Las legumbres cultivadas en Perú se han convertido en un producto estrella dentro del comercio agrícola global. Según los datos del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), estas menestras ya están presentes en más de medio centenar de destinos repartidos por Europa, Norteamérica y Asia. Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Corea del Sur encabezan la lista de compradores, atraídos por la calidad y la diversidad de variedades como los pallares, los frijoles y los garbanzos.
El crecimiento de este sector no es flor de un día. Desde 1990, las exportaciones de legumbres peruanas han pasado de apenas un millón de dólares a superar los 117 millones de dólares al cierre de 2025. Ese incremento sostenido responde a la demanda mundial de alimentos saludables y nutritivos, un nicho en el que Perú ha sabido posicionarse gracias a su riqueza agrícola y al trabajo de miles de pequeños productores.
Presencia internacional de las legumbres peruanas

Perú figura entre los 25 principales países productores y exportadores de legumbres del mundo, codeándose con gigantes como Canadá, Australia, India, Turquía, Egipto y Brasil. Las variedades más cultivadas incluyen frijoles, pallares, tarwi, habas, arvejas, zarandaja y frijol de palo, y las regiones que más aportan a esta producción son Cusco, Cajamarca y La Libertad. En 2025 se cosecharon aproximadamente 93.000 hectáreas, lo que arrojó una producción total de 350.000 toneladas.
El impacto económico se nota en las zonas rurales. La actividad leguminosa genera 12,6 millones de jornales al año y da trabajo directo a más de 140.000 familias. El 82% de las tierras dedicadas a estos cultivos pertenece a la agricultura familiar, lo que significa que el beneficio indirecto alcanza a más de 700.000 personas. Para muchos campesinos, las legumbres son a la vez fuente de alimento y de ingresos, un doble papel que refuerza la seguridad alimentaria en las comunidades más vulnerables.
El papel de la agricultura familiar
La agricultura familiar es la columna vertebral de este sector. El MIDAGRI subraya que la producción de legumbres no solo genera divisas, sino que también dinamiza la economía rural y ofrece una alternativa sostenible y rentable para los pequeños productores. Además, estos cultivos contribuyen a la mitigación del cambio climático: las legumbres fijan nitrógeno atmosférico de forma natural, reduciendo la necesidad de fertilizantes sintéticos y sus emisiones de gases de efecto invernadero.
En el plano nutricional, las legumbres peruanas son consideradas superalimentos. Son bajas en grasa, ricas en fibra soluble y aportan minerales esenciales como hierro, zinc, calcio y fósforo. El tarwi, una leguminosa ancestral de los Andes, contiene entre un 45% y un 50% de proteína asimilable por cada 100 gramos, mientras que otras variedades ofrecen entre un 22% y un 28%. Este perfil las convierte en aliadas contra la desnutrición y la anemia, especialmente en las zonas más desfavorecidas del país.
Valor nutricional y Día Nacional de las Legumbres

Para promover su consumo, el MIDAGRI estableció el 12 de julio como el Día Nacional de las Legumbres mediante la Resolución Ministerial N.° 263-2016. Esta fecha busca destacar la importancia de estos cultivos para la agricultura sostenible y el cumplimiento de la Agenda 2030. Las campañas de promoción han logrado elevar el consumo per cápita de legumbres en Perú de 2,5 a 7,5 kilogramos al año, aunque todavía queda camino por recorrer: la Organización Mundial de la Salud recomienda al menos 9 kilogramos anuales por persona.
Con una presencia consolidada en más de 50 mercados y un respaldo sólido de la agricultura familiar, las legumbres peruanas se afianzan como un producto clave para la economía del país y para la alimentación saludable a nivel global. La combinación de calidad, variedad y valor nutricional sigue abriendo puertas en Europa, Norteamérica y Asia, mientras que en el ámbito interno se trabaja para cerrar la brecha de consumo y aprovechar todo el potencial de estos cultivos milenarios.
