Las dietas virales en redes sociales: un fenómeno que preocupa a los pediatras españoles

  • El 66% de las personas ha probado en algún momento alguna de las dietas populares que se difunden en redes sociales.
  • El ayuno intermitente se consolida como la dieta viral más conocida, con un 64,8% de reconocimiento entre los encuestados.
  • Los pediatras españoles avisan de un aumento de desnutrición infantil y de déficits nutricionales por dietas restrictivas sin supervisión.
  • El motivo principal para seguir estos regímenes no es la salud, sino la presión estética por verse más delgado.

Dietas virales en redes sociales

Las redes sociales no solo sirven para ver tutoriales de maquillaje o memes. Hoy son el escaparate perfecto donde se cuelan las dietas de moda, desde las que prometen una pérdida de peso fulminante hasta las que exigen eliminar por completo los carbohidratos. El scroll por Instagram o TikTok muestra a decenas de influencers presumiendo de resultados en pocas semanas, y miles de personas se lo creen a pies juntillas. El problema es que cuando una moda se convierte en un régimen alimenticio sin tener en cuenta de la salud, se acaba pagando caro.

Que no es una duda menor lo confirman los datos: un 66% de los encuestados admite haber probado alguna vez las dietas virales que se ven en las redes sociales, según una encuesta realizada por la Universidad Manuela Beltrán. Y mientras tanto, en España, los pediatras ya han saltado las alarmas porque han detectado un aumento en las consultas de niños y adolescentes con déficits de calcio, vitaminas y otros nutrientes por culpa de esas mismas prácticas. La moda de comer según dictan las redes se ha cobrado una victima inesperada: la salud de los más pequeños.

La rectoría de las redes sociales en la alimentación

La presencia de las plataformas digitales es mucho más poderosa de lo que creemos. De hecho, un 59% de las personas asegura revisar contenido sobre nutrición en sus redes sociales, y eso tiene un reflejo directo en las decisiones que toman a la hora de comer. Instagram copa la mayor parte de esta tendencia, ya que un 47,5% lo usa para encontrar información sobre dietas. Le sigue TikTok, con un 28,4%, y Facebook se queda en el 19,1%. Por un lado, Twitter es residual (1,9%) y solo el 3,1% de los encuestados no tiene redes sociales.

Es evidente que estas plataformas se han colado en la cocina de medio mundo. Las ganas de aprender se han convertido en un caldo de cultivo para los mensajes extremos. Desde expertos en nutrición que llevan años aconsejando con base científica hasta un chico cualquiera que un día decidió dejar de comer hidratos, y lo sube a TikTok. El consenso es claro: no es lo mismo una recomendación avalada por la ciencia que un aficionado dando su punto de vista.

Las dietas más populares entre los usuarios de las redes

En el ránking de las más conocidas, el ayuno intermitente se lleva la palma con un 64,8% de las respuestas. Le siguen de cerca las dietas detox (38,9%), la dieta de jugos o juicing (33,3%) y la famosa dieta keto, que acumula un 32,1%. La dieta paleo es casi testimonial, con un 3,7%. Eso sí, en todas hay un denominador común: se difunden sin el menor control, sin mencionar riesgos y con una alegría que hace pensar que es imposible comer sano si no es pasando hambre.

La representante del Programa de Enfermería de la Universidad, Caroline Espitaleta, lo ha dejado bien claro: que una dieta sea tendencia no significa que sea segura ni adecuada para todos. En estas plataformas se enseña lo bonito, los cambios con escala en una semana, pero nunca los efectos secundarios ni las contraindicaciones. Por eso se recomienda que antes de comerte una moda conviene ponerse en las manos de un profesional, no de un algoritmo.

Redes sociales y nutrición

La motivación para empezar una dieta: verse más delgado

Las razones que impulsan a la gente a seguir una dieta viral son tan preocupantes como la propia dieta. En la encuesta, un 44% reconoce que se lanza a estos regímenes para verse más delgado, un dato que deja claro que la imagen corporal sigue siendo el mayor gancho. La falta de tiempo se lleva el 28%, la rapidez con la que se recibe la información de las redes queda en un 20% y solo un 8% menciona que fue por la opinión de terceros.

No nos vamos a engañar: la parte estética pesa muchísimo. Que la primera razón para dejar de comer sea la apariencia física demuestra el agobio que sufren los jóvenes con sus cuerpos, señala la experta en salud pública. Ese es el cóctel perfecto para que las conductas alimentarias de riesgo se cuelen en la vida de la gente joven, que es el grupo que más ha participado en el estudio: más de la mitad (56,8%) tiene entre 18 y 25 años. Esto no es solo una anécdota, porque lo que aprendes en esa etapa suele quedar contigo para toda la vida.

El aviso de los pediatras españoles

Y mientras los adultos se lían con los últimos trends de TikTok, los especialistas en Pediatría del Hospital Vithas Medimar de Alicante han tenido que dar la voz de alarma. Llevan meses viendo un repunte de niños y adolescentes con déficits de calcio, vitamina B12 o hierro, y muchos de esos casos son la radiografía de una familia que ha pasado un consejo de redes sociales a un menor sin consultar con un profesional de la salud. Desde la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) confirman que esta es una tendencia continuada en toda España.

La doctora Carolina Sanz, coordinadora del Servicio de Pediatría de ese hospital, incide en que eliminar el gluten o los lácteos sin diagnóstico médico es un pasaporte directo a la anemia o al crecimiento estancado en los niños. No es que estén en contra del veganismo o del vegetarianismo; es más, dicen que es posible seguir esas corrientes sin jugarse la salud, pero siempre con seguimiento médico y suplementando vitaminas como la B12. En cambio, cuando se hace por imitar lo que se ve en internet, las consecuencias se cargan los alimentos esenciales que necesitan los menores para desarrollarse.

Riesgos de las dietas virales

Los riesgos de hacer dieta sin orientación profesional

Cada una de las dietas de moda tiene su letra pequeña. Las detox, por ejemplo, si se alargan varios días producen pérdida de masa muscular, deshidratación, mareos y una pobre regulación del azúcar en la sangre. Las keto, en las que se eliminan carbosh, no son rosas: dar dolor de cabeza, nauseas y esos cuestión al principio. La paleo, que no permite cereales ni legumbres, puede terminar con niveles de fibra que no llegan ni a su mínimo. Y lo que se dice una base solo de jugos, como mucho tendrá azúcar libre y proteína escasa.

Pero hay un efecto que va más allá de lo físico, sobre todo en los más pequeños de la casa. El hecho de que los niños compartan el mito de la dieta, el obsesionarse con las calorías y con etiquetar como buen bueno o malo un alimento, es un riesgo de oro para un futuro trastorno de conducta alimentaria. La exposición temprana a estos mensajes es un factor de riesgo real para que aparezcan un TCA cuando llega la adolescencia, según subrayan los expertos de la pediatría.

Por eso el consejo se repite hasta la saciedad: consulta con un dietista-nutricionista, no con un filtro. Desconfía de las dietas que se difunden en redes si no vienen con avales médicos y si no explican qué efectos secundarios podrías padecer. La gente que ha probado estas dietas, y lo ha contado, es que una práctica que te hace perder peso en una semana puede hacerte tripa por dentro. La cantidad de moda en el mundo es enorme, pero en la evidencia es lo único que te asegura no morder más de lo que puedes tragar. Una dieta no es un video de 40 segundos y no deberíamos dejar que nuestro cuerpo sea una cadena de moda de la que cambia cada meses.

Dietas restrictivas y supervisión médica

Al final, la popularidad de una dieta no es un selo de garantía, sino más bien un aviso para mirar qué es lo que se dice detrás de los beneficios. Que el 66% de la gente la haya probado no lo hace más fiable; a lo único que nos convierte es en un experimento social a gran escala. Los menores de edad están en el centro de esta bomba, porque los menores de edad todavía no tienen una forma ni fondo, y es casi obligado protegerlos de los retos de famosos que no tienen ni una pizca de formación en salud. Las redes sociales son herramientas increíbles, pero si hablamos de nutrición, lo mejor es perder el filtro virtual y ponerse en las manos de un médico de verdad.


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