
Hay platos que generan auténtica devoción y uno de ellos es, sin duda, la tortilla de patatas bien hecha. En Madrid, este clásico se vive casi como una cuestión de estado y cada nuevo certamen para elegir la mejor versión despierta tanta expectación como un gran derbi de fútbol.
En la edición más reciente del concurso organizado por la Asociación de Cocineros y Reposteros de Madrid (ACYRE), celebrada en pleno barrio de las Letras, se ha decidido cuál es la mejor tortilla de patatas de la Comunidad de Madrid 2026. Un título muy disputado que este año se queda en un restaurante del centro que apenas lleva unos meses abierto pero que ya se ha colado en la agenda de muchos aficionados.
Chic by Rosi la Loca: la tortilla que se corona en Madrid

El premio a la Mejor Tortilla de Patata de Madrid 2026 ha ido a parar a Chic by Rosi la Loca, un local del grupo Rosi La Loca World situado en la calle Cádiz, 7, a dos pasos de la Puerta del Sol. Al frente de los fogones está Javier Alfaro, que en apenas cuatro meses ha convertido su tortilla en una parada obligada para quien busque un pincho de nivel.
La propuesta de Chic destaca por un bocado muy equilibrado y técnicamente muy preciso, según el veredicto del jurado. No se trata de una reinterpretación extrema, sino de una versión cuidada al detalle de la tortilla cremosa de toda la vida, con ese punto jugoso por dentro y una capa exterior bien cuajada, sin llegar a secarse.
En la carta del restaurante, la tortilla se ofrece en formato individual y se puede pedir por unos 12 euros. El equipo del local la adapta al gusto del comensal en cuanto al punto de cuajado, de manera que cada cliente puede acercarse a su idea de tortilla perfecta sin perder la esencia de la receta ganadora.
El ambiente del establecimiento sigue la línea habitual del grupo: una decoración llamativa, casi teatral, pensada para que la experiencia vaya más allá del plato. Aun así, la tortilla de patatas se ha convertido en uno de los grandes reclamos de una carta que mezcla cocina mediterránea, toques de fusión y una coctelería potente.
Así es la receta ganadora de la mejor tortilla de Madrid

La clave de la tortilla de Chic está en una combinación de ingredientes aparentemente sencilla, pero manejada con precisión en tiempos, temperaturas y proporciones. Alfaro utiliza huevos enteros y yemas de Granjas Villarreal, una patata soprano de La Chulapona especialmente adecuada para confitar, y cebolleta muy pochada, trabajada con paciencia hasta lograr un punto meloso sin llegar a caramelizarse en exceso.
El cocinero explica que juega con la proporción de yemas para conseguir esa textura cremosa y sedosa que caracteriza a su tortilla, evitando que el huevo quede completamente líquido pero sin renunciar a un interior jugoso. La patata se confita en aceite de oliva, buscando un equilibrio entre firmeza y untuosidad, mientras que la cebolleta se pocha a fuego bajo para aportar dulzor y profundidad de sabor sin dominar el conjunto.
El resultado, en palabras del jurado, es una tortilla de patata de sabor intenso, centro jugoso y exterior bien sellado, donde no destaca un único ingrediente por encima del resto. Lo que se premia, apuntan, es el equilibrio: nada sobra y nada falta, y cada bocado mantiene la misma textura homogénea.
La elaboración se remata con una cuajada breve pero controlada, que permite mantener el interior ligeramente fluido sin que la mezcla se desparrame al cortar. Es una tortilla pensada para comerse recién hecha, aunque en el restaurante se adapta a los ritmos del servicio para que llegue a la mesa en su mejor momento.
Para muchos cocineros presentes, esta receta demuestra que, con cuatro ingredientes básicos y una buena técnica, es posible conseguir una tortilla memorable sin necesidad de rellenos ni añadidos llamativos, reforzando la idea de que la dificultad real está en dominar lo más sencillo.
Un podio muy competido: Taberna Cosme y Bulevar 54

Detrás de Chic by Rosi la Loca, el segundo puesto del concurso lo ha firmado Taberna Cosme, en la calle Duque de Sesto, 25. Su cocinero, José Manuel Cosme, ha optado por una receta que reivindica la fuerza de la cebolla muy rustida y la cremosidad extra lograda con yemas añadidas a la mezcla. Su fórmula se podría resumir en patata, mucha cebolla trabajada a fondo y un cuajado suave.
Cosme explica que emulsiona bien la mezcla antes de llevarla a la sartén y prefiere dejar la tortilla poco hecha, con una jugosidad marcada y un punto de sabor profundamente cebollero. Es una elaboración que mira a la tradición de las casas de comidas, pero afinada con técnicas actuales.
El tercer escalón del podio se lo ha llevado Daniel Blázquez, del restaurante Bulevar 54, situado en la calle Juan Bravo, 54. Su tortilla parte de una receta familiar, inspirada en la que preparaba su abuela: patata confitada con calma en aceite de oliva virgen extra, cebolleta bien pochada y una cantidad generosa de huevos y yemas para lograr un centro muy jugoso.
Blázquez defiende una elaboración sencilla en ingredientes pero exigente en el control del fuego, con una tortilla que mantiene un perfil clásico, sin experimentos, y que busca sobre todo el confort del sabor reconocible. Para muchos asistentes, es el típico pincho que podría encontrarse en la barra de barrio de toda la vida, pero llevado a un nivel técnico superior.
El trío formado por Chic, Taberna Cosme y Bulevar 54 configura así una especie de ruta imprescindible para los aficionados a la tortilla de patatas en Madrid, con tres estilos diferentes que se mueven entre lo cremoso, lo cebollero y lo abiertamente tradicional.
Más de 20 aspirantes y una final a contrarreloj

La organización del concurso corre a cargo de ACYRE Madrid, en colaboración con la Comunidad de Madrid, y se ha consolidado como una de las citas gastronómicas más señaladas del calendario regional, especialmente cercana a la celebración del Día Internacional de la Tortilla de Patatas, el 9 de marzo.
En la edición de 2026 se presentaron más de 20 restaurantes de toda la Comunidad, aunque solo ocho propuestas alcanzaron la final celebrada en la sede de ACYRE, en la calle Huertas. Entre los finalistas, además de los tres premiados, estuvieron presentes restaurantes como Bestial (Viviana Caro), El Parador (Jethromar Dacumos), Etiqueta Negra (María Cecilia Malan), Gran Hotel Inglés (Javier Pascual), La Savina (Jorge Baeza) y La Tortilla Castiza (Carlos Simón García).
La mecánica de la final añade un punto de presión adicional: los cocineros disponen de diez minutos para terminar de cuajar sus tortillas, emplatar y presentar seis raciones ante el jurado. Esto obliga a tener todo preparado al milímetro y a controlar al máximo los tiempos para que la tortilla llegue en el punto exacto de temperatura y textura.
Durante la cata, se valoran criterios como la técnica de elaboración, el punto del huevo y la patata, la presentación, el sabor y hasta la limpieza en el puesto de trabajo. Aunque el plato parezca sencillo, los jueces insisten en que lograr una tortilla redonda implica dominar pequeños detalles que marcan la diferencia.
En el ambiente flotan debates clásicos que nunca se terminan de cerrar: con cebolla o sin cebolla, más cuajada o más líquida. Cada cocinero defiende su estilo, pero el concurso evidencia que, al menos en esta edición, las recetas con cebolla o cebolleta bien trabajadas y cuajados jugosos siguen teniendo muy buena prensa entre los expertos.
Un jurado de primer nivel y el peso del producto local

El panel de cata estuvo formado por profesionales con largo recorrido en la alta cocina y en concursos de tortilla. Entre ellos, Iván Muñoz, del restaurante Chirón (con estrella Michelin); Aurelio Morales, cocinero también con estrella Michelin y dos Soles Repsol, además de asesor gastronómico; Alejandro Oliveira, varias veces ganador del concurso a la mejor tortilla de patata de España; y Eduardo Casquero, presidente de ACYRE Madrid.
Su papel no se limita a elegir un ganador; también buscan marcar una referencia de calidad en un plato que, pese a su sencillez, se ha convertido en objeto de auténtico culto. De ahí que analicen minuciosamente aspectos como el corte de la patata, el tipo de aceite, la integración del huevo y la homogeneidad de cada porción.
Además de la técnica, el concurso pone el foco en el producto de proximidad. Las bases exigen que cada tortilla incluya, como mínimo, dos ingredientes con el sello ‘M Producto Certificado’, la marca que distingue los alimentos producidos o elaborados en la Comunidad de Madrid. Huevos, patatas, aceites o cebolletas procedentes de la región tienen así un protagonismo especial.
Este requisito persigue reforzar el vínculo entre un plato emblemático de la gastronomía española y el tejido agroalimentario madrileño, dando visibilidad a productores locales y subrayando la importancia de la materia prima. No basta con saber manejar la sartén; hay que partir de un buen producto.
Con los años, el certamen ha ido elevando el nivel: se han incorporado diferentes variedades de patata, técnicas de confitado más precisas y ajustes finos en la relación entre clara y yema. Esa evolución demuestra que, aun tratándose de una receta con pocos ingredientes, hay mucho margen para la mejora y para pequeñas innovaciones sin perder la esencia tradicional.
Chic y el universo Rosi La Loca: algo más que una tortilla famosa
La victoria de Chic by Rosi la Loca se suma a otros reconocimientos cosechados por el grupo Rosi La Loca World, una empresa especializada en locales temáticos de fuerte personalidad que llevan años atrayendo tanto a madrileños como a visitantes. Dentro del grupo se integran restaurantes como Rosi La Loca, Inclán Brutal Bar, Bestial by Rosi La Loca, Calle 365, Lovo Bar o Boom Boom Ciao.
En los últimos tiempos, esta firma ha ido sumando varios premios gastronómicos: desde unas Mejores Bravas de España hasta reconocimientos a la mejor tarta de queso o a la mejor ensaladilla de la Comunidad de Madrid. La tortilla de patatas de Chic viene a engrosar este palmarés, consolidando la idea de que detrás de la puesta en escena hay también un trabajo serio en cocina.
La carta de Chic combina platos icónicos del grupo, como sus patatas bravas o una hamburguesa de wagyu, con propuestas más recientes de corte contemporáneo, entre ellas un falso risotto trufado, una stracciatella con fruta o tartares vegetales. La tortilla premiada se integra en este contexto como un guiño directo a la tradición española, con espacio propio y con la posibilidad de adaptarse al gusto de cada comensal.
El local se ha convertido, en poco tiempo, en uno de los nuevos puntos calientes de la cocina madrileña, especialmente para quienes buscan experiencias visuales fuertes acompañadas de platos reconocibles. Que una tortilla de patatas se haya situado en el centro de esa oferta ayuda a acercar el concepto a un público más amplio, que quizá entra por las fotos de la decoración y se queda por el nivel de la cocina.
Para los aficionados, la buena noticia es que el título de mejor tortilla de Madrid no se ha quedado en una pieza de exhibición exclusiva del concurso, sino en una receta que forma parte del día a día del restaurante y que se puede probar en cualquier visita, sin necesidad de esperar a una ocasión especial.
Con la última edición del certamen, Madrid vuelve a poner sobre la mesa que la tortilla de patatas sigue siendo uno de sus platos más queridos y competitivos. La victoria de Chic by Rosi la Loca, el empuje de Taberna Cosme y Bulevar 54, el papel de un jurado exigente y el énfasis en el producto local confirman que, detrás de una receta aparentemente sencilla, hay un nivel de técnica, criterio y orgullo gastronómico que justifica la atención que cada año despierta la búsqueda de la mejor tortilla de la Comunidad.