La Unión Europea ha decidido poner fin, a partir de este jueves 3 de septiembre, a la entrada en su territorio de carne de vacuno y de aves de corral procedentes de Brasil. La medida, anunciada por la Comisión Europea, responde a la falta de garantĆas por parte del gigante sudamericano sobre el cumplimiento de las normas comunitarias relativas al uso de antibióticos en la ganaderĆa. La suspensión afecta tambiĆ©n a otros productos de origen animal como la carne equina, los productos de acuicultura, la miel y las tripas.
Brasil, que fue retirado en mayo de la lista de paĆses que respetan las reglas de la UE sobre el uso intensivo de antibióticos, no ha aportado las garantĆas suficientes para demostrar que sus productos cumplen con los requisitos europeos. Esta decisión llega apenas cuatro meses despuĆ©s de la entrada en vigor provisional del acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, un pacto que ha sido duramente criticado por el sector agrario espaƱol.
Una medida que llega tras aƱos de advertencias
La legislación europea prohĆbe el uso de antibióticos para fomentar el crecimiento o aumentar el rendimiento del ganado, asĆ como la utilización de antimicrobianos reservados para infecciones humanas. Bruselas sostiene que Brasil no ha ofrecido información suficiente para demostrar que cumple con estas exigencias. En el caso de la carne de ave y la miel, una auditorĆa en curso concluirĆ” el próximo 4 de septiembre, y si los resultados son positivos, las importaciones de estos productos podrĆan reanudarse en las próximas semanas. Para la carne de vacuno, el proceso podrĆa alargarse debido a la duración de los ciclos de producción.
El veto supone un duro golpe para el sector brasileño, que en 2025 se consolidó como el segundo exportador de carne de vacuno a la UE, con mÔs de 92.000 toneladas y un valor superior a los 713 millones de euros. AdemÔs, las importaciones europeas de carne bovina brasileña aumentaron un 36% en 2025, hasta casi 120.000 toneladas, según datos de la Comisión Europea.
El sector español aplaude la decisión pero pide mÔs controles
Las principales organizaciones agrarias y la industria cĆ”rnica espaƱola han valorado positivamente la suspensión, aunque consideran que llega tarde. Asaja, COAG, Unión de Uniones y la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de EspaƱa (ANICE) han reclamado que la medida se aplique de forma estricta y que se refuercen los controles en frontera. Desde Asaja se insiste en que ālos productos importados deben cumplir las mismas exigencias de seguridad alimentaria, trazabilidad y bienestar animal que soportan los ganaderos europeosā.
El impacto en el comercio espaƱol es significativo. Las importaciones afectadas por el veto alcanzaron cerca de 178 millones de euros en 2025, con partidas como la carne de bovino congelada (68,2 millones) y la carne y despojos de aves (61,6 millones). AdemƔs, Brasil es el sexto proveedor agroalimentario de EspaƱa, con 6,29 millones de toneladas compradas el aƱo pasado por valor de 2.920 millones de euros.

Impacto en el mercado y crĆticas al acuerdo Mercosur
El sindicato Unión de Uniones ha denunciado que los efectos del acuerdo ya se estĆ”n notando en las lonjas espaƱolas, con caĆdas de entre el 10% y el 13% en los precios del vacuno respecto a los niveles anteriores a la entrada en vigor provisional. La organización critica que la Comisión Europea actuara de forma āirresponsableā al impulsar la aplicación provisional del acuerdo mientras persistĆan dudas sobre las garantĆas de Brasil. AdemĆ”s, el acuerdo se encuentra ahora en manos del Tribunal de Justicia de la UE, que revisa su compatibilidad legal.

Desde el sector ganadero se pide que este veto sea un punto de inflexión y no una medida puntual. Exigen que la suspensión se mantenga hasta que Brasil pueda acreditar de forma verificable el cumplimiento de los requisitos europeos, y que se refuercen los puestos de control en frontera. TambiĆ©n reclaman una nueva auditorĆa de trazabilidad en origen para garantizar que los productos cumplen con las normas comunitarias.

Con este veto, Bruselas envĆa una seƱal clara a los paĆses exportadores: no se puede acceder al mercado europeo sin cumplir las mismas reglas que se exigen a los productores comunitarios. La decisión, aunque tardĆa para muchos, supone un respaldo a las reivindicaciones del campo espaƱol y europeo, que llevan aƱos denunciando la competencia desleal. Ahora queda por ver si Brasil logra adaptarse a las exigencias y si la UE mantiene la firmeza en los próximos meses.

