Las calles de Alicante ya huelen a pólvora y, como no podía ser de otra manera, a esa mezcla tan nuestra de atún de zorra, cebolla y piñones. Con las Hogueras a la vuelta de la esquina, la ciudad ha vuelto a volcarse en la búsqueda de la elaboración perfecta de la coca amb tonyina, ese manjar que no falta en ninguna barraca o racó que se precie. Este certamen, que ya es un clásico del calendario pre-fogueril, ha reunido a lo más granado de la panadería local en las instalaciones de Facpyme para demostrar que la tradición sigue estando en muy buenas manos.
Organizado por el Gremio de Panaderos y Pasteleros de la provincia junto con el apoyo municipal, el concurso no solo busca premiar al que mejor maneja el rodillo, sino también poner el foco en esos negocios de barrio que mantienen viva la esencia de nuestra gastronomía los 365 días del año. No es poca cosa, ya que participar aquí supone un escaparate brutal para las panaderías, que ven cómo sus ventas se disparan en cuanto el jurado dicta sentencia y los vecinos corren a por su ración de coca premiada.
Los triunfadores de la edición tradicional y sin gluten

En esta ocasión, los honores en la categoría reina, la tradicional, se han ido directos hasta el Horno Viejo de Benimagrell. Su propuesta ha conquistado los paladares de los expertos gracias a un equilibrio impecable entre el relleno y una masa que mantenía ese punto crujiente tan difícil de lograr. El podio lo han completado la panadería Angelita de Alicante, que se ha llevado una merecidísima plata, y el establecimiento Levantina de El Campello, que ha logrado cerrar el palmarés con el tercer puesto en una competición que este año ha estado realmente reñida.
Por otro lado, la inclusión y la adaptación a las nuevas necesidades alimentarias han tenido su espacio protagonista con la categoría sin gluten. En este apartado, ha sido la panadería José María García, ubicada en el popular barrio de Los Ángeles, la que se ha llevado el gato al agua. Elaborar una coca sin gluten que respete la textura y el sabor de la receta de toda la vida es un reto mayúsculo, y el jurado ha querido reconocer el mérito de conseguir un producto que no tiene nada que envidiar a la versión clásica en términos de calidad y autenticidad.
Un jurado exigente para un producto de raíces

El listón estaba alto, y es que para elegir a los mejores se ha contado con voces autorizadas como la de la Bellea del Foc, María Pastor, además de profesionales del sector y representantes institucionales como la edil Lidia López. A la hora de hincar el diente, el comité de expertos ha mirado con lupa aspectos como el uso de ingredientes de kilómetro cero y la fidelidad a las técnicas artesanales que se han heredado de abuelos a nietos. Se ha valorado que la cebolla esté en su punto, que el atún sea de calidad y que el toque de anís o de colorante no enmascare el conjunto.
En total, se han presentado cerca de una treintena de creaciones, lo que demuestra que el sector panadero alicantino tiene ganas de marcha y de seguir compitiendo por la excelencia. Se busca que Alicante sea un referente gastronómico nacional no solo por sus arroces, sino también por este tipo de bollería salada que es pura identidad cultural. El éxito de ediciones anteriores, donde establecimientos como Delicias de Gala o Vegan Bombón ya dejaron el pabellón bien alto, sirve de acicate para que cada año se intente innovar sin perder la brújula de la tradición.
El valor de la panadería artesana en las fiestas

Detrás de cada bandeja que sale del horno hay muchas horas de sueño perdidas y un compromiso firme con la calidad. El concurso sirve como altavoz para recordar a los consumidores que, aunque podamos encontrar imitaciones industriales en cualquier sitio, la verdadera experiencia gastronómica de las Hogueras está en los mostradores de nuestros barrios. Al final, lo que se premia es el cariño por el oficio y la capacidad de convertir unos pocos ingredientes básicos en un símbolo de toda una ciudad que se prepara para sus días grandes.
La cita ha servido para confirmar que el nivel de los obradores alicantinos sigue subiendo peldaños cada temporada, consolidando este aperitivo como una seña de identidad que traspasa fronteras locales. Con los ganadores ya anunciados y las panaderías funcionando a pleno rendimiento, solo queda disfrutar de una buena tajada de coca acompañada de brevas, cumpliendo con ese ritual tan alicantino que une a familias y amigos alrededor de una mesa. Es, sin duda, la mejor forma de apoyar a nuestros productores mientras saboreamos lo mejor de nuestra tierra antes de que el fuego de la cremà lo envuelva todo.