Si eres de los que disfrutan con un buen plato de pulpo, este pulpo gratinado con queso San Simón te va a conquistar desde el primer bocado. Se trata de una receta muy sencilla, pensada para lucirse sin complicarse la vida, perfecta para una comida especial, para compartir en familia o como plato estrella en una reunión con amigos.
En esta propuesta el protagonista sigue siendo el pulpo, pero se arropa con uno de los quesos más emblemáticos de Galicia: el queso San Simón da Costa, un queso de vaca ahumado con un aroma inconfundible y un sabor suave pero con carácter. El resultado es un bocado muy sabroso, lleno de matices ahumados y de mar, que resume en un solo plato la esencia de la cocina gallega.
Pulpo y gastronomía gallega: un tándem perfecto

El pulpo está íntimamente ligado a la cocina gallega, hasta el punto de que muchos consideran que en Galicia se encuentra el mejor pulpo del mundo gracias a sus aguas frías y limpias. Estas condiciones marinas favorecen una carne firme, sabrosa y con una textura característica que lo convierte en un producto estrella, tanto en fiestas populares como en mesas de diario.
Dentro de las recetas más conocidas, el famoso “pulpo á feira” es el plato tradicional por excelencia. Se sirve sobre una base de patata cocida o directamente sobre tabla de madera, aderezado con aceite de oliva virgen, sal gruesa y pimentón, ya sea dulce, picante o una mezcla de ambos. Este plato permite apreciar al máximo el sabor auténtico del cefalópodo sin muchas florituras.
Sin embargo, el pulpo admite muchas más preparaciones que el clásico á feira. Es un ingrediente muy versátil, ideal para crear nuevas combinaciones con productos también típicos de Galicia. La receta de pulpo gratinado con queso San Simón es un buen ejemplo de cómo innovar sin perder la esencia y respetando la calidad de las materias primas.
En esta elaboración se suman dos productos muy representativos: por un lado el pulpo, y por otro el queso San Simón da Costa con su toque ahumado de abedul. El contraste entre la jugosidad del pulpo, la cremosidad del queso al fundirse y el ligero picante del pimentón genera un equilibrio muy agradable y adictivo.
Si quieres disfrutar plenamente de este plato, es importante partir de un buen pulpo. Hoy en día, gracias a las pescaderías online, es posible comprar pulpo gallego fresco, congelado o ya cocido y recibirlo en casa en perfectas condiciones, listo para cocinar. Esto facilita mucho la tarea y garantiza un resultado de restaurante sin necesidad de ser un experto.
Qué es el queso San Simón da Costa y por qué es tan especial
El queso San Simón da Costa es un queso gallego de leche de vaca con Denominación de Origen Protegida reconocida a nivel europeo desde 2008. Se elabora en la comarca de Terra Chá (Lugo), una zona de tradición ganadera donde las vacas pastan en prados verdes y húmedos, lo que se refleja directamente en la calidad de la leche.
Para su producción se utilizan principalmente leches de vacas de raza Rubia Gallega, Pardo-Alpina y Frisona. Esta mezcla aporta una base láctea equilibrada, con buena proporción de grasa y proteínas, ideal para conseguir un queso con cuerpo, pero sin resultar pesado. La nata y los aromas naturales de la leche son clave en su personalidad.
Una de las señas de identidad de este queso es su proceso de ahumado. Durante su maduración, las piezas se someten a un ahumado tradicional con madera de abedul, árbol característico de la zona. Este paso le confiere su aroma tan reconocible, con un matiz a humo muy particular y elegante, nada estridente.
En boca el San Simón da Costa presenta un sabor suave y equilibrado, ligeramente picante al final, con una sensación poco grasa y muy agradable. No es un queso agresivo; al contrario, su personalidad se percibe de forma sutil y armoniosa, lo que lo hace perfecto para combinar con productos del mar sin enmascararlos.
Su aroma a humo de abedul, unido a su textura semicurada que funde de manera uniforme, lo convierten en un aliado perfecto para gratinados. Al derretirse sobre el pulpo y las patatas crea una capa cremosa y aromática que potencia el conjunto, aportando profundidad sin dominar el plato.
Elegir y preparar el pulpo para la receta
Para que el pulpo gratinado con queso San Simón luzca como se merece, conviene prestar atención al producto de partida. Lo ideal es optar por pulpo gallego de entre 1 y 1,5 kg, un tamaño muy adecuado para obtener una carne tierna y jugosa, con buena proporción entre cuerpo y tentáculos.
Puedes adquirirlo en diferentes formatos según el tiempo y las ganas que tengas de cocinar. Muchas pescaderías online especializadas permiten indicar si lo prefieres pulpo fresco, pulpo congelado o pulpo ya cocido. El pulpo cocido en origen suele venir en su punto, con buena textura y preparado para trocear, lo que ahorra un paso importante.
Si decides cocerlo en casa, deberás tener en cuenta el clásico truco de “asustar” el pulpo: se introduce y se saca del agua hirviendo varias veces antes de dejarlo cocer, de modo que la piel se mantenga y la carne quede blanda pero firme. El tiempo de cocción dependerá del tamaño, pero suele rondar entre 30 y 45 minutos para piezas de 1‑1,5 kg.
Una vez cocido, lo ideal es dejar templar el pulpo en su propio caldo, lo que ayuda a que termine de asentarse la textura y se mantenga jugoso. Después, se escurre y se corta en rodajas de un grosor medio, perfectas para colocar sobre las patatas y conseguir un bocado equilibrado.
Utilizar pulpo de calidad, bien cocido y con la textura correcta, marca la diferencia. Un pulpo pasado de cocción queda chicloso y un pulpo crudo resulta duro; el punto óptimo es cuando las rodajas se cortan con facilidad y se deshacen en la boca pero aún conservan cierta resistencia al morder.
Ingredientes para el pulpo gratinado con queso San Simón
La receta de pulpo gratinado con queso San Simón destaca por ser corta en ingredientes, lo que obliga a que cada uno sea de buena calidad. Necesitarás:
- 1 pulpo de entre 1 y 1,5 kg, preferiblemente gallego.
- 4 a 6 patatas (aproximadamente una patata mediana por persona).
- Queso San Simón da Costa, cortado en láminas finas o rallado grueso.
- Pimentón dulce.
- Pimentón picante (opcional, según gusto).
- Sal gruesa o sal marina.
- Aceite de oliva virgen extra.
Con esta combinación consigues un plato muy completo, donde las patatas actúan como base neutra, el pulpo aporta la parte marina y el queso se encarga de redondear el conjunto con su toque ahumado. El pimentón y el aceite de oliva rematan la receta con un guiño directo al pulpo á feira, pero en versión gratinada.
Si lo prefieres, puedes ajustar las cantidades según el apetito de los comensales o el uso que vayas a darle al plato (principal contundente, ración para compartir, tapa, etc.). Lo importante es mantener el equilibrio entre pulpo, patata y queso para que ninguno se imponga de forma excesiva.
Cómo preparar el pulpo gratinado con queso San Simón paso a paso
El proceso de elaboración es muy sencillo y no requiere técnicas complicadas. Lo más laborioso es tener el pulpo cocido; a partir de ahí, el resto se reduce prácticamente a montar la fuente y gratinar unos minutos en el horno.
1. Cocer el pulpo (si no lo tienes ya cocido)
Si partes de pulpo crudo, pon a hervir una olla grande con agua (sin sal) y, cuando rompa a hervir, introduce el pulpo sujetándolo por la cabeza. Sácalo y vuelve a meterlo en el agua varias veces para “asustarlo”. Luego déjalo cocer a fuego medio hasta que esté tierno. Puedes pinchar la parte más gruesa de los tentáculos para comprobar el punto.
Si utilizas pulpo ya cocido de pescadería o de una tienda online, este paso te lo ahorras y solo tendrás que cortarlo en rodajas adecuadas para el gratinado.
2. Cocer las patatas
Pela las patatas y córtalas en rodajas de unos 2 cm de grosor. Cuécelas en agua con sal hasta que estén tiernas pero sin que se deshagan. Es importante que mantengan la forma para que sirvan de base en la bandeja, soportando el peso del pulpo y del queso.
3. Montar la base de patata y pulpo
Precalienta el horno a 180 ºC. Unta ligeramente con aceite una fuente apta para horno y forma una capa de patatas cocidas en el fondo, cubriendo toda la superficie. Encima, distribuye el pulpo cortado en rodajas, asegurándote de que haya trozos en todas las porciones.
4. Aliñar con sal, pimentón y aceite
Sobre el pulpo, espolvorea una pizca de sal gruesa y una mezcla de pimentón dulce y picante (o solo dulce si no te gusta el picante). Añade un generoso chorrito de aceite de oliva virgen extra, que ayudará a que el conjunto quede jugoso y conferirá ese sabor tan característico de las recetas gallegas de pulpo.
5. Cubrir con queso San Simón y gratinar
A continuación, cubre todo con láminas de queso San Simón da Costa, intentando que no queden huecos sin queso. No tengas miedo de ser generoso, ya que el queso será la clave de ese efecto gratinado tan apetecible. Introduce la bandeja en el horno, precalentado a 180 ºC, y hornea durante unos 5 minutos o hasta que veas que el queso se ha fundido y comienza a dorarse por la superficie.
6. Toque final y servicio
Al sacar la fuente del horno, puedes espolvorear un poco más de pimentón por encima, simplemente a modo decorativo. Ten en cuenta que ya has añadido pimentón previamente, así que no conviene excederse para no tapar el sabor del queso y del pulpo. Sirve inmediatamente, ya que esta receta se disfruta mucho más caliente, con el queso todavía fundido.
Canapés de galletas marineras con pulpo y queso San Simón
Una variación muy vistosa y sencilla de esta receta consiste en convertir el pulpo gratinado en pequeños bocados tipo canapé, perfectos para un aperitivo, una mesa de picoteo o una celebración donde quieras sorprender sin dedicar horas a la cocina.
En este caso, en lugar de utilizar una fuente con base de patata, se emplean galletas marineras como soporte crujiente. Las galletas marineras son típicas de Galicia y se caracterizan por su textura firme y ligeramente tostada, ideales para aguantar jugos sin reblandecerse enseguida.
La idea es aprovechar especialmente las puntas de las patas del pulpo, que a veces se usan menos en el plato principal, y convertirlas en pequeñas tapas llenas de sabor. La combinación del pulpo, el queso y el pimentón sobre la galleta da como resultado un bocado elegante y muy gallego.
Estos canapés son perfectos para esos momentos en los que quieres ofrecer algo distinto a las típicas tostas o pinchos de siempre. Además, se preparan en muy poco tiempo y se pueden hornear todos a la vez, de forma que llevas a la mesa una bandeja completa lista para devorar.
Ingredientes y preparación de los canapés
Para elaborar estos canapés de pulpo gratinado con queso San Simón da Costa necesitarás:
- Galletas marineras.
- Puntas de las patas del pulpo ya cocido.
- Queso San Simón da Costa, en finas láminas.
- Sal y pimentón (dulce, picante o mezcla, al gusto).
La elaboración no puede ser más fácil. En primer lugar, coloca una porción de pulpo sobre cada galleta marinera, intentando que el tamaño del trozo se adapte a la superficie de la galleta para que resulte cómodo de comer de un solo bocado.
Espolvorea por encima una pequeña cantidad de sal y pimentón, igual que harías con el pulpo á feira tradicional. Después, cubre cada pieza de pulpo con una lámina de queso San Simón da Costa, procurando que el queso quede bien asentado para que al fundir no se desplace demasiado.
Precalienta el horno a 180 ºC y coloca todas las galletas sobre una bandeja con papel de horno. Hornea durante unos 5 minutos, o hasta que el queso esté derretido y ligeramente dorado. Es recomendable vigilar bien, ya que las galletas pueden tostarse en exceso si las dejas demasiado tiempo.
Una vez listos, sirve los canapés inmediatamente para que las galletas sigan crujientes y el queso mantenga su textura cremosa. Son una forma fantástica de disfrutar del sabor del pulpo gratinado en versión bocado, con todo el encanto de los productos gallegos.
Consejos prácticos y trucos para triunfar con la receta
Para que tu pulpo gratinado con queso San Simón quede perfecto, conviene tener en cuenta algunos detalles que marcan la diferencia. Empezando por el pulpo, es recomendable congelarlo y descongelarlo antes de cocinarlo si lo compras fresco, ya que el proceso ayuda a romper las fibras y a que la carne quede más tierna.
A la hora de cocer las patatas, intenta que tengan un tamaño y grosor similares para que se cuezan de forma uniforme y no se deshagan. Si las vas a tener un rato esperando antes de montar la fuente, puedes reservarlas escurridas pero aún templadas para que no se resequen.
Con el queso San Simón, cuanto más finas sean las láminas, más homogéneo será el gratinado. Si no te manejas bien cortando lonchas finas, puedes rallarlo con un rallador de agujero grueso; el resultado visual será algo distinto, pero el sabor y el gratinado seguirán siendo estupendos.
Respecto al pimentón, una opción interesante es mezclar pimentón dulce de calidad con un toque de picante para conseguir un punto alegre sin que resulte excesivo. Recuerda también que el pimentón es delicado al calor directo, por lo que es mejor añadir la mayor parte antes de meter al horno y dejar solo una ligera lluvia decorativa al final.
Por último, sirve siempre el pulpo gratinado recién hecho. Si lo dejas enfriar, el queso perderá cremosidad y el conjunto resultará menos atractivo. Si necesitas adelantar trabajo, puedes tener todo montado en la fuente y gratinar justo antes de llevar a la mesa, de manera que solo tengas que controlar esos 5 minutos finales de horno.
Este plato de pulpo gratinado con queso San Simón da Costa, tanto en versión bandeja con patatas como en forma de canapés sobre galletas marineras, une en una sola receta la tradición del pulpo gallego con el carácter ahumado de uno de sus quesos más emblemáticos. Con pocos ingredientes, elaboraciones sencillas y un resultado muy vistoso, se convierte en una propuesta ideal para quienes quieren viajar a Galicia a través del paladar y crear momentos especiales alrededor de la mesa sin complicarse demasiado en la cocina.