Babka de chocolate: receta casera paso a paso

  • La babka es un pan dulce trenzado de origen europeo oriental, con masa tipo brioche y relleno de chocolate o canela.
  • Para una miga esponjosa se necesita harina de fuerza media, levadura de panadero y respetar reposos y levados.
  • El relleno de chocolate combina cacao, mantequilla y azúcar, y se potencia con sal, cítricos o especias como la canela.
  • El almíbar final aporta brillo y jugosidad, permitiendo conservar la babka tierna varios días a temperatura ambiente.

babka de chocolate receta casera

Si has llegado hasta aquí es porque te tienta elaborar una babka de chocolate casera de esas que perfuman toda la casa y desaparecen en un suspiro en cuanto las pones en la mesa. Vamos a preparar, paso a paso, un pan dulce trenzado con miga tierna, relleno de cacao intenso y bañado en un sirope brillante que lo mantiene jugoso durante días.

Como madre de familia numerosa y auténtica apasionada de la repostería casera, el chocolate y las masas fermentadas, tengo clarísimo que hay dulces que merece la pena hacer en casa, por mucho trabajo que parezca que dan. El babka es uno de ellos: una masa similar al brioche, trenzada y rellena de chocolate, que se ha convertido en un postre casi de culto tanto en Europa del Este como en Estados Unidos… y que en casa vuela en desayunos y meriendas.

Qué es la babka de chocolate y de dónde viene

babka de chocolate masa trenzada

La babka, a veces escrita también como bobka o baba, es un pan dulce fermentado típico de la Europa del Este, especialmente de países como Polonia, Rusia o Ucrania, con un origen muy ligado a la tradición judía asquenazí. Se trata de una masa enriquecida con mantequilla, leche y huevos, que se enrolla con un relleno sabroso (habitualmente chocolate o canela) y se trenza antes de hornear.

El nombre «babka» significa «abuela» en varios idiomas eslavos, y se dice que hace referencia a los pliegues del bollo, que recuerdan al vuelo de una falda de abuela. Tradicionalmente se preparaba para Pascua, pero su éxito ha sido tan grande que hoy se disfruta durante todo el año, ya sea en formato rectangular o con forma de corona.

En los últimos años, este dulce ha dado el salto definitivo gracias a las pastelerías de Estados Unidos y la repostería moderna, donde se ha convertido en un icono: masas muy alveoladas, rellenos generosos de chocolate negro de buena calidad y un acabado brillante gracias a un sirope que lo impregna todo.

Lo que hace tan especial a este pan es esa combinación de miga esponjosa, capas de chocolate intenso y corteza jugosa. Cada rebanada deja ver el contraste perfecto entre masa dorada y remolinos de cacao y mantequilla que se funden en la boca.

Harina, levadura y otros ingredientes clave para una babka perfecta

ingredientes babka de chocolate

Para conseguir una babka esponjosa y que aguante tierna varios días, es fundamental elegir bien la harina y la levadura de panadero. No vale cualquier cosa si buscas un resultado de panadería profesional en casa.

La masa necesita una harina con entre 11 y 12 g de proteína por cada 100 g, es decir, harina de fuerza media o fuerza. Esta información la encontrarás en la tabla nutricional del paquete. Si la etiqueta indica los valores por 50 g, tendrás que multiplicar los gramos de proteína por 2 para saber cuántos contiene por cada 100 g. En España, la harina de fuerza que venden en la mayoría de supermercados es perfectamente válida.

Si te gusta afinar al máximo, puedes fijarte en el valor W de la harina. Para esta masa, funciona de maravilla un W entre 190 y 260, típico de muchas harinas de panadería para bollería y panes enriquecidos. Ese extra de fuerza ayuda a soportar la mantequilla y el azúcar sin que la masa pierda elasticidad.

En cuanto a la levadura, se utiliza levadura seca de panadero o levadura fresca, nunca levadura química tipo impulsor. Las recetas más habituales rondan los 5 g de levadura seca (aproximadamente un sobrecito) o unos 15 g de levadura fresca para unos 300 g de harina, lo justo para que la masa leve bien sin que coja sabor demasiado marcado a levadura.

El resto de ingredientes básicos de la masa son muy similares a los de un brioche: leche entera templada, huevos a temperatura ambiente, mantequilla sin sal, azúcar y sal. La vainilla y la ralladura de naranja son opcionales, pero aportan un aroma espectacular que combina de lujo con el chocolate.

Ingredientes detallados para una babka de chocolate casera

Para que tengas una guía clara, aquí tienes una composición típica de ingredientes de una babka de chocolate de tamaño familiar, basada en las recetas que mejor funcionan:

Para la masa del babka (molde tipo cake o pan de unos 22-25 cm):

  • 310 g de harina de trigo de todo uso o de fuerza media (más 1-2 cucharadas extra si la masa queda demasiado pegajosa).
  • Unos 35 g de azúcar blanco (aproximadamente 2 cucharadas colmadas).
  • 5 g de levadura seca de panadero (o 15 g de levadura fresca desmenuzada).
  • 1 y 1/4 cucharadita de sal fina (unos 3,5 g).
  • 60 ml de agua (más 1 cucharada extra si la masa lo pide).
  • 60 g de mantequilla sin sal, cortada en dados.
  • 60 ml de leche entera, ligeramente templada.
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla de buena calidad.
  • 2 huevos tamaño grande (XL), a temperatura ambiente.
  • Opcional pero muy recomendable: ralladura fina de naranja para aromatizar la masa.

Para el relleno de chocolate (textura de crema untable):

  • 65 g de chocolate negro al 70 % de cacao.
  • 45 g de mantequilla sin sal (unas 3 cucharadas).
  • 30 g de azúcar glas.
  • 3 cucharadas de cacao puro en polvo (unos 15 g).
  • 1/2 cucharadita de sal fina (1,5 g) para potenciar el sabor del chocolate.
  • Opcional: una pizca de canela molida o vainilla extra si te gusta ese toque cálido.

Además, muchas recetas añaden trozos de chocolate negro extra (unos 50 g) repartidos sobre el relleno antes de enrollar. Esto crea capas con pepitas fundidas que son pura tentación, y puedes combinarlo con frutos secos como avellanas picadas si quieres un punto crujiente.

Para el sirope o almíbar de acabado, que da brillo y jugosidad:

  • 35 g de azúcar blanco (unas 3 cucharadas).
  • 30 ml de agua (2 cucharadas).

Con estas cantidades se obtienen aproximadamente 3 cucharadas de sirope. Si te gusta la babka bien jugosa, puedes doblar la cantidad de almíbar o añadir un pelín más de agua si prefieres una textura algo más fluida para pincelar.

Paso a paso: cómo preparar la masa de babka de chocolate

La clave de una buena babka está en trabajar bien la masa y respetar los tiempos de levado. Puedes amasar a mano o con robot tipo KitchenAid, usando primero el accesorio de pala y después el gancho.

1. Mezclar los ingredientes secos
En un bol amplio, mezcla unos 125 g de harina con el azúcar, la levadura seca y la sal. Si tienes robot de amasado, haz esta mezcla directamente en el bol del robot.

2. Calentar la mezcla líquida
Pon en un cazo el agua, la mantequilla, la leche y la vainilla, y calienta a fuego bajo o medio mientras remueves hasta que la mantequilla se funda y la mezcla alcance unos 50 ºC. No debe hervir. Déjala templar unos minutos para que no esté demasiado caliente al mezclarla con la levadura.

3. Incorporar líquidos y huevos
Vierte la mezcla de leche y mantequilla sobre los ingredientes secos y remueve con la pala del robot (o con una espátula) hasta obtener una crema homogénea. Añade uno de los huevos y sigue mezclando hasta que se integre del todo.

4. Añadir el resto de la harina y amasar
Con la batidora a velocidad baja, ve incorporando poco a poco el resto de la harina (unos 185 g). Sube a velocidad media (4-6 en KitchenAid) y mezcla hasta que se forme una masa homogénea, parando de vez en cuando para rascar los laterales del bol si hace falta.

5. Amasado con gancho o a mano
Cambia al gancho amasador y trabaja la masa durante 5-7 minutos, hasta que esté suave, elástica y ligeramente pegajosa. Si la ves excesivamente húmeda y se pega en exceso a las manos, puedes espolvorear 1-2 cucharadas más de harina, siempre poco a poco. Si amasas a mano, alterna pequeños periodos de amasado (3-4 minutos) con reposos de 10 minutos, manteniendo la masa cubierta con un bol o un paño para que no se reseque; esto hace el trabajo mucho más llevadero.

6. Primera fermentación
Forma una bola con la masa sobre una superficie ligeramente enharinada, pásala a un bol grande engrasado con un poco de aceite y cúbrela con film o un paño de algodón. Déjala en un lugar templado y sin corrientes de aire hasta que duplique su volumen, lo que suele tardar entre 45 minutos y 1 hora y media, según la temperatura ambiente.

Truco para levar más rápido: puedes templar el horno 5-8 minutos a unos 50 ºC, apagarlo y meter dentro el bol con la masa tapada. El calor residual ayuda a que leve más deprisa sin resecarla.

Reposo en frío y estirado de la masa

Una vez que la masa ha duplicado su tamaño, llega el momento de desgasificar, reposar en frío y preparar el rectángulo para rellenar. Este paso es crucial para poder trabajar una masa rica en mantequilla sin que se rompa o se deforme en exceso.

Desmolda la masa sobre una zona muy ligeramente enharinada y presiona con las yemas de los dedos para sacar el exceso de gas de la fermentación. Aplánala con suavidad hasta formar un rectángulo de unos 20 x 15 cm. No hace falta que sea perfecto, lo importante es que tenga un grosor uniforme.

Engrasa un trozo de film transparente con un poco de aceite y colócalo sobre la masa de manera holgada, sin apretar, para que pueda seguir relajándose sin formar costra. Lleva la bandeja o la superficie donde tienes la masa a un lugar fresco, preferiblemente la nevera durante al menos 1 hora. Muchas personas aprovechan para dejarla en frío toda la noche y continuar con el formado a la mañana siguiente.

Este reposo largo en la nevera permite que la mantequilla se solidifique ligeramente, lo que hace que la masa sea mucho más fácil de estirar y enrollar sin que se rompa ni se vuelva inmanejable. Saltarse este reposo suele acabar en masas pegajosas y relleno desparramado, hasta el punto de que hay quien ha tenido que tirar un babka entero por no respetar este enfriado.

Cuando vayas a seguir con la receta, saca la masa de la nevera y deja que atempere unos 15 minutos para que se vuelva ligeramente maleable, pero aún firme al tacto. Mientras tanto, engrasa el molde donde vayas a hornear (rectangular o redondo tipo corona) con mantequilla o spray desmoldante.

Cómo preparar el relleno de chocolate perfecto

El relleno de esta receta es una crema intensa de chocolate negro, cacao y mantequilla que se unta fácilmente sobre la masa y mantiene su forma durante el horneado, creando capas bien definidas.

Opción microondas
Coloca en un bol apto para microondas el chocolate negro troceado y la mantequilla. Caliéntalo a potencia media durante aproximadamente 1 minuto. Saca el bol y remueve bien: el calor de la mantequilla derretida ayudará a fundir el chocolate. Si aún quedan trozos sólidos, vuelve a introducir 10-20 segundos más, siempre con cuidado de no quemar el chocolate.

Cuando tengas una mezcla lisa y brillante, añade el azúcar glas, el cacao en polvo y la sal. Remueve hasta conseguir una crema homogénea y sin grumos, con textura untable pero no líquida. Deja reposar a temperatura ambiente hasta que pierda parte del calor, ya que si está demasiado caliente podría ablandar en exceso la masa al extenderlo.

Opción baño María
Si prefieres un control mayor de la temperatura, puedes derretir la mantequilla y el chocolate al baño María. Coloca ambos ingredientes en un bol resistente al calor y ponlo sobre un cazo con agua caliente sin que llegue a hervir a borbotones. Remueve hasta que todo quede fundido y uniforme. Luego incorpora el azúcar glas, el cacao y la sal, mezclando bien hasta que la crema tenga una textura suave. Retira del fuego y deja enfriar ligeramente antes de utilizarla.

Sea cual sea el método elegido, puedes personalizar el relleno añadiendo una pizca de canela, ralladura de naranja o vainilla extra. Estas notas aromáticas combinan muy bien con el cacao. También puedes reservar unos 50 g de chocolate negro troceado y espolvorearlo sobre la crema ya extendida, para conseguir pequeños bolsillos de chocolate fundido en cada corte.

Formado, trenzado y levado final del babka

Con la masa bien reposada y el relleno listo, llega la parte más vistosa: el formado y trenzado de la babka. Es más sencillo de lo que parece si sigues el orden correcto.

1. Estirado de la masa
Coloca la masa sobre una superficie ligeramente enharinada y estírala con el rodillo hasta formar un rectángulo de aproximadamente 30 x 25 cm, con un grosor de unos 5-6 mm. Intenta que los bordes estén relativamente rectos para que el enrollado sea más limpio.

2. Extender el relleno
Con una espátula acodada o una cuchara, reparte la crema de chocolate por toda la superficie, dejando un borde de medio centímetro libre en los dos lados cortos y en uno de los lados largos. El otro lado largo será el punto desde el que enrolles la masa, así que ahí sí puedes llegar hasta el borde con el relleno.

Si vas a utilizar extras como trozos de chocolate o avellanas trituradas, es el momento de repartirlos de forma uniforme sobre el chocolate, sin llegar a los bordes.

3. Enrollar el cilindro
Empieza a enrollar la masa desde el lado largo cubierto completamente de relleno, intentando que quede un cilindro apretado pero sin estrangular la masa. Al llegar al otro extremo, sella la junta pellizcando con los dedos, de forma que la «costura» quede bien cerrada y el relleno no se escape.

Coloca el cilindro con la costura hacia abajo, ligeramente desplazada hacia un lado en lugar de centrada; esto te facilitará el corte posterior. Con un cuchillo bien afilado (o una rasqueta de panadero), corta el rollo a lo largo en dos mitades, dejando un extremo unido, de manera que tengas dos tiras largas conectadas por uno de los extremos.

4. Trenzar la babka
Gira las dos tiras de forma que el corte donde se ven las capas de masa y chocolate quede siempre hacia arriba. Cruza una sobre la otra formando una «X» y sigue trenzando hasta el final, procurando mantener visible la parte interior cortada. La idea es que las capas de chocolate queden mirando hacia arriba para conseguir un dibujo bonito al hornear.

5. Pasar al molde y levado final
Dependiendo del acabado que quieras, tienes dos opciones principales:

  • Molde rectangular tipo plum cake: Coloca la trenza dentro del molde engrasado, ajustando los extremos hacia dentro para que quede bien encajada y con las capas hacia arriba. Cubre con film engrasado o con un paño y deja levar a temperatura ambiente (unos 24 ºC son ideales) entre 30 minutos y 1 hora, hasta que notes que ha crecido y se ve más esponjosa.
  • Forma de corona: Sitúa la trenza sobre una bandeja forrada con papel de horno y une los dos extremos, entrelazándolos ligeramente y pellizcando el punto de unión para que no se abran. Cubre igual que en el caso anterior y deja reposar hasta que se note bien hinchada.

Horneado, sirope y conservación de la babka

El horneado correcto y el uso del sirope son los dos últimos pasos para conseguir una babka de chocolate jugosa, brillante y aromática que aguante perfecta varios días.

1. Precalentar y pintar con huevo
Precalienta el horno a 180 ºC, calor arriba y abajo. Mientras se calienta, bate un huevo con una cucharada de agua y pincela con suavidad toda la superficie de la masa levada, evitando pincharla o desgasificarla.

2. Hornear hasta el punto justo
Introduce el molde en el horno y hornea durante unos 45-50 minutos, vigilando a partir de la media hora. La superficie debe estar bien dorada. Si ves que se tuesta demasiado rápido por arriba, puedes cubrirla con papel de aluminio para que no se queme mientras el interior termina de hacerse. Un termómetro de cocina es de gran ayuda: la babka estará lista cuando el interior marque alrededor de 90 ºC.

3. Preparar el almíbar
Mientras el babka está en el horno, prepara el sirope mezclando el azúcar y el agua en un cazo o en un bol apto para microondas. Calienta hasta que el azúcar se disuelva por completo y obtengas un jarabe transparente. Deja templar un poco para que no esté hirviendo cuando lo vayas a usar.

4. Bañar la babka recién horneada
Nada más sacar la babka del horno, pincélala generosamente con el sirope aún caliente. Este paso es esencial para que el pan quede brillante, húmedo y muy aromático. Algunas recetas recomiendan dar una primera capa cuando lleve unos 20 minutos en el horno y otra nada más sacarla; otras optan por aplicar varias capas al final (2-3 pasadas) hasta agotar el jarabe.

5. Enfriado y conservación
Deja que el babka repose en el molde unos 10 minutos y luego desmolda con cuidado, pasándolo a una rejilla para que termine de enfriarse por completo. Es fundamental no cortarlo mientras esté caliente, porque la miga aún se está asentando y podría quedar apelmazada.

Una vez frío, puedes guardarlo en una bolsa de plástico bien cerrada o en un recipiente hermético. De esta forma se conserva perfecto entre 5 y 6 días, y muchos aficionados coinciden en que está incluso más rico al segundo o tercer día, cuando los aromas se han asentado y la miga ha absorbido mejor el sirope.

Variantes y trucos para personalizar tu babka

Una vez domines la versión básica de babka de chocolate, podrás jugar con variaciones de relleno, formas y toques aromáticos que la conviertan en tu receta fetiche.

Una de las variaciones más tradicionales es el babka de canela y nueces. En este caso, sustituyes el relleno de chocolate por una mezcla de canela, mantequilla derretida, azúcar moreno y frutos secos. Una combinación muy típica consiste en mezclar aproximadamente 15 g de canela, 55 g de mantequilla derretida, 210 g de azúcar moreno y 30 g de nueces picadas, que se extiende sobre la masa antes de enrollarla.

También puedes preparar una babka a medio camino entre ambas versiones, manteniendo la base de chocolate pero añadiendo avellanas trituradas o un toque de canela por encima del relleno. El contraste entre el crujiente del fruto seco y la suavidad de la miga es una auténtica delicia.

Además del relleno, la forma del babka se presta a diferentes presentaciones: rectangular en molde tipo cake, en corona para ocasiones especiales, en formato hogaza más rústico e incluso en trenzas más pequeñas para porciones individuales. El truco siempre está en mantener hacia arriba las capas de masa y relleno para que el dibujo quede espectacular.

Si te apetece algo aún más enriquecido, puedes utilizar una masa tipo brioche abriochada, con mayor proporción de mantequilla y huevos, que dará como resultado una miga más densa y muy mantecosa. En este caso, es aún más importante el reposo en frío para poder manipularla bien.

Servido con un buen café, un vaso de leche o una taza de chocolate caliente, este pan dulce es, para muchos, el mejor desayuno o merienda que se puede imaginar. Es de esos dulces que se disfrutan recién hechos, pero que también se agradecen a rebanadas, tostados ligeramente al día siguiente.

Tras conocer su historia, entender la importancia de la harina adecuada, repasar ingredientes, respetar los levados, aprender a trenzar la masa y rematar con un buen sirope, preparar una babka de chocolate casera deja de parecer algo complicado y se convierte en un pequeño ritual de panadería doméstica: algo laborioso, sí, pero tremendamente agradecido, que llena tu cocina de aroma a masa dulce y cacao y que, sobre todo, conquista a cualquiera que tenga delante una rebanada.


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