Los ganadores del Concurso de Dulces de Pascua de Valencia

  • El Gremio de Panaderos y Pasteleros de Valencia reconoce a los mejores dulces de Pascua artesanos
  • Horno Bells, Miguel Martínez y Vicente García destacan en las categorías tradicionales
  • David Esteve Pastisseria se lleva el premio a la innovación con una propuesta creativa
  • Horno San Antonio triunfa en ornamentación comercial y mona artística, en un certamen con fin solidario

Concurso de dulces de Pascua en Valencia

La ciudad de Valencia ha vuelto a convertirse en escaparate de los dulces de Pascua artesanos con la celebración de una nueva edición del Concurso de Dulces de Pascua, organizado por el Gremio de Panaderos y Pasteleros de Valencia con el apoyo de la Diputación. Durante dos intensas jornadas, hornos y pastelerías de la provincia han medido su talento en torno a algunas de las elaboraciones más emblemáticas de estas fechas.

En esta convocatoria, marcada por el lema “Són Dies de Berenar”, el certamen ha querido recordar hasta qué punto la Pascua sigue ligada a las costumbres de merendar en familia o con amistades, compartiendo monas, panquemaos y tortas. Los premios han servido para reconocer el trabajo diario de los obradores artesanos y, al mismo tiempo, reivindicar la vigencia de una tradición que continúa muy presente en la vida social valenciana.

Un concurso que reivindica la repostería tradicional

El Concurso de Dulces de Pascua, que alcanza ya una larga trayectoria dentro del sector, se ha consolidado como una cita de referencia para la panadería y pastelería valencianas. En esta ocasión, el certamen se ha celebrado los días 30 y 31 de marzo, con una participación de hornos que han presentado elaboraciones tanto clásicas como innovadoras.

El Gremio de Panaderos y Pasteleros de Valencia ha insistido en que el objetivo principal es poner en valor las recetas tradicionales y la calidad de los productos locales. Monas de Pascua, panquemaos y tortas de pasas y nueces han sido las grandes protagonistas, acompañadas de propuestas más creativas que incorporan nuevas técnicas y presentaciones contemporáneas.

Desde la organización se subraya que este tipo de iniciativas ayudan a que los consumidores identifiquen y aprecien la auténtica artesanía panadera y pastelera, frente a elaboraciones más industriales. El concurso no solo reparte premios, sino que también actúa como altavoz de un oficio que requiere paciencia, conocimiento y mucha dedicación.

El lema “Són Dies de Berenar” no es casual: busca conectar con la memoria colectiva de la Pascua, asociada a la costumbre de salir al campo, merendar mona con chocolate o compartir dulces típicos en reuniones familiares. En ese contexto, los hornos valencianos siguen siendo un punto de encuentro entre pasado y presente.

Ganadores del concurso de dulces de Pascua

Los mejores dulces de Pascua en las categorías tradicionales

En el apartado de productos clásicos, el nivel ha sido especialmente alto, y el jurado ha tenido que afinar al máximo la cata a ciegas para determinar los hornos ganadores. Finalmente, el palmarés en las categorías tradicionales ha quedado encabezado por tres obradores que se han ganado un lugar destacado en la escena repostera valenciana.

En la categoría de Mona tradicional de Pascua, el primer premio ha recaído en Horno Bells, que ha convencido al jurado por la combinación de una masa esponjosa, un horneado muy equilibrado y una presentación fiel a la tradición. Su mona ha sido valorada por respetar el sabor de siempre sin renunciar a un acabado cuidado y atractivo.

Por otro lado, el reconocido Horno Miguel Martínez se ha hecho con el galardón al mejor Panquemao. En esta categoría se presta especial atención a la textura de la miga, el punto de dorado y el aroma característico de esta pieza tan arraigada en la Comunitat Valenciana. La propuesta de Miguel Martínez ha destacado por su equilibrio entre dulzor, humedad interna y corteza bien definida.

En la modalidad de Tortas de Pasas y Nueces, el jurado ha decidido otorgar el primer puesto al Horno Vicente García. La pieza premiada ha sobresalido por una masa sabrosa y bien trabajada, con una distribución armoniosa de las pasas y las nueces, así como por un horneado que potencia los aromas de los frutos secos sin resultar pesado.

Estos tres hornos, Bells, Miguel Martínez y Vicente García, se consolidan así como referentes en la elaboración de dulces de Pascua, al demostrar dominio de las fórmulas tradicionales y una clara apuesta por la calidad de los ingredientes.

Innovación que respeta la esencia de la Pascua

Más allá de las categorías clásicas, el concurso también reserva un espacio para la creatividad y las nuevas tendencias dentro del obrador. En este sentido, la categoría de Innovación se ha convertido en uno de los apartados más seguidos, al mostrar hasta dónde puede llegar la imaginación sin perder de vista el sabor a tradición.

En esta edición, el premio a la Innovación en dulces de Pascua ha sido para David Esteve Pastisseria. Su propuesta se articula en torno a una torta de Pascua que toma como punto de partida el arnadí y los frutos secos, dos elementos muy vinculados a la repostería valenciana, pero presentados con un giro sorprendente.

Uno de los detalles que más ha llamado la atención del jurado es la presencia de una “nuez” que rompe las expectativas: visualmente recuerda al fruto seco, pero en realidad esconde una elaboración trabajada, que integra texturas y sabores de una forma poco convencional. Este juego visual y gustativo busca que el bocado genere curiosidad desde el primer vistazo.

La elaboración premiada combina técnicas contemporáneas con un profundo respeto por la receta tradicional, dando como resultado un dulce que encaja en la Pascua de siempre, pero al mismo tiempo propone una lectura diferente. El jurado ha valorado el equilibrio entre innovación, armonía de sabores y coherencia con la identidad local.

La categoría de Innovación demuestra que, sin perder la esencia, los hornos artesanos pueden explorar nuevas vías para atraer a un público más joven y mantener vivo el interés por los dulces de siempre, ahora reinterpretados con otro lenguaje gastronómico.

Hornos premiados por sus dulces de Pascua

Doble éxito para Horno San Antonio y peso de la ornamentación

Si hay un establecimiento que ha acaparado miradas en esta edición, ese ha sido el Horno San Antonio, de San Antonio de Benagéber. El obrador ha logrado un doble reconocimiento al imponerse tanto en la categoría de Ornamentación Comercial de Pascua como en la de Mona Artística, dos apartados que valoran la puesta en escena y la creatividad más visual.

En la categoría de Ornamentación Comercial, el jurado ha evaluado elementos como la presentación de los productos en el escaparate, la coherencia del conjunto, el uso de recursos decorativos y la capacidad para atraer la atención de quienes pasan por delante del horno. San Antonio ha destacado por construir un ambiente pascuero muy cuidado, en el que los dulces se integraban en una escenografía pensada al detalle.

En cuanto a la Mona Artística, la valoración se centra en la complejidad técnica, la originalidad de la pieza y su impacto visual. El Horno San Antonio ha presentado una creación que ha sorprendido por su nivel de detalle y su acabado artesanal, demostrando que la mona de Pascua puede ir más allá del formato clásico y convertirse en una auténtica pieza de pastelería artística.

Este doble galardón subraya la importancia de la imagen y la experiencia de compra en los establecimientos artesanos. No se trata solo de elaborar un buen producto, sino también de saber mostrarlo y contextualizarlo para que quien entra al horno perciba el valor añadido que hay detrás de cada dulce.

El protagonismo de categorías como Ornamentación Comercial y Mona Artística refleja que el concurso tiene en cuenta tanto la dimensión gastronómica como la estética, premiando a aquellos hornos que cuidan todos los detalles, desde el obrador hasta el escaparate.

Un jurado exigente y un proceso de evaluación en dos jornadas

Para garantizar una valoración rigurosa, el concurso se ha estructurado en dos jornadas diferenciadas. En la primera de ellas, celebrada en el Centro de Artesanía de la Comunitat Valenciana, se llevó a cabo una cata a ciegas de las piezas presentadas en las categorías de producto.

El jurado ha estado compuesto por profesionales de la panadería y la pastelería, críticos gastronómicos, influencers especializados, representantes de asociaciones de consumidores y miembros de medios de comunicación. Esta mezcla de perfiles permite obtener una visión amplia, donde se tienen en cuenta tanto criterios técnicos como la percepción del público.

Durante la cata, las elaboraciones se clasificaron en cuatro grandes modalidades: mona tradicional de Pascua, panquemao, torta de pasas y nueces e innovación. En cada una de ellas se analizaron aspectos como la técnica de elaboración, el punto de cocción, la textura, el sabor, el aroma y la presentación.

La segunda jornada se centró en la visita a los establecimientos participantes para evaluar sobre el terreno las categorías de Ornamentación Comercial de Pascua y Mona Artística. En este caso, el jurado examinó la creatividad de los escaparates, la variedad de la oferta, la capacidad para poner en valor los dulces tradicionales y el impacto visual del conjunto.

Este sistema de trabajo en dos fases refuerza la idea de que el concurso no se queda solo en la degustación, sino que busca valorar la experiencia completa que ofrece cada horno: desde la pieza que se sirve en el plato hasta la forma en que se presenta al público.

Compromiso social y papel del gremio en la comunidad

Más allá del reconocimiento profesional, el concurso mantiene un marcado carácter solidario. Una vez finalizadas las valoraciones y entregados los premios, todo el producto elaborado por los hornos participantes se ha donado a Casa Caridad Valencia, entidad que trabaja con personas sin hogar y en situación de exclusión social.

Esta donación convierte el certamen en algo más que una competición gastronómica: lo sitúa como una iniciativa con impacto social directo, que vincula la tradición pastelera de la Pascua con la atención a colectivos en situación vulnerable dentro de la ciudad.

Desde el Gremio de Panaderos y Pasteleros de Valencia se destaca que este gesto pretende reforzar la conexión entre los hornos artesanos y su entorno, implicando al sector en causas que van más allá de la actividad comercial. La voluntad es que el concurso sea también una forma de devolver a la sociedad parte del apoyo que estos establecimientos reciben a lo largo del año.

La secretaria general del gremio, Laura de Juan, ha subrayado que esta edición demuestra que la tradición sigue plenamente vigente gracias al compromiso de los profesionales que se esfuerzan a diario por mantener la autenticidad de los productos. Al mismo tiempo, ha resaltado el valor del lema “Són Dies de Berenar” para recordar que la Pascua es, sobre todo, un momento para compartir.

Con iniciativas de este tipo, el gremio consolida su papel como referente y motor del sector panadero y pastelero en la provincia, impulsando tanto la mejora continua de la calidad como el arraigo de las costumbres que dan identidad a la Comunitat Valenciana.

Todo lo vivido en esta edición del Concurso de Dulces de Pascua evidencia que Valencia sigue siendo una plaza clave para la pastelería tradicional y la innovación, con hornos que cuidan sus recetas de siempre y, a la vez, se atreven con propuestas creativas. Los premios a Horno Bells, Horno Miguel Martínez, Horno Vicente García, David Esteve Pastisseria y Horno San Antonio son una muestra del buen momento del sector artesano, de la importancia de la presentación y de la dimensión solidaria que acompaña a esta cita, que vuelve a situar a los dulces de Pascua en el centro de la vida social valenciana.

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