La carne de conejo vuelve a ganar visibilidad en la dieta de los españoles, especialmente entre quienes superan los 55 años. Un reciente estudio europeo, desarrollado en el marco de la campaña “Abuelos Influencers”, sitúa a esta generación como la principal defensora de este producto, tanto por sus beneficios para la salud como por su arraigo en la cocina tradicional.
Los datos de la encuesta muestran que para la llamada Silver Generation la carne de conejo no es solo un ingrediente de toda la vida, sino una opción alineada con su forma actual de cuidarse. Cada vez prestan más atención a lo que comen, buscan platos que sienten bien al estómago y valoran, además del sabor, el equilibrio nutricional de aquello que ponen en la mesa.
Qué opina la generación mayor sobre la carne de conejo
El estudio, realizado a 500 personas mayores de 55 años en toda España, dibuja un perfil muy claro de cómo se percibe este alimento. Un 61,8 % de los encuestados lo define directamente como una carne “saludable”, y un 59,6 % lo asocia con una opción “ligera y digestiva”, ideal para quienes quieren cuidarse sin renunciar a platos sabrosos.
Más allá de las cifras, la encuesta evidencia una fuerte relación entre carne de conejo y tradición culinaria. Un 34,2 % de los participantes la vincula con recetas de siempre y con esa cocina lenta y casera que muchos aprendieron observando a padres y abuelos. Para ellos, hablar de conejo es pensar en paellas, guisos, salsas y reuniones familiares alrededor de la mesa.
En platos tan emblemáticos como la paella valenciana, la presencia del conejo sigue considerándose casi imprescindible por buena parte de esta generación. También se recuerda su papel en elaboraciones como el conejo al ajillo, el chilindrón, los gazpachos manchegos o el salmorejo canario, preparaciones que forman parte del recetario popular y que aún hoy se repiten en muchas casas.
El valor emocional aparece como un factor clave: para buena parte de estos consumidores, la carne de conejo representa cocina de siempre, hogar y costumbre. Ese componente afectivo está siendo aprovechado por el sector para reforzar el relato que acompaña a este producto y para acercarlo de nuevo a las generaciones más jóvenes.
Perfil nutricional: una carne blanca, ligera y rica en proteínas
Las percepciones que expresan los encuestados encajan con las características reales de este alimento. Desde el punto de vista nutricional, la carne de conejo se clasifica como carne blanca con bajo contenido en grasa, lo que favorece su incorporación en dietas equilibradas, control de peso y planes de alimentación pensados para cuidar el sistema cardiovascular.
Destaca también por su aporte de proteínas de alto valor biológico, necesarias para el mantenimiento de la masa muscular y la recuperación tras el esfuerzo físico. Por este motivo, se considera una opción interesante tanto para deportistas como para personas que buscan una proteína “limpia” y de buena calidad dentro de una alimentación variada.
En cuanto a micronutrientes, la carne de conejo presenta vitaminas del grupo B, especialmente B3, B6 y B12, implicadas en procesos como el metabolismo energético, la función neurológica y la formación de glóbulos rojos. Este perfil refuerza la idea, muy extendida entre los mayores, de que se trata de un alimento que ayuda a “sentirse ligero” y con buena digestión.
Esta combinación de baja grasa, proteínas de calidad y vitaminas encaja bien con las demandas actuales de consumidores que buscan productos saludables pero que no resulten aburridos o insípidos. La carne de conejo permite preparaciones con salsas suaves, platos al horno, guisos o salteados rápidos, sin perder ese equilibrio entre placer y cuidado personal.
Hábitos de la Silver Generation: cuidarse más y comer mejor
La encuesta asociada a la campaña “Abuelos Influencers” también aporta información sobre cómo han cambiado los hábitos en la generación mayor de 55 años. Un 82 % de los participantes afirma que hoy se cuida más, o mucho más, que hace unos años, lo que incluye vigilar el tipo de grasas que consume, el tamaño de las raciones y la forma de cocinar.
Además, un 92 % declara preferir recetas que “sienten bien”, priorizando platos ligeros, fáciles de digerir y que no resulten pesados para el estómago. En este contexto, el conejo encaja como una alternativa recurrente: permite seguir disfrutando de una buena comida casera, pero con una sensación de ligereza que esta generación valora especialmente.
Los datos revelan también que el 66,2 % de los encuestados cocina con el objetivo principal de “comer más sano”, y que más de la mitad, un 55 %, ha incorporado en los últimos años preparaciones más ligeras. No se trata solo de comer menos, sino de elegir recetas y técnicas culinarias que aporten menos grasa y más equilibrio nutricional.
Este cambio de enfoque —de la cantidad a la calidad— explica en buena medida por qué la carne de conejo mantiene su espacio en la cocina cotidiana de muchos hogares senior. Para ellos, es una forma de seguir fieles a los sabores de siempre, adaptándolos a una manera de comer más consciente y alineada con las recomendaciones actuales.
Los mayores como prescriptores: la figura del «abuelo influencer»
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es el papel de la generación senior como referente en las decisiones alimentarias de la familia. Según los datos, un 65,8 % de los mayores encuestados reconoce influir bastante o mucho en lo que comen sus hijos y nietos, tanto en la compra como en la forma de cocinar.
De hecho, el 32 % asegura que cocina habitualmente para sus familiares, y casi la mitad (49 %) declara que su prioridad cuando prepara la comida es “cuidarles”. Es decir, no solo piensan en que el plato esté rico, sino en que también contribuya al bienestar de quienes se sientan a la mesa, algo que encaja bien con el tipo de recetas que incluyen carne de conejo.
Este protagonismo ha dado pie a la campaña europea “Abuelos Influencers”, impulsada por la Organización Interprofesional de la Carne de Conejo (Intercun) y cofinanciada por la Unión Europea. La iniciativa parte de una idea sencilla: aprovechar la experiencia de los mayores para reconectar generaciones a través de la cocina.
En el marco de la campaña, varios creadores de contenido de la generación senior han desarrollado propuestas culinarias pensadas para redes sociales, adaptando recetas tradicionales de conejo a formatos actuales. El objetivo es mostrar que se pueden seguir haciendo platos de toda la vida, pero con presentaciones y toques que resulten atractivos también para millennials y generación Z.
Como resume su presidente, Iván Alcalá, Intercun considera que se trata de un producto adecuado para un momento en el que jóvenes y mayores buscan proteínas saludables. La idea es que el conocimiento acumulado por quienes llevan décadas cocinando conejo sirva para que las nuevas generaciones lo redescubran y lo integren en su dieta habitual, con recetas sencillas y adaptadas a su ritmo de vida.
Tradición culinaria y nuevas formas de cocinar conejo
La carne de conejo está ligada en España a un recetario muy variado, que va mucho más allá de los grandes platos que se suelen mencionar. Además de su papel en la paella valenciana, sigue presente en fórmulas tan populares como el conejo al ajillo, guisos al chilindrón, cazuelas con verduras de temporada o preparaciones de cuchara propias de diferentes regiones.
Esta base tradicional es la que la campaña europea intenta poner de nuevo en primera línea, no solo como algo nostálgico, sino como un punto de partida para seguir creando. Recuperar técnicas, tiempos de cocción y combinaciones de sabores que se estaban perdiendo puede ser también una vía para enriquecer la cocina diaria de las generaciones más jóvenes.
Al mismo tiempo, se observa una tendencia a reinterpretar estos platos de manera más ligera. Se reduce el uso de grasas añadidas, se incorporan más verduras a los guisos o se opta por cocciones al horno y salteados rápidos, manteniendo el sabor pero ajustando el aporte calórico. De este modo, un conejo en salsa puede convertirse en un plato apto para quienes cuidan su alimentación sin renunciar a mojar pan de vez en cuando.
En los últimos años también se ha abierto la puerta a recetas menos tradicionales pero muy prácticas, pensadas para el día a día: trozos de conejo salteados con pasta, salteados con hortalizas tipo wok, o incluso versiones adaptadas a la cocina de táper. La versatilidad del producto permite usarlo en multitud de formatos sin perder su carácter de carne blanca.
El sector ve en esta mezcla de raíces gastronómicas y formatos modernos una oportunidad para que el conejo deje de asociarse únicamente con grandes celebraciones familiares. La idea es que pueda ocupar también un espacio natural en menús semanales, menús deportivos o propuestas de restauración que apuestan por platos ligeros pero completos desde el punto de vista nutricional.
Una proteína saludable con potencial de crecimiento
La combinación de buena imagen entre los mayores, perfil nutricional favorable y vínculo con la tradición coloca a la carne de conejo en una posición interesante dentro del mercado de proteínas animales en Europa. En un contexto de creciente interés por la alimentación equilibrada, el producto se presenta como una opción capaz de responder tanto a criterios de salud como a preferencias de sabor.
Los datos del estudio señalan que existe margen para que el sector refuerce la presencia de este alimento en hogares jóvenes, aprovechando la influencia que ejercen padres y abuelos. Para ello, se plantean líneas de trabajo como ofrecer cortes más cómodos, formatos listos para cocinar o propuestas adaptadas al consumidor urbano, que dispone de menos tiempo pero no quiere renunciar a comer bien.
En paralelo, se abre la puerta a un mayor uso de la carne de conejo en entornos donde se prioriza la calidad de la proteína, como programas deportivos, menús de colectividades o servicios de catering que buscan opciones ligeras y con buen aporte nutricional. Su carácter de carne blanca y su bajo contenido en grasa la sitúan como alternativa a otras carnes más grasientas.
La campaña “Abuelos Influencers” actúa como catalizador de esta tendencia, al visibilizar la experiencia culinaria de la generación senior y poner en valor su papel como transmisores de hábitos saludables. La clave estará en mantener esa línea de trabajo en el tiempo, combinando divulgación nutricional, recetas claras y formatos que encajen en la vida diaria de familias y jóvenes.
En conjunto, los resultados de la encuesta y las acciones impulsadas por el sector dibujan un escenario en el que la carne de conejo mantiene una ventaja competitiva apoyada en salud, ligereza y tradición. Si la industria y las organizaciones consiguen traducir la confianza de los mayores en opciones accesibles y atractivas para las nuevas generaciones, este producto podría consolidar un papel relevante en la cocina actual, tanto en España como en otros países europeos donde la alimentación consciente gana terreno.