque se trata de productos con un consumo más especĂfico, su encarecimiento se suma al resto de carnes, que tambiĂ©n muestran tensiones importantes.
Los cĂtricos frescos —naranjas, limones, limas, mandarinas, pomelos y productos similares— han registrado un aumento de precios cercano al 7,6% frente al año anterior. Este comportamiento se refuerza si se observa el dato mensual: en febrero, estos cĂtricos avanzaron en torno a un 2,5% respecto a enero, reflejando una dinámica de subidas continuadas.
Los frutos secos naturales, tanto con cáscara como pelados, se encarecen alrededor de un 6,1%, mientras que el chocolate lo hace en torno al 6%. También repuntan con fuerza las bayas frescas —fresas, fresones, frambuesas, arándanos, moras o grosellas— y la carne fresca, refrigerada o congelada, ambas con incrementos anuales cercanos al 5,9%, asà como el pescado y los postres y bebidas a base de leche (flanes, natillas caseras, etc.), que suben alrededor de un 5,5%.
Si se pone el foco solo en los primeros compases del año, son precisamente las bayas frescas las que lideran las subidas, con un espectacular aumento cercano al 55% en los dos primeros meses. Es un salto que deja claro cómo algunos productos muy estacionales pueden experimentar variaciones de precio muy acusadas en muy poco tiempo.
Qué productos se abaratan: aceites vegetales, azúcar y patatas
Aunque la tónica general en la alimentación es de subidas, el IPC también recoge algunos descensos de precios en el último año que han contribuido, en parte, a amortiguar el golpe en la cesta de la compra. El caso más llamativo es el de los aceites vegetales, que se abaratan alrededor de un 14,1% interanual.
Dentro de este grupo se encuentra el aceite de oliva, que registra una caĂda de precio cercana al 16,8% en el Ăşltimo año. Sin embargo, este alivio tiene matices: pese a la bajada reciente, el conocido como “oro lĂquido” aĂşn acumula un incremento de alrededor del 64% desde enero de 2021, lo que mantiene su precio en niveles histĂłricamente elevados para muchos consumidores.
También se abarató el azúcar de caña y de remolacha, con una reducción en torno al 4,7%, asà como las patatas y otros tubérculos, que se reducen aproximadamente un 4,5% en comparación con el año anterior. Estas bajadas resultan especialmente relevantes en productos de alto consumo y con gran presencia en la dieta mediterránea.
En la misma lĂnea, se observa un retroceso de precios en otras frutas frescas diferentes a las tropicales y a los cĂtricos —como melones, sandĂas, kiwis, uvas, granadas o caquis—, con un descenso cercano al 4,2%. A ello se suman recortes más contenidos en las bebidas vegetales (alrededor del 2,1% menos), en los cereales (hasta un 1% de bajada) y en la pasta alimenticia (macarrones, tallarines, cuscĂşs y similares), que se abarata aproximadamente un 0,9%.
En términos mensuales, febrero dejó también algunos descensos puntuales reseñables. Las hortalizas de hoja o de tallo —como la lechuga, la escarola, las endivias, los cogollos, los canónigos, las alcachofas, las acelgas, la coliflor, el brócoli o las coles— redujeron sus precios alrededor de un 1,5% respecto a enero, al igual que la mantequilla, mientras que las patatas y otros tubérculos recortaron en torno a un 1,2% mensual.
Cambios en el IPC: nueva base 2025 y actualizaciĂłn de la cesta
Las cifras de encarecimiento de huevos, hortalizas, legumbres verdes, frutas tropicales y cafĂ© se enmarcan en un contexto de renovaciĂłn metodolĂłgica del IPC. Desde enero de 2026, el INE publica el Ăndice con la denominada base 2025, que introduce modificaciones relevantes en la forma de medir la evoluciĂłn de los precios al consumo.
La principal novedad es la implantaciĂłn de una nueva clasificaciĂłn de consumo, que eleva de 12 a 13 el nĂşmero de grandes grupos en los que se organiza el Ăndice. Esta estructura más detallada pretende reflejar mejor la realidad del gasto de los hogares, dando mayor precisiĂłn al impacto que cada tipo de producto tiene en la inflaciĂłn.
En paralelo, se ha revisado la cesta de la compra que sirve de referencia al IPC, actualizando las ponderaciones de cada artĂculo y adaptando el listado de productos a los hábitos de consumo actuales. De este modo, se incorporan al Ăndice alimentos que han ganado peso en los Ăşltimos años, como los aguacates y los arándanos en el apartado de alimentaciĂłn, asĂ como nuevas bebidas —refrescos de tĂ© o cerveza con limĂłn— y servicios como las radiografĂas en el ámbito sanitario.
Al mismo tiempo, se eliminan de la cesta artĂculos considerados en desuso o con un peso muy residual en el gasto de los hogares, como la corbata o el pañuelo. Con estos ajustes, el indicador intenta ofrecer una fotografĂa más fiel de cĂłmo consumen hoy las familias y, por tanto, de cĂłmo les afectan las variaciones de precios.
La nueva base 2025 incorpora tambiĂ©n mejoras tĂ©cnicas en la recogida y tratamiento de los datos de precios. Antes, cuando se detectaba un cambio importante en las caracterĂsticas de un producto —por ejemplo, una modificaciĂłn en el formato, la calidad o la marca—, el ajuste se aplicaba al cálculo del IPC con un mes de retraso. Ahora, gracias al uso generalizado de dispositivos electrĂłnicos para el trabajo de campo, estos cambios se integran en el propio mes en que se producen, lo que reduce el desfase entre la realidad del mercado y su reflejo estadĂstico.
El INE, además, sigue avanzando en métodos de recolección automatizada de información, aprovechando bases de datos proporcionadas por las empresas (scanner data), sistemas de recogida de precios en Internet (web scraping) y herramientas informáticas para el registro de precios en establecimientos. Estas innovaciones permiten disponer de un volumen de datos mucho mayor y más detallado, lo que facilita detectar con rapidez cuándo productos como huevos, hortalizas de fruto, legumbres verdes, frutas tropicales o café empiezan a disparar sus precios.
Con este conjunto de cambios, la estadĂstica oficial refleja con mayor precisiĂłn quĂ© está ocurriendo en los lineales de los supermercados y en los mercados tradicionales, ilustrando cĂłmo alimentos tan presentes en el dĂa a dĂa como los huevos, las verduras, las legumbres frescas, la fruta exĂłtica o el cafĂ© han ido perdiendo parte de su carácter asequible para muchas economĂas domĂ©sticas, al tiempo que algunos productos puntuales se abaratan y amortiguan parcialmente el impacto en la cesta de la compra.