Miles de personas celebraron el fin de semana en la ciudad de Neuquén una de las citas más esperadas del calendario vitivinícola de la Patagonia. La Noche del Pinot, un evento organizado por el Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales provincial, transformó al Centro de Convenciones Domuyo en un punto de encuentro para la producción, la gastronomía y la cultura local.
Durante la jornada, residentes y viajeros tuvieron la oportunidad de recorrer los distintos stands, probar etiquetas de la zona y disfrutar de una propuesta que apostaba a mostrar lo mejor de la región. La cepa Pinot Noir, cada vez más identitaria del territorio, fue la gran estrella de una noche que buscó reafirmar el posicionamiento de la provincia en el mapa nacional del vino.
Reconocimientos y sabores que ponen en valor la producción
Uno de los momentos más destacados fue la entrega de las primeras distinciones “Embajador del Vino Neuquino”. Daniela Hernández y Ana Belén Grisoni Menéndez fueron las dos referentes elegidas en esta edición inicial, gracias a su largo recorrido en la formación, la comercialización y la divulgación de los caldos neuquinos.
El Sello de Distinción de la Gastronomía también tuvo presencia en la velada. Establecimientos como el Finca Dulce Morena Casa de Té, de Centenario, o el Restó de la Bodega Cutral, fueron galardonados por su trabajo con productos regionales y el agregado de valor en origen. Además, el chef Mauricio Cusinier Crespo fue nombrado Embajador de la Gastronomía Neuquina, destacando su labor a favor de la cocina típica y las materias primas del lugar.
Música, tango y experiencias con la cepa insignia
La noche no sería completa sin ese matiz cultural que caracteriza la zona. Un anticipo de la 17ª edición de Neuquén es Tango, presentado por la compañía VAS, junto a Martín Victoria, Rodrigo Molo y Ayelén Cepeda, unió dos pasiones argentinas: el vino y el tango.
El cierre fue a pura música con DJ’s y bandas locales. Para no perder el ritmo, los encargados fueron los sets de Martina, Juli y el grupo Los Cachorros, que amenizaron la celebración hasta el final.
El evento fue el colofón a una semana dedicada a la viña. Previamente se desarrolló el Foro del Pinot Neuquino, un espacio para profesionales del sector donde se analizaron los retos y el presente del cultivo. Todo esto ha venido acompañado de la propuesta legislativa que busca convertir a esta variedad en la cepa emblema de la provincia, un paso más para potenciar la actividad turística y vitícola de una zona que no deja de crecer.
La gran participación de público ha superado las expectativas más optimistas y ha demostrado que el interés por estos productos va en auge. Los asistentes no solo han llenado los stands, sino que también han convertido esta cita en un claro ejemplo de cómo el vino funciona como motor de desarrollo y punto de unión entre producción, cultura y gente. Todo apunta a que la Noche del Pinot tiene larga vida por delante.

