La IX Semana de la Croqueta de Navarra vuelve a llenar de fritos de autor los bares de Pamplona y de buena parte de la Comunidad Foral. Durante diez días, del 8 al 17 de mayo, un centenar de establecimientos servirán una croqueta creada expresamente para el certamen, con recetas que van desde los sabores más clásicos hasta propuestas muy rompedoras.
En esta novena edición se ha alcanzado una cifra récord de participación: 102 bares repartidos en doce localidades y organizados en once rutas por barrios y zonas. El público podrá ir encadenando paradas con ayuda de los folletos y de la web oficial, en un plan que la organización plantea como una forma sencilla y asequible de conocer la oferta gastronómica de la zona.
Un evento consolidado en el calendario gastronómico navarro
La Semana de la Croqueta está organizada por Harinas Urdánoz, la Asociación del Casco Antiguo de Pamplona y la asociación hostelera ANAPEH. Al frente de la presentación han estado Álvaro Urdánoz, en representación de Harinas Urdánoz; Carlos Albillo, gerente de la Asociación Casco Antiguo; y Beatriz Huarte, secretaria general de ANAPEH, junto al concejal del Ayuntamiento de Pamplona, Mikel Armendáriz.
Urdánoz subrayó que esta edición ha logrado una respuesta histórica por parte de la hostelería, con bares que se suman año tras año al certamen. En sus palabras, se trata de un evento muy popular en el que participan personas de todas las edades, que salen a la calle con el folleto en la mano para seguir las rutas y probar distintas croquetas.
La iniciativa cuenta además con una amplia red de apoyos: Ayuntamiento de Pamplona, Gobierno de Navarra -que aporta financiación- y empresas colaboradoras como Bodegas Gran Feudo, Aceite Urzante, Kaiku, la cerveza 18/70 La Rubia, Chovi, La Culinaria y la Cooperativa de Hostelería de Navarra. Este respaldo permite mantener el formato de certamen abierto al público general, con precios ajustados y una logística compleja pero ya muy engrasada.
Desde el Ayuntamiento, el concejal Mikel Armendáriz destacó el peso de la Semana de la Croqueta en el ambiente pre-sanferminero, al entenderla como un escaparate de la hostelería de barrio y de la cocina en miniatura de calidad que se ofrece en los bares. También incidió en su carácter familiar, al vincular la croqueta con recuerdos de recetas caseras y, en muchos casos, con las abuelas.

Rutas, localidades participantes y cómo seguir el mapa croquetero
El certamen se estructura en once rutas diferentes que atraviesan barrios de Pamplona y municipios cercanos. En la capital navarra participan zonas como Labrit-Estafeta, Plaza del Castillo, San Nicolás-San Gregorio, el eje Ayuntamiento-Navarrería, el entorno del Bosquecillo, Paseo Sarasate, el Primer y Segundo Ensanche, Iturrama, San Juan, Lezkairu, Rochapea, Buztintxuri, Txantrea o el área del Sadar.
Más allá de Pamplona, la Semana se extiende a Burlada, Villava, Huarte, Barañáin, Valle de Egües (Sarriguren), Puente la Reina, Estella, Olite, Ayegui, Arbizu, Alsasua y Mutilva. En total, son doce localidades implicadas, lo que consolida el certamen como uno de los grandes eventos culinarios de Navarra.
Para no perderse entre tanta oferta, la organización ha preparado folletos impresos con el listado de bares y las once rutas, que se pueden recoger en los propios establecimientos participantes. Además, en la web oficial (www.semanadelacroqueta.es) se detallan las propuestas y se ofrece información práctica para planificar el recorrido.
La organización ha puesto el foco también en la accesibilidad de la información: se ha habilitado un PDF accesible, códigos QR NaviLens y el uso de hashtags en mayúsculas y minúsculas en redes sociales, con la intención de facilitar el seguimiento del evento a distintos perfiles de usuarios.
Una croqueta diferente en cada bar: tradición, fusión y opciones para todos
Cada uno de los 102 bares presenta una croqueta singular, con nombre propio y receta diseñada para esta edición. Hay croquetas inspiradas en guisos tradicionales, versiones marineras, propuestas con productos locales, rellenos de corte más internacional e incluso opciones dulces.
Entre las creaciones de la ruta Labrit a Estafeta figuran, por ejemplo, la Txapeldun del bar Kantxa, una croqueta de txuleta con sorpresa; la Mimosa de foie de Cervecería Txirrintxa, con foie e ibérico; la Ximénez de Casa Juanito, con manzana, foie y Pedro Ximénez; o la propuesta ahumada de ropa vieja de Adokín, acompañada de cebolla encurtida en limón y base de apionabo. No faltan opciones con quesos locales como la Croqueta de la Tía Maritxu de Gatza, ni combinaciones de hongos, trufa y jamón en Cervecería Estafeta.
La Plaza del Castillo suma elaboraciones como la croqueta de rabo de toro meloso con aire de vino tinto en el Bar El Torreón del Castillo, la croqueta crunchy de setas variadas de La Tasca de Don José, la de chistorra e Idiazabal de New Gure Etxea o una versión inspirada en la carbonara en Baviera. En el Café Iruña se apuesta por los hongos, mientras que el Casino Principal ofrece una croqueta de espárrago bajo el nombre de As de espárrago.
En la zona de San Nicolás y San Gregorio destacan propuestas como la croqueta de bacalao y Pimiento del Piquillo de Dom Lluis, la Purrucreta de puerro y cebolla del Bar Ulzama o la AjíPolloKimchiMayo de Casa Otano, que mezcla pollo, ají amarillo y mayonesa con kimchi. La Mandarra de la Ramos presenta una croqueta de vieira sin gluten y San Nicolás La Cocina Vasca combina txangurro, gamba y curry verde en una croqueta llamada Kresala.
El eje Ayuntamiento-Navarrería reúne propuestas como la Molcarricreta de El Mol (carrillera de ternera con crema de patata y manzana), la croqueta de foie y manzana de Viva San Fermín, la Jacoba 2.0 de Pasaje de la Jacoba (marisco y bacalao), la Nava-Rica de El Mentidero (queso Idiazabal con salsa de Piquillos) o la Rocreta del Mesón de la Nabarreria, una versión clásica de jamón con verduras.
Del producto local al guiño internacional: ejemplos de croquetas destacadas
A lo largo del resto de rutas se repite esa mezcla de producto navarro, referencias internacionales y toques personales. En el entorno del Bosquecillo, por ejemplo, El Bosquecillo elabora una croqueta de jamón llamada La Astillera, mientras que Katakrak combina gallina y cangrejo al estilo duxelle con rebozado de maíz apto para personas celíacas.
En el Paseo Sarasate, Luxua propone De la tierra, con txistorra, Piquillo e Idiazabal ahumado; Bar La Comedia presenta Verde que te quiero verde, con base de soja, puerro, cebolla, bonito, anchoa, arroz verde y salsa kimchi, y en Roch aparece un frito de mejillón bajo el nombre Galicia Calidade. Casa Paco, por su parte, apuesta por el rabo de ternera con vino de Navarra.
La ruta del Primer Ensanche incluye la Crocro Chanel n5 de La Ideal Mar, una croqueta de atún con la que este establecimiento sigue vinculado al certamen tras haber ganado la edición anterior; la Chicharroneta de torrezno en Gosaria; una croqueta ligada al lomo bajo a la brasa en Lomo Bajo; y propuestas donde mandan los quesos, como Gorgonzola y sus Ecos en Nevada. Hotel Yoldi opta por estofado de toro con salsa de Piquillo en versión sin gluten, y en Geltoki se sirve una croqueta de yema ecológica entera en bechamel de espárrago fresco y queso Elurte, también apta para personas celiacas.
En el Segundo Ensanche se pueden probar croquetas como Rojo criollo de La Huerta de Chicha (chorizo argentino), la croqueta de cocido casero en California, una croqueta dulce de chistorra con cebolla caramelizada y miel en Ikema o el Croquetón Bigotón de jamón asado artesano con pimentón picante en El Gato Bigotón. Chester mezcla gamba, mejillón, queso y huevo; La Barra del Goloso apuesta por el bacalao en Birrial 2.0, y La Modelo 2.0 presenta De Chill’Creta, con cordero al chilindrón.
La ruta de Lezkairu reúne creaciones como La de bondiola de Las de Pichi (aguja de cerdo con salsa picante de miel y sin gluten), la Chilindrona de Akari Gastroteka con cordero, Lurraldea de Ayres del Soto (espárrago fresco, trufa y perretxico con gel de yema curada) o la croqueta de centolla y azafrán de Bocao.
Propuestas en barrios y pueblos: de la croqueta de torrezno al chorizo con chocolate
Más allá del centro, la Semana de la Croqueta se deja ver en zonas como el Sadar, Iturrama, San Juan o Pamplona-Barañáin, además de en localidades próximas. En el Sadar, El Txoko del Sadar participa con Menestrica con amor, una croqueta de verduritas. En Mutilva, La Loli Gastrobar prepara Mítica, con ternera navarra asada a la encina y aroma de boletus.
En la ruta de Iturrama, el Restaurante Nómada se inclina por la croqueta de cocido Euskal Txerri; Manneken Beer combina pato e higos en Patopiku; Ispa Neo Taberna propone La Porru-Salta con puerro y conejo en leche de oveja; Olio Pizza elabora La croqueta enMaskarada a base de Euskal Txerri y leche infusionada con jamón Maskarada; y El Corzo suma una croqueta de torrezno sobre crema de boletus.
La ruta de San Juan reúne, entre otras, Mintxof de El Petit (gamba y ajo negro), la croqueta de mejillón de Gurea, la Virú de Orient Express con langostino y un toque acevichado, o Sabores de corral de Magori Gastrobar, que mezcla pato, maíz y cerdo.
En el eje Pamplona-Barañáin destacan la croqueta de manitas de cerdo en salsa tradicional de Vistabella y la Picantona de La Bodeguilla, que une chorizo picante, cebolla caramelizada y un aire de maracuyá. En Sarriguren (Valle de Egües), El Retrogusto es Mío participa con La navarrica, a base de txistorra y queso Idiazabal.
En la ruta de Burlada y Ripagaina, Bar Toskana presenta La merienda, donde se combinan chorizo y chocolate; La Martingala se decanta por una versión tipo fish and chips, con bacalao, patata crujiente y pil pil picante; y El Secreto de Ripa prepara Bocado de fiesta, de salmón y bacon. En Villava, Batán Villava participa con una croqueta Funkypunky de autor.
Opciones sin gluten y sin lactosa para un certamen más inclusivo
Uno de los aspectos que se ha cuidado en esta edición es la presencia de croquetas sin gluten y sin lactosa, de forma que personas con intolerancias o enfermedad celiaca puedan disfrutar también del recorrido. En distintas rutas aparecen claramente identificadas las propuestas adaptadas, como las croquetas sin gluten ofrecidas por varios bares.
En San Nicolás-San Gregorio, La Mandarra de la Ramos ofrece una croqueta de vieira sin gluten; Sésamo participa con El manjar amarillo, un guiso de gallina con ají amarillo y almendras también apto para celiacos; y Haziaberri presenta Run gamba run como opción sin gluten. En Labrit-Estafeta, Adokín indica una versión sin lactosa ni apio de su croqueta ahumada de ropa vieja.
En el Primer Ensanche, Hotel Yoldi sirve La Torocreta sin gluten, y Geltoki presenta YEMA YEMA, una croqueta de yema ecológica, espárrago y queso Elurte también libre de gluten. Las de Pichi, en Lezkairu, prepara La de bondiola como croqueta sin gluten; y en la ruta Rochapea-Ansoáin hay opciones aptas como Jroña que jroña, de yogur, queso y verduras, y la croqueta de pimiento y carne de Neli, ambas sin gluten.
En Huarte, el bar de Jubilados de Huarte elabora Gamburrica, una croqueta de gambas y curry rojo sin gluten y sin lactosa. En Estella, el Bar Restaurante Monjardín presenta la croqueta Copa del mundo como opción sin gluten, mientras que Txiko Malo combina carne de cabra, leche y mantequilla sin lactosa y espárrago blanco en una croqueta apta tanto para personas celiacas como para quienes no toman lactosa.
También se encuentran versiones adaptadas en otros puntos del mapa, lo que contribuye a que la Semana de la Croqueta mantenga una línea de inclusividad y accesibilidad que la organización viene potenciando en las últimas ediciones, tanto en las recetas como en la información asociada al evento.
Jurado, funcionamiento del certamen y premios en juego
Las croquetas de los 102 establecimientos no compiten solo por atraer al público: también serán valoradas por un jurado itinerante de calle. Para esta edición se han conformado nueve grupos que recorrerán todos los bares participantes, cata en mano, para seleccionar las elaboraciones finalistas.
La fase final tendrá lugar el miércoles 20 de mayo en la Cooperativa de Hostelería de Navarra, en Burlada. Allí, un jurado profesional compuesto por cocineros y profesionales del sector gastronómico se encargará de catar las croquetas finalistas y otorgar los diferentes galardones.
Entre los miembros de este jurado final se encuentran nombres reconocidos de la cocina navarra como David Yárnoz (restaurante Molino de Urdániz), Verónica Rodero (restaurante Rodero), Jaione Aizpurua (restaurante Kabo) y Javier Díaz (restaurante Alhambra). A ellos se suman Sarai Salas, de La Culinaria, y los periodistas Jorge Sauleda y Roberto Cámara.
Las categorías de premios abarcan un primer, segundo y tercer galardón general, además de reconocimientos específicos: Premio a la creatividad (por Chovi), Premio a la croqueta tradicional (por Cervezas 18/70), premio al mejor punto de fritura (por Aceites Urzante) y premio a la máxima cremosidad (por Kaiku). También se valorará el mejor rebozado y el mejor maridaje con vinos de Bodegas Gran Feudo.
Uno de los reconocimientos más comentados es el Premio Especial La Culinaria, que da la opción a la croqueta ganadora de dar el salto a los supermercados. Este galardón permite transformar la receta triunfadora en un producto comercial para consumo doméstico, llevando la propuesta vencedora de las barras de bar a los congeladores de los hogares.
Del bar al supermercado: el impulso de La Culinaria al talento local
La Culinaria, una de las empresas colaboradoras del certamen, ha decidido repetir la fórmula que ya aplicó en la edición anterior. Su responsable de marketing, Paula del Río, explicó en la presentación que, tras la excelente acogida en supermercados de la croqueta ganadora de 2025, este año se volverá a ofrecer al vencedor la posibilidad de lanzar su receta al mercado.
El objetivo de este premio es, según la propia Del Río, poner en valor el talento local y acercar creaciones únicas al consumidor. Se trata de un reconocimiento que va más allá del diploma o el trofeo, ya que puede traducirse en un aumento real de visibilidad para el bar ganador y en nuevas oportunidades de negocio.
Quien mejor puede dar fe de ese impacto es Andrés Conde, propietario de La Ideal Mar, ganador de la edición de 2025. Durante la presentación de la novena Semana de la Croqueta, Conde explicó que el premio les había traído nueva clientela y una visibilidad que no esperaban, tanto en el propio local como fuera de él.
Ver su croqueta en los lineales de los supermercados, accesible para un público mucho más amplio, ha sido para La Ideal Mar una experiencia muy positiva. Este establecimiento participa de nuevo en la ruta del Primer Ensanche con una propuesta de atún, manteniendo así su vínculo con el certamen y con el formato de croqueta de autor.
Con este planteamiento, la IX Semana de la Croqueta de Navarra se perfila como una cita en la que se cruzan tradición, cocina en miniatura y apuesta por la creatividad, con más de cien bares implicados, rutas bien definidas, opciones para distintos gustos y necesidades alimentarias, y un sistema de premios que refuerza el papel de la hostelería local tanto en las barras de Pamplona y su entorno como en los hogares a través de las croquetas que terminan llegando al mercado.