La historia de “La tarta más buena del mundo” ha pasado en poco tiempo de ser una idea surgida en la cocina de una pastelería de Dénia a convertirse en un símbolo de solidaridad en toda la Marina Alta. Detrás de este postre hay un objetivo muy concreto: ayudar a financiar la investigación del síndrome IFAP, una enfermedad ultrarrara que padece Luca, un niño dianense de apenas tres años.
Este dulce, elaborado por la tradicional pastelería y heladería Verdú Artesanos, no pretende solo conquistar paladares; su razón de ser es aportar recursos económicos a una causa que exige cerca de 70.000 euros anuales entre tratamientos y donaciones a proyectos científicos. La iniciativa ha logrado implicar a buena parte de la ciudad, restaurantes, influencers y a personas de toda la península gracias a la venta online.
Quién es Luca y por qué nace “La tarta más buena del mundo”
El protagonista de esta historia es Luca, un niño de Dénia de 3 años, diagnosticado con síndrome IFAP (Ictiosis Folicular, Alopecia y Fotofobia), una patología extremadamente infrecuente que afecta principalmente a la piel, la vista y el cabello. Su familia, muy activa en redes sociales a través de la cuenta de Instagram @soylucasindromeifap, se ha propuesto romper la invisibilidad de este tipo de enfermedades ultrarraras.
En ese contexto aparece Verdú Artesanos, una pastelería y heladería con más de 70 años de historia en Dénia, fundada en 1953 por el abuelo de los actuales responsables, Álvaro y Adrián Verdú. Acostumbrados a endulzar el día a día de vecinos y visitantes con helados, granizados, panettones y tartas artesanas, decidieron utilizar aquello que mejor saben hacer, los dulces, para apoyar a Luca y a su familia.
La propuesta no fue una tarta cualquiera. El maestro artesano Álvaro Verdú invitó a Luca a participar directamente en la creación del postre. El pequeño, sin dudarlo, mencionó sus tres cosas favoritas: “palomitas, caramelo y un globo”. A partir de ahí, empezó un trabajo conjunto en el que el niño se convirtió en catador oficial de las pruebas hasta encontrar el sabor definitivo.
La propia madre de Luca, Cristina, ha explicado en distintos actos que el nombre del proyecto tiene un doble sentido: la tarta es “la más buena” no solo porque esté rica, sino porque viene cargada de solidaridad y esperanza. Su deseo, dice, es que llegue a ser “la tarta más vendida del mundo” para poder seguir financiando la investigación.

Cómo es la receta: un homenaje a las palomitas y al caramelo
Quienes la han probado coinciden en que, más allá de la causa solidaria, se trata de una tarta muy equilibrada en sabores. El postre parte de una base tipo crumble elaborada con palomitas, que aporta un punto crujiente y un ligero matiz salado. Sobre esa base se extiende una crema de caramelo muy ligera, pensada para no resultar empalagosa.
El resultado es una combinación de textura suave y crujiente, con ese contraste dulce-salado que está tan de moda en la repostería actual. No faltan guiños a los gustos de Luca, como la presencia protagonista de las palomitas, uno de sus caprichos preferidos, que también aparecen en la presentación final del pastel.
Desde la propia pastelería reconocen que ha sido una experiencia distinta a cualquier otra creación de su catálogo. Álvaro Verdú ha llegado a agradecer públicamente a Luca que le haya “enseñado a hacer una tarta tan buena”, subrayando el proceso conjunto de pruebas y catas hasta ajustar la receta. El pequeño participó en el CdT de Dénia, donde pudo meterse entre fogones y dar instrucciones sobre lo que quería que llevara su tarta.
La descripción que hacen algunos de los asistentes a la presentación habla de una tarta “para chuparse los dedos”, con un punto de dulzor contenido y un ligero toque salado que engancha. Aunque el foco mediático está en su vertiente solidaria, el producto se ha consolidado también como un postre atractivo en carta para restaurantes de la zona, algo clave para aumentar la recaudación.
Una iniciativa que implica a toda Dénia y la Marina Alta
La presentación oficial de “La tarta más buena del mundo” se ha convertido en todo un acto de ciudad. Frente a la heladería de la calle Marqués de Campo, numerosos vecinos, hosteleros y representantes locales se dieron cita para conocer el proyecto. Durante el evento se proyectó un vídeo narrado por Jorge, el hermano mayor de Luca, en el que se veía al pequeño ayudando en la cocina y explicando que “cuanta más tarta comes, más se investiga para Luca”.
En ese mismo acto se defendió la idea de que Dénia no es “el poble del m’en fot” (me da igual), como a veces se dice con sorna, sino “el poble del ben fet” (bien hecho). La frase ha calado como resumen del ambiente que se respira alrededor de esta campaña: la sensación de que la ciudad se ha volcado con Luca y con todas las familias que conviven con enfermedades poco frecuentes.
Cristina, la madre del pequeño, no ha ocultado la emoción al agradecer el apoyo recibido. Ha destacado el “gran corazón” de los hermanos Verdú y también la colaboración de quienes, de una forma u otra, están aportando su granito de arena. Para ella, el valor de la iniciativa va más allá del dinero: ayuda a que el síndrome IFAP deje de ser invisible y a que se hable de las dificultades que afrontan las familias de pacientes con patologías ultrarraras.
La Fundación Ayuso, ligada al mundo del ciclismo y a proyectos solidarios, también se ha sumado a la campaña, reforzando el carácter colectivo de la propuesta. De este modo, el proyecto ha conseguido unir deporte, hostelería, ciudadanía e iniciativa privada en torno a un mismo objetivo: mantener viva la investigación sobre el síndrome IFAP.

Dónde y cómo se puede comprar “La tarta más buena del mundo”
La campaña de Verdú Artesanos está pensada para que pueda participar tanto quien vive cerca de Dénia como quien reside en cualquier punto de la península. La venta de la tarta se articula en varios canales, con el fin de maximizar la recaudación durante el periodo activo de la iniciativa.
Por un lado, el postre puede adquirirse en la propia tienda física de Verdú Artesanos en Dénia, donde el personal explica a los clientes el trasfondo solidario de la propuesta. El mostrador se ha convertido en un punto de información sobre el síndrome IFAP y sobre la situación de Luca, lo que ayuda a sensibilizar a quienes se acercan por primera vez.
Además, la pastelería ha habilitado la web específica latartamasbuenadelmundo.com, desde la que es posible realizar pedidos con envío a prácticamente toda la península. Esta tienda online, operativa durante la campaña, permite que personas de fuera de la Comunidad Valenciana se sumen a la causa adquiriendo el dulce desde sus casas.
La tercera vía de colaboración llega a través de la hostelería local. Varios restaurantes de Dénia, como El Pegolí o A la Fresca, han incorporado la tarta a su carta de postres. De esta manera, los comensales pueden probarla al final de una comida o cena sabiendo que el importe se destina íntegramente a la investigación del síndrome IFAP. Influencers gastronómicos de la zona también están difundiendo la campaña para amplificar el mensaje.
La iniciativa tiene unas fechas concretas: la venta solidaria está programada entre el 6 de mayo y el 19 de junio. Durante ese periodo, tanto en tienda física como en la web y en los establecimientos colaboradores, todos los ingresos procedentes de la tarta se suman a la recaudación general que gestiona la asociación Solidaris.es con criterios de transparencia.
A dónde va el dinero: investigación y tratamientos del síndrome IFAP
Uno de los puntos clave del proyecto es el compromiso firme de que el 100% de los beneficios de la venta de “La tarta más buena del mundo” se destine directamente a la causa de Luca y a la investigación del síndrome IFAP. No se trata de una colaboración parcial: todo lo que se recauda con este producto va a parar a la financiación de tratamientos y a proyectos científicos.
La familia de Luca está en contacto con distintos centros de referencia en España, como el Hospital Sant Joan de Déu en Barcelona, la Universidad de Murcia o el Hospital La Fe de Valencia. Los desplazamientos constantes, las consultas especializadas y las donaciones a líneas de investigación suponen un esfuerzo económico muy elevado que ronda los 70.000 euros al año.
Según ha explicado la madre de Luca, hace poco recibieron una llamada desde la Universidad de Murcia alertando de que se había agotado el dinero de la última donación destinada al estudio del síndrome IFAP. De ahí la urgencia de seguir sumando recursos y de impulsar acciones que contribuyan a que los proyectos científicos no se queden parados por falta de fondos.
La recaudación obtenida con la tarta es gestionada con el apoyo de la asociación Solidaris.es y otras entidades implicadas, con el compromiso de transparencia en el uso del dinero. El objetivo no se limita a mejorar la calidad de vida de Luca, sino también a que los resultados de la investigación puedan servir para otros niños y familias que se encuentren en situaciones similares.
Para la familia, cada pedido, cada porción servida en un restaurante y cada tarta que sale de la pastelería supone un pequeño avance en una carrera de fondo. Más allá de las cifras, la campaña aporta visibilidad y apoyo emocional, recordando que estas enfermedades ultrarraras existen y que necesitan atención continuada.
El síndrome IFAP: una enfermedad ultrarrara que busca visibilidad
El síndrome IFAP, siglas de Ictiosis Folicular, Alopecia y Fotofobia, es una patología de muy baja prevalencia que, según se estima, afecta aproximadamente a una persona entre un millón. En el caso de Luca, las manifestaciones más evidentes se dan en la piel y en los ojos, lo que complica cuestiones tan cotidianas como salir a la calle o jugar con total normalidad.
Estas enfermedades ultrarraras suelen compartir un problema común: la falta de información y de recursos. Muchas familias se enfrentan a un largo periplo hasta obtener un diagnóstico, y una vez lo tienen, se encuentran con que apenas hay estudios, tratamientos específicos o protocolos claros. Por eso, la visibilidad es casi tan importante como la financiación.
La cuenta de Instagram @soylucasindromeifap se ha convertido en una herramienta fundamental para la familia. A través de ella comparten el día a día de Luca, los avances, las dificultades y las distintas iniciativas que se van poniendo en marcha. El objetivo es llegar cada vez más lejos, encontrar posibles casos similares y conectar con otras familias que puedan estar en una situación parecida.
En las presentaciones públicas, Cristina ha insistido en que “las enfermedades ultrarraras no deberían ser invisibles, pero lo son”. De ahí que reivindique más atención y más presupuesto para investigación, recordando que estos niños también tienen derechos y que, en muchos casos, dependen de la financiación privada y de campañas solidarias para seguir avanzando.
Iniciativas como la de “La tarta más buena del mundo” ayudan a que el síndrome IFAP deje de ser un gran desconocido. Al colarse en conversaciones cotidianas, en redes sociales, en la carta de postres de los restaurantes o en la vitrina de una pastelería, la enfermedad gana presencia en el debate público y se abren puertas a nuevas colaboraciones y líneas de apoyo.
El caso de Luca y la respuesta de Dénia muestran cómo un simple postre puede convertirse en mucho más que un capricho dulce. Gracias a la implicación de una pastelería histórica, de la hostelería local, de asociaciones, fundaciones y de cientos de personas anónimas, “La tarta más buena del mundo” se ha transformado en un símbolo de compromiso colectivo frente a una enfermedad ultrarrara, demostrando que, a veces, la mejor receta para cambiar las cosas empieza con palomitas, caramelo y un globo.
